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Crisis en la institución familiar: ¿Cuál es el rol del padre?

      
Del estudio de este fenómeno social se han ocupado habitualmente investigadores de las ciencias sociales que han señalado la crisis de la institución familiar como un factor que nutre dicha violencia.<br/><br/> Es de notar que la violencia más extendida es de carácter psicológica y sus víctimas son mujeres y niños, lo que deja la pregunta abierta sobre el rol del padre. ¿Es éste el victimario? O también él es víctima de complejos procesos acaecidos en la cultura que reconfiguran su función y la autoridad que representa.<br/><br/> Para la profesora Silvia de Castro Korgui, autora del trabajo de investigación Familia y función paterna realizado con el Grupo de Investigación Psicoanálisis y Cultura, de la Universidad Nacional de Colombia, es necesario precisar dos significados en el psicoanálisis. Uno, el <i>Nombre del Padre</i> o figura de autoridad, que se asocia con el patriarca o dictador, figuras importantes para definir el rol del padre en la sociedad y que se revaluaron a raíz de cambios sociales del último siglo como el feminismo, el movimiento gay y la inseminación artificial. Otro significado es el del <i>Papá</i>, en su función de representante y transmisor de la ley.<br/><br/> Hecha esta aclaración, cabe destacar que en su investigación la docente encontró que más allá de la presencia o ausencia del padre en la familia, lo que se advierte como problemática social es la pérdida del referente de autoridad que regula la vida de la familia, en caso de no ser asumido por ningún miembro del núcleo familiar.<br/><br/> Así mismo, agrega la investigadora, algunos psicoanalistas contemporáneos han reflexionado sobre los efectos de esta pérdida en varios fenómenos sociales, como por ejemplo la pérdida de la fraternidad y del pacto social, hasta la manifestación de formas de goce y disfrute sin freno en los diferentes ámbitos de la vida, pues el individuo no tiene una figura de autoridad, ni los parámetros reguladores.<br/><br/> De esta manera, tomando en cuenta la obra de autores como el filósofo francés Jean Francois Lyotard al referirse a la Condición posmoderna del hombre contemporáneo, el sujeto individual pierde sus referentes de estar en el mundo y los ajusta a la medida de su deseo. Lo mismo piensa el arquitecto italiano Domenico Amendola cuando se refiere en su libro <i>La Ciudad posmoderna</i> a los ciudadanos contemporáneos como militantes de sí mismos. Esta situación no sólo causa la desregulación de los lazos sociales, hasta hace poco ordenados por ideales colectivos que de algún modo ponían límite a los excesos de violencia en sus diferentes expresiones, según la profesora De Castro, sino que evidencia la crisis de la institución familiar, pensada como el lugar natural de transmisión y de aprehensión de los principios que regulan los vínculos sociales.<br/><br/> Cabe destacar que, de acuerdo con la investigación, la pérdida del rol social del papá, fundamentada en la figura de autoridad como la del patriarca o la del dictador, se debe a la limitación de estas figuras para regular la vida social. En otras palabras, es como si al padre se le hubiera pedido regular algo que él mismo era incapaz de regular, el deseo.<br/><br/><br/><b>La madre es lo más sagrado que hay, mamá no hay sino una, papá puede ser cualquiera…</b><br/><br/> Probablemente algunas personas no estén de acuerdo con la frase La madre es lo más sagrado que hay, mamá no hay sino una, papá puede ser cualquier…, escrito en el ensayo No nacimos pa´ semilla (1990) del escritor antioqueño Alonso Salazar; sin embargo, según Profamilia uno de cada tres hogares de las zonas marginales cuenta con una mujer como cabeza de familia y en el país 32 de cada cien desplazados son mujeres en igual condición.<br/><br/> El ensayo de Salazar, así como el estudio psicoanalítico de otras producciones literarias colombianas como La virgen de los sicarios del escritor paisa Fernando Vallejo, y abundante material bibliográfico especializado, sirvieron a la docente como insumo para producir seis textos en los que se presenta una articulación del saber psicoanalítico con aquello que se revela de la cuestión paterna en la lectura de los fenómenos clínicos y sociales abordados en las producciones culturales tenidas en cuenta para el desarrollo de la investigación.<br/><br/> De esta forma, la autora del estudio indicó que la afirmación hace referencia a la problemática del sicariato como fenómeno álgido de la sociedad colombiana particularmente en la década de los ochenta. El texto de Salazar hizo famosa la forma como el sicario se refiere al padre (papá puede ser cualquier:), y fue alrededor de este decir que situé la falla de la función paterna y sus expresiones en la vida del sicario, complementó la docente.<br/><br/> A este respecto, teniendo en cuenta al comentarista Luis Cano de la University of Tennessee, Knoxville, y su ensayo <i>Metaforización de la violencia en la nueva narrativa colombiana:</i> :por variadas razones, sicarios, mulas y capos carecen de una genealogía, circunstancia que los define como criaturas de un presente efímero, que no se concreta en ningún tipo de futuro.<br/><br/> A manera de ejemplo el autor utiliza producciones literarias colombianas y explica que la falta de una figura paterna hace que Rosario tijeras y Alexis (el sicario protagonista de La Virgen de los Sicarios) carezcan de apellidos, mientras que Mauro (protagonista de El Divino, de Gustavo Álvarez Gardeazábal) se aleja de sus padres una vez que comienza su carrera en el mundo de la producción y distribución de drogas.<br/><br/> En consecuencia, la ausencia del padre como referente que ordena el aparato psíquico a través de la prohibición y posibilita el vínculo social nos arroja a un mundo donde múltiples padres lo sustituyen. Así, según reflexiona el filósofo español Fernando Savater, en un muy psicoanalítico diálogo con Dios: Pareciera que esto de honrar a los mayores está en desuso. Por si no lo sabes, en la actualidad el mundo de la compraventa se basa precisamente en los deseos juveniles. Ahora lo importante son los jóvenes porque son los que consumen. Mira… tiene tanta entidad ser joven, que es casi una obligación. Incluso, muchos padres y madres prefieren que los confundan con sus hijos, que los tomen por sus hermanos mayores. Nadie quiere ser padre, porque es algo que envejece en exceso.
Del estudio de este fenómeno social se han ocupado habitualmente investigadores de las ciencias sociales que han señalado la crisis de la institución familiar como un factor que nutre dicha violencia.

Es de notar que la violencia más extendida es de carácter psicológica y sus víctimas son mujeres y niños, lo que deja la pregunta abierta sobre el rol del padre. ¿Es éste el victimario? O también él es víctima de complejos procesos acaecidos en la cultura que reconfiguran su función y la autoridad que representa.

Para la profesora Silvia de Castro Korgui, autora del trabajo de investigación "Familia y función paterna" realizado con el Grupo de Investigación "Psicoanálisis y Cultura", de la Universidad Nacional de Colombia, es necesario precisar dos significados en el psicoanálisis. Uno, el Nombre del Padre o figura de autoridad, que se asocia con el patriarca o dictador, figuras importantes para definir el rol del padre en la sociedad y que se revaluaron a raíz de cambios sociales del último siglo como el feminismo, el movimiento gay y la inseminación artificial. Otro significado es el del Papá, en su función de representante y transmisor de la ley.

Hecha esta aclaración, cabe destacar que en su investigación la docente encontró que más allá de la presencia o ausencia del padre en la familia, lo que se advierte como problemática social es la pérdida del referente de autoridad que regula la vida de la familia, en caso de no ser asumido por ningún miembro del núcleo familiar.

Así mismo, agrega la investigadora, algunos psicoanalistas contemporáneos han reflexionado sobre los efectos de esta pérdida en varios fenómenos sociales, como por ejemplo la pérdida de la fraternidad y del pacto social, hasta la manifestación de formas de goce y disfrute sin freno en los diferentes ámbitos de la vida", pues el individuo no tiene una figura de autoridad, ni los parámetros reguladores.

De esta manera, tomando en cuenta la obra de autores como el filósofo francés Jean Francois Lyotard al referirse a la "Condición posmoderna" del hombre contemporáneo, el sujeto individual pierde sus referentes de estar en el mundo y los ajusta a la medida de su deseo. Lo mismo piensa el arquitecto italiano Domenico Amendola cuando se refiere en su libro La Ciudad posmoderna a los ciudadanos contemporáneos como "militantes de sí mismos". Esta situación no sólo causa la desregulación de los lazos sociales, "hasta hace poco ordenados por ideales colectivos que de algún modo ponían límite a los excesos de violencia en sus diferentes expresiones", según la profesora De Castro, sino que evidencia la crisis de la institución familiar, pensada como el lugar "natural" de transmisión y de aprehensión de los principios que regulan los vínculos sociales.

Cabe destacar que, de acuerdo con la investigación, la pérdida del rol social del papá, fundamentada en la figura de autoridad como la del patriarca o la del dictador, se debe a la limitación de estas figuras para regular la vida social. En otras palabras, es como si al padre se le hubiera pedido regular algo que él mismo era incapaz de regular, el deseo.


"La madre es lo más sagrado que hay, mamá no hay sino una, papá puede ser cualquiera…"

Probablemente algunas personas no estén de acuerdo con la frase "La madre es lo más sagrado que hay, mamá no hay sino una, papá puede ser cualquier…", escrito en el ensayo "No nacimos pa´ semilla" (1990) del escritor antioqueño Alonso Salazar; sin embargo, según Profamilia uno de cada tres hogares de las zonas marginales cuenta con una mujer como cabeza de familia y en el país 32 de cada cien desplazados son mujeres en igual condición.

El ensayo de Salazar, así como el estudio psicoanalítico de otras producciones literarias colombianas como "La virgen de los sicarios" del escritor paisa Fernando Vallejo, y abundante material bibliográfico especializado, sirvieron a la docente como insumo para producir seis textos en los que se presenta una articulación del saber psicoanalítico con aquello que se revela de la cuestión paterna en la lectura de los fenómenos clínicos y sociales abordados en las producciones culturales tenidas en cuenta para el desarrollo de la investigación.

De esta forma, la autora del estudio indicó que la afirmación hace referencia a la problemática del sicariato como fenómeno álgido de la sociedad colombiana particularmente en la década de los ochenta. "El texto de Salazar hizo famosa la forma como el sicario se refiere al padre ("papá puede ser cualquier:"), y fue alrededor de este decir que situé la falla de la función paterna y sus expresiones en la vida del sicario", complementó la docente.

A este respecto, teniendo en cuenta al comentarista Luis Cano de la University of Tennessee, Knoxville, y su ensayo Metaforización de la violencia en la nueva narrativa colombiana: ":por variadas razones, sicarios, mulas y capos carecen de una genealogía, circunstancia que los define como criaturas de un presente efímero, que no se concreta en ningún tipo de futuro".

A manera de ejemplo el autor utiliza producciones literarias colombianas y explica que la falta de una figura paterna hace que Rosario tijeras y Alexis (el sicario protagonista de La Virgen de los Sicarios) carezcan de apellidos, mientras que Mauro (protagonista de El Divino, de Gustavo Álvarez Gardeazábal) se aleja de sus padres una vez que comienza su carrera en el mundo de la producción y distribución de drogas.

En consecuencia, la ausencia del padre como referente que ordena el aparato psíquico a través de la prohibición y posibilita el vínculo social nos arroja a un mundo "donde múltiples padres lo sustituyen". Así, según reflexiona el filósofo español Fernando Savater, en un muy psicoanalítico diálogo con Dios: "Pareciera que esto de honrar a los mayores está en desuso. Por si no lo sabes, en la actualidad el mundo de la compraventa se basa precisamente en los deseos juveniles. Ahora lo importante son los jóvenes porque son los que consumen. Mira… tiene tanta entidad ser joven, que es casi una obligación. Incluso, muchos padres y madres prefieren que los confundan con sus hijos, que los tomen por sus hermanos mayores. Nadie quiere ser padre, porque es algo que envejece en exceso".
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