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Recursos educativos abiertos: estrategia para apertura y desarrollo social de la Educación Superior

      
Se trata de los llamados recursos educativos abiertos, como punta de lanza de un movimiento aperturista que va más allá de los propios contenidos educativos y que reclama la libertad y la equidad de acceso al conocimiento, dentro de una concepción participativa y socialmente responsable del proceso educativo. En este artículo se presentan las principales características de este movimiento, que también tendrá su pequeño espacio en el próximo informe "La Educación Superior en el Mundo" de la GUNI.<br/><br/>Unas curiosas siglas, REA (Recursos educativos abiertos, del inglés OER, Open Educational Resouces), han estado manteniendo ocupadas las mentes y los blogs de mucha gente que trabaja en el terreno de la educación y de la tecnología. La OCDE ha publicado recientemente un estudio al respecto (OCDE, 2007), el <a target=_blank href=https://www.unesco.org/iiep/virtualuniversity/forumshome.php?queryforums_id=3>Instituto Internacional de Planificación de la Educación de la UNESCO</a> ha hablado sobre ello con más de 600 personas de 98 países [1], la <a target=_blank href=https://www.hewlett.org/Programs/Education/OER/OpenContent/Hewlett+OER+Report.htm>Fundación Hewlett</a> ha invertido millones de dólares en darle apoyo y, en la actualidad, una búsqueda en Google genera 90.000 resultados para el término OER. ¿A qué viene tanto entusiasmo?<br/><br/> El movimiento de los recursos educativos abiertos forma parte de una tendencia más general hacia procesos de innovación participativos y el acceso abierto al conocimiento. Las licencias de Creative Commons, que dan a los autores más control sobre lo que los demás pueden hacer con su trabajo, han permitido que el espíritu del software gratuito y el de código abierto se extienda hasta la producción de contenidos y obras culturales y recursos educativos. Esta tendencia se apoya en una idea compartida del conocimiento como algo que debe ser accesible para beneficio de la sociedad en general [2]. Ofrecer un bien público como éste ha sido siempre uno de los principios guía de las instituciones de educación (superior), y un principio que subraya su compromiso y su importante papel en la sociedad.<br/><br style=font-weight: bold;/><span style=font-weight: bold;><br/>¿Qué es un recurso educativo abierto?</span><br/><br/> La idea de recursos educativos abiertos abarca contenidos educativos (texto, sonido, vídeo) con licencia libre y otros recursos que facilitan la producción, la distribución y el uso de dichos contenidos [3]. Los autores de los REA otorgan libertad a cualquiera para que use sus materiales, los modifique, los traduzca o los mejore, y los comparta con otros (algunas licencias restringen las modificaciones o el uso comercial). La mayoría de los recursos educativos abiertos se presentan en formatos digitales, lo que facilita que se puedan compartir y adaptar. La <a target=_blank href=https://www.wikipedia.org/>Wikipedia</a>, la enciclopedia creada por voluntarios, y también los libros de texto pueden ser REA, y los programas educativos abiertos son un tipo de recurso educativo abierto que organiza los contenidos en cursos.<br/><br/> A pesar de toda la atención que recibe en la actualidad, el concepto subyacente a los REA no es tan nuevo en el contexto de la educación. Los profesores han compartido a menudo sus materiales con colegas, y el método científico y las revisiones por pares se basan en fundamentos similares a la colaboración abierta. La novedad está en la facilidad con la que estos recursos pueden generarse gracias a la tecnología digital, la posibilidad de distribuirlos a audiencias masivas a través de la World Wide Web y la seguridad legal que las licencias gratuitas y de contenido abierto proporcionan a los autores y los usuarios. Algunos afirman que los REA son una pieza de un puzzle mucho mayor que sugiere que el futuro depara un nuevo rol a las universidades pero volveremos sobre ello más tarde.<br/><br/> Los comienzos del movimiento de los REA se remontan al 2001. En enero del 2001, se puso en marcha <a target=_blank href=https://www.wikipedia.org/>Wikipedia</a> en un intento por crear una enciclopedia electrónica que cualquiera pudiera editar. Durante su primer mes recibió 17 artículos, en abril tenía 1.000, en octubre más de 10.000 y a finales del 2002 había superado la marca de los 100.000 artículos [4]. <br/><br/>En la actualidad, es la mayor enciclopedia del mundo y un recurso excelente para estudiantes y profesores. También en 2001, el <a target=_blank href=https://www.mit.edu/>Massachusetts Institute of Technology (MIT)</a> presentó su proyecto <a target=_blank href=https://ocw.mit.edu/index.html>OpenCourseWare</a> y anunció que publicaría los contenidos enteros de sus cursos en Internet, abiertos para que otros pudieran usarlos, modificarlos y compartirlos, y de manera gratuita. El mundo de la educación superior estaba escandalizado ¿Cómo podía el MIT regalar la "joyas de la corona" cuando el resto del mundo intentaba comercializar las actividades de enseñanza y aprendizaje? Sin embargo, el éxito de la iniciativa ha sido rotundo. Hasta la fecha, el MIT ha publicado más de 1.700 cursos en Internet, a los que acceden más de un millón de usuarios cada mes. Y no sólo se beneficia de ello el resto del mundo a los alumnos del MIT también les gusta la iniciativa: el 35 % de los alumnos de primer curso afirma que conocía la iniciativa y que ello influyó positivamente en su decisión de matricularse en el MIT [5].<br/><br/> Lo que empezó en unas pocas universidades estadounidenses con muchos recursos va camino de convertirse en un movimiento global. En 2007, por primera vez, el volumen de lo que otras instituciones han publicado conjuntamente en iniciativas open courseware supera lo que ha llegado a publicar el MIT. El <a target=_blank href=https://www.ocwconsortium.org/>Open Courseware Consortium</a>, una red con más de 150 miembros en todo el mundo, calcula que hasta la fecha se han publicado unos 4.200 cursos abiertos lo que sitúa la cuota del MIT en el 40 % y bajando [6]. El Open Courseware Consortium fue creado para aumentar la producción y el uso de programas educativos abiertos en el ámbito internacional. En cuanto a su base de usuarios, los programas educativos abiertos son ya un fenómeno internacional. <br/><br/>Más del 60 % de los visitantes a los programas del MIT no son estadounidenses y casi la mitad son autodidactas personas que en ese momento no están matriculadas en un programa de grado o enseñando [7]. La internacionalización también hace que el fenómeno sea multilingüe, como demuestra el reciente proyecto <a href=https://ocw.universia.net/ target=_blank>OpenCourseWare Universia</a>, en el que participan universidades españolas, portuguesas y latinoamericanas y cuyo objetivo consiste en proporcionar un acceso más amplio y eficaz al conocimiento gratuito [8].<br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>Modelos de desarrollo y sostenibilidad de los REA</span><br/><br/> Si hubiera algo así como una receta para los REA, sus ingredientes principales serían educación, tecnología y derecho: tómese la práctica tradicional de compartir y colaborar en la educación, añádase el poder de las tecnologías de la información, envuélvanse los resultados en licencias que sean menos restrictivas que los copyrights predeterminados y el resultado son los REA. Puesto que cada vez más profesores crean versiones digitales de sus materiales y las comparten con sus alumnos, supone un pequeño paso publicarlos también en un sitio web para que otros puedan descargarlos. Las instituciones y los profesores que han dado este paso, descubren que el resultado es una mayor atención, una creciente reputación y, en ocasiones, incluso, oportunidades de publicaciones comerciales. Se dan cuenta de que al regalar algo, obtienen mucho a cambio. Asimismo, unos pocos donantes internacionales (en especial, la Fundación Hewlett) han desempeñado un papel importante en el lanzamiento y el apoyo de muchos de los principales proyectos de REA en EE UU y Europa.<br/><br/> En cuanto esta financiación se agote, la cuestión de la sostenibilidad dependerá de la idea y definición que surjan sobre quiénes son los productores y los usuarios de los materiales de educación superior. Hasta el momento, la mayoría de proyectos de REA estaban orientados al productor, lo que suele significar universidades, catedráticos, profesores y maestros. Desde esta perspectiva tradicional de la educación, los alumnos son los usuarios o los consumidores.<br/><br/> Como sabemos por otros procesos de producción abierta en colaboración con pares (una manera complicada de decir personas que trabajan juntas en comunidades electrónicas sin esperar que se les pague), los productores de bienes compartidos están muy motivados por la necesidad de satisfacer una necesidad. Si los programadores de software de código abierto necesitan una aplicación determinada que no existe, la escriben y después la comparten con otros. Sin embargo, con unas pocas excepciones menores, no vemos a profesores que colaboren con otros profesores para crear REA del mismo modo. Si creemos que los REA pueden ser sostenibles porque alguien satisface una necesidad al producirlos, entonces hará falta averiguar quién los necesita.<br/><br/> Parece que en muchos casos los estudiantes y los autodidactas están mucho más interesados en crear REA que los profesores. De modo similar a los programadores de software de código abierto, estos estudiantes son a la vez usuarios y productores, lo que da una fuerte motivación. Por ejemplo, los alumnos de la Facultad de Ingeniería Eléctrica e Informática de la <a href=https://portal.bme.hu/langs/en/default.aspx target=_blank>Universidad de Tecnología y Economía de Budapest</a> en Hungría han creado una enorme <a href=https://info.sch.bme.hu/ target=_blank>central de recursos educativos</a> que incluye apuntes de clase, enunciados de exámenes con respuestas modelo y resúmenes de artículos y libros. Sin ninguna ayuda institucional, los alumnos han compilado unas 10.000 páginas de contenidos. ¿Por qué? Porque se han dado cuenta de que compartir sus apuntes les beneficiaba a todos, hacía que el aprendizaje fuera más eficiente y era más fácil recuperar las clases a las que no habían podido asistir. Aunque podría parecer una rebelión en el campus (o un sueño hecho realidad, dependiendo a quién preguntemos), señala el comienzo de un nuevo contexto para la educación superior, un contexto orientado al que aprende y a la comunidad, que usa la tecnología con eficacia y que salva las barreras institucionales.<br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>Educación abierta: calidad y acreditación</span><br/><br/> Este nuevo contexto de la educación abierta plantea algunos desafíos a lo que en la actualidad se entiende como educación y sus instituciones. En primer lugar, la noción de calidad, que es inherente tanto a la publicación de investigaciones revisada por pares como a la evaluación de los alumnos, cambia. Mientras que la calidad ha sido tradicionalmente el reino de un pequeño número de expertos, cada vez es más habitual que hordas de no expertos sean capaces de producir trabajos iguales o, incluso, superiores. La Wikipedia, que antes hemos mencionado, es un ejemplo excelente en el que una comunidad de aficionados que se autoselecciona produce una enciclopedia que es tan correcta como el trabajo de los expertos colaboradores pagados de la Encyclopaedia Britannica [9]. Sin embargo, los educadores (que son expertos por formación y por definición) apenas deben preocuparse por todo esto. El arte de la enseñanza encuentra su expresión en la transferencia de conocimiento tácito (las cosas que sabemos, pero no podemos explicar, o que no somos conscientes de que sabemos) de maestro a alumno, y entre alumnos. Un buen maestro crea una experiencia de aprendizaje que no puede ser reemplazada leyendo un libro o accediendo a REA.<br/><br/> Sin embargo, algunos afirman que la ausencia de una evaluación de calidad acreditada es el desafío clave para una aceptación más generalizada de los recursos educativos abiertos en el futuro. El debate sobre qué es calidad y quién puede evaluarla no ha hecho más que empezar y existen proyectos en marcha que experimentan con estrategias diferentes para abordar esta cuestión. Así, los proyectos de contenido abierto que tienen éxito, como Wikipedia están encontrando mejores maneras de impedir la manipulación intencionada de los contenidos, sin limitar la noción subyacente de colaboración abierta. Por ejemplo, algunas entradas de Wikipedia sólo pueden ser editadas por usuarios que lleven registrados un mínimo de cuatro días esto ha sido eficaz para mantener alejados a muchos colaboradores no deseados. Otros proyectos postulan que es necesario introducir algún tipo de evaluación experta para garantizar la calidad. <a href=https://en.citizendium.org/wiki/Main_Page target=_blank>Citizendium</a>, otro proyecto de enciclopedia de una comunidad, que puso en marcha uno de los fundadores de Wikipedia, requiere que los colaboradores estén registrados con sus nombres reales y sólo los usuarios con titulación universitaria pueden "autorizar" entradas. Aunque es demasiado pronto para concluir si esto generará entradas de mayor calidad, la lenta tasa de crecimiento de los artículos de Citizendium indica que la apertura es una manera más eficaz de movilizar una comunidad de colaboradores voluntarios.<br/><br/> La reputación de los productores de REA proporciona otro mecanismo que influye en cómo los usuarios perciben la calidad. Algunos de los primeros productores de programas educativos abiertos se encuentran entre la élite de las universidades de investigación del mundo. Si los usuarios pueden evaluar la reputación de los productores, esto puede ayudarles a explorar la enorme cantidad de recursos disponibles, pero también puede convertirse en un problema para universidades internacionales más pequeñas. Por ejemplo, es poco probable que los REA publicados por universidades de países en vías de desarrollo reciban la misma atención que los de las grandes instituciones internacionales en los países desarrollados, aunque puedan ser más adecuados para un contexto local concreto. Una manera de evitarlo es la afiliación al <a href=https://www.ocwconsortium.org/ target=_blank>Consorcio Open Courseware</a> (Open Courseware Consortium). El consorcio permite a sus miembros mostrar el logotipo del OCWC en sus sitios web para indicar su compromiso respecto a determinados estándares y ha desarrollado servicios de búsqueda que incluyen cursos de instituciones grandes y pequeñas por igual.<br/><br/> El segundo gran problema es la acreditación formal, que adopta un nuevo rol en un mundo en el que el trabajo y la reputación de un individuo pueden escudriñarse en Internet. En un revisión reciente de software de código abierto para la gestión económica, el 70 % de los programadores creía que su participación en proyectos de código abierto compensaba la ausencia de una titulación formal [10]. Los empleadores pueden revisar su trabajo, que se guarda en centrales de código fuente, y su posición en la comunidad de código abierto se basa en una cuidadosa evaluación por pares de vez en cuando. Esta capacidad demostrada de producir software que funciona y de colaborar con otros son suficientes para encontrar un trabajo. Sin embargo, la necesidad de acreditación varía de disciplina en disciplina y de país en país, y parece más factible en campos en los que es fácil distinguir lo bueno de lo malo y lo correcto de lo erróneo. El software informático funciona o no funciona, no se puede evaluar del mismo modo un tratado sobre literatura inglesa. Además, como descubrieron recientemente los participantes en el debate Peer-To-Peer University en la <a href=https://icommons.org/ target=_blank>Icommons Summit</a>, nadie quiere ir a un dentista de código abierto.<br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>La torre de marfil y el bazar</span><br/><br/> Aunque algunos han declarado que la universidad está en ruinas (Readings, 1996) o que, como mínimo, necesita una reorientación considerable (Bok, 2003), las llamadas a su abolición completa en vista de los recursos y las prácticas educativas abiertas son claramente prematuras. Sin embargo, los modelos abiertos de producción con pares crean presiones para el cambio, lo que hace que estos sean unos tiempos especialmente interesantes para revisar el papel de la institución universitaria en la sociedad. Desde la creación de identidad cultural hasta la satisfacción de las necesidades del estado industrializado, la universidad ha cambiado y se ha adaptado a las exigencias del tiempo. Sin embargo, a lo largo de esta evolución, su rol idiosincrásico como lugar para la reflexión en busca de la verdad (Cowan, 2005), ha seguido siendo crucial para el funcionamiento de la sociedad. La cuestión es cómo equilibrar la profundidad del pensamiento que encontramos en la meditación deliberada de la torre de marfil con la confusión, el ruido y el fugaz entusiasmo del bazar de la educación abierta.<br/><br/><br style=font-style: italic;/><span style=font-style: italic;>*  Proyecto Free Courseware Grupo de Investigación Rip-Mix-Learn </span><br style=font-style: italic;/><a style=font-style: italic; href=https://freecourseware.uwc.ac.za target=_blank>Universidad del Western Cape, Suráfrica </a><br style=font-style: italic;/><a style=font-style: italic; href=https://www.merit.unu.edu/ target=_blank>United Nations University MERIT </a><br style=font-style: italic;/><span style=font-style: italic;>Publicado originalmente en la </span><a style=font-style: italic; target=_blank href=https://www.guni-rmies.net>Global University Network for Innovation</a><span style=font-style: italic;> - GUNI</span><br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>Bibliografía</span><br/><br/> BOK, Derek (2003) Universities in the Market Place: The Commercialization of Higher Education. Princeton University Press, New Jersey.<br/><br/> COWAN, R. (2005), "Universities and the Knowledge Economy", artículo preparado para la conferencia Advancing Knowledge and the Knowledge Economy at the National Academies, Washington, DC, 10 y 11 de enero de 2005.<br/><br/> OECD Centre for Educational Research and Innovation (2007), Giving Knowledge for Free - The Emergence of Open Educational Resources, OECD Publishing. Disponible en este <a href=https://www.oecdbookshop.org/oecd/display.asp?sf1=identifiers&st1=5L4S6TNG3F9X target=_blank>enlace</a>. <br/><br/> READINGS, B. (1996), The University in Ruins, Harvard University Press, Cambridge, Mass.<br/><br/> SUROWIECKI, J. (2004), The Wisdom of Crowds, Random House.<br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>Notas</span><br/><br/> [1] Catriona Savage a la lista de correo de IIEP-OER, 5 de junio de 2007.<br/><br/> [2] Richard Stallman, fundador de la Free Software Foundation, declaró que la información debería ser Libre, como en libertad.<br/><br/> [3] No hay una definición generalmente aceptada de REA. El término se utilizó por primera vez en julio del 2002, en el transcurso de unos talleres de trabajo de la UNESCO sobre programas educativos abiertos en los países en vías de desarrollo. La mayoría de definiciones existentes incluyen contenido, herramientas de software, licencias y buenas prácticas.<br/><br/> [4] <a href=https://stats.wikimedia.org/EN/TablesWikipediaEN.htm target=_blank>Wikipedia Statistics</a><br/><br/> [5] <a target=_blank href=https://ocw.mit.edu/OcwWeb/Global/AboutOCW/evaluation.htm>About OCW</a><br/><br/> [6] Estadísticas no publicadas, recopiladas por el Open Courseware Consortium, junio del 2007.<br/><br/> [7] <a target=_blank href=https://ocw.mit.edu/OcwWeb/Global/AboutOCW/evaluation.htm>About OCW</a><br/><br/> [8] De hecho, Universia colabora, también, con el MIT traduciendo los materiales originales del MIT OCW al español, como se puede ver en este <a href=https://mit.ocw.universia.net target=_blank>enlace</a>. <br/><br/> [9] Sólo para suscriptores (no es REA): <a target=_blank href=https://www.nature.com/nature/journal/v438/n7070/full/438900a.html>Acces articles Nature</a><br/><br/> [10] <a href=https://www.flossimpact.eu target=_blank>The  Impact of Free: Open Source Software  on Innovation  and Competitiveness of the European Union</a><br/><br/><br/>
Se trata de los llamados "recursos educativos abiertos", como punta de lanza de un movimiento "aperturista" que va más allá de los propios contenidos educativos y que reclama la libertad y la equidad de acceso al conocimiento, dentro de una concepción participativa y socialmente responsable del proceso educativo. En este artículo se presentan las principales características de este movimiento, que también tendrá su pequeño espacio en el próximo informe "La Educación Superior en el Mundo" de la GUNI.

Unas curiosas siglas, REA (Recursos educativos abiertos, del inglés OER, Open Educational Resouces), han estado manteniendo ocupadas las mentes y los blogs de mucha gente que trabaja en el terreno de la educación y de la tecnología. La OCDE ha publicado recientemente un estudio al respecto (OCDE, 2007), el Instituto Internacional de Planificación de la Educación de la UNESCO ha hablado sobre ello con más de 600 personas de 98 países [1], la Fundación Hewlett ha invertido millones de dólares en darle apoyo y, en la actualidad, una búsqueda en Google genera 90.000 resultados para el término OER. ¿A qué viene tanto entusiasmo?

El movimiento de los recursos educativos abiertos forma parte de una tendencia más general hacia procesos de innovación participativos y el acceso abierto al conocimiento. Las licencias de Creative Commons, que dan a los autores más control sobre lo que los demás pueden hacer con su trabajo, han permitido que el espíritu del software gratuito y el de código abierto se extienda hasta la producción de contenidos y obras culturales y recursos educativos. Esta tendencia se apoya en una idea compartida del conocimiento como algo que debe ser accesible para beneficio de la sociedad en general [2]. Ofrecer un bien público como éste ha sido siempre uno de los principios guía de las instituciones de educación (superior), y un principio que subraya su compromiso y su importante papel en la sociedad.


¿Qué es un recurso educativo abierto?


La idea de "recursos educativos abiertos" abarca contenidos educativos (texto, sonido, vídeo) con licencia libre y otros recursos que facilitan la producción, la distribución y el uso de dichos contenidos [3]. Los autores de los REA otorgan libertad a cualquiera para que use sus materiales, los modifique, los traduzca o los mejore, y los comparta con otros (algunas licencias restringen las modificaciones o el uso comercial). La mayoría de los recursos educativos abiertos se presentan en formatos digitales, lo que facilita que se puedan compartir y adaptar. La Wikipedia, la enciclopedia creada por voluntarios, y también los libros de texto pueden ser REA, y los programas educativos abiertos son un tipo de recurso educativo abierto que organiza los contenidos en cursos.

A pesar de toda la atención que recibe en la actualidad, el concepto subyacente a los REA no es tan nuevo en el contexto de la educación. Los profesores han compartido a menudo sus materiales con colegas, y el método científico y las revisiones por pares se basan en fundamentos similares a la colaboración abierta. La novedad está en la facilidad con la que estos recursos pueden generarse gracias a la tecnología digital, la posibilidad de distribuirlos a audiencias masivas a través de la World Wide Web y la seguridad legal que las licencias gratuitas y de contenido abierto proporcionan a los autores y los usuarios. Algunos afirman que los REA son una pieza de un puzzle mucho mayor que sugiere que el futuro depara un nuevo rol a las universidades pero volveremos sobre ello más tarde.

Los comienzos del movimiento de los REA se remontan al 2001. En enero del 2001, se puso en marcha Wikipedia en un intento por crear una enciclopedia electrónica que cualquiera pudiera editar. Durante su primer mes recibió 17 artículos, en abril tenía 1.000, en octubre más de 10.000 y a finales del 2002 había superado la marca de los 100.000 artículos [4].

En la actualidad, es la mayor enciclopedia del mundo y un recurso excelente para estudiantes y profesores. También en 2001, el Massachusetts Institute of Technology (MIT) presentó su proyecto OpenCourseWare y anunció que publicaría los contenidos enteros de sus cursos en Internet, abiertos para que otros pudieran usarlos, modificarlos y compartirlos, y de manera gratuita. El mundo de la educación superior estaba escandalizado ¿Cómo podía el MIT regalar la "joyas de la corona" cuando el resto del mundo intentaba comercializar las actividades de enseñanza y aprendizaje? Sin embargo, el éxito de la iniciativa ha sido rotundo. Hasta la fecha, el MIT ha publicado más de 1.700 cursos en Internet, a los que acceden más de un millón de usuarios cada mes. Y no sólo se beneficia de ello el resto del mundo a los alumnos del MIT también les gusta la iniciativa: el 35 % de los alumnos de primer curso afirma que conocía la iniciativa y que ello influyó positivamente en su decisión de matricularse en el MIT [5].

Lo que empezó en unas pocas universidades estadounidenses con muchos recursos va camino de convertirse en un movimiento global. En 2007, por primera vez, el volumen de lo que otras instituciones han publicado conjuntamente en iniciativas "open courseware" supera lo que ha llegado a publicar el MIT. El Open Courseware Consortium, una red con más de 150 miembros en todo el mundo, calcula que hasta la fecha se han publicado unos 4.200 cursos abiertos lo que sitúa la cuota del MIT en el 40 % y bajando [6]. El Open Courseware Consortium fue creado para aumentar la producción y el uso de programas educativos abiertos en el ámbito internacional. En cuanto a su base de usuarios, los programas educativos abiertos son ya un fenómeno internacional.

Más del 60 % de los visitantes a los programas del MIT no son estadounidenses y casi la mitad son autodidactas personas que en ese momento no están matriculadas en un programa de grado o enseñando [7]. La internacionalización también hace que el fenómeno sea multilingüe, como demuestra el reciente proyecto OpenCourseWare Universia, en el que participan universidades españolas, portuguesas y latinoamericanas y cuyo objetivo consiste en proporcionar un acceso más amplio y eficaz al conocimiento gratuito [8].


Modelos de desarrollo y sostenibilidad de los REA


Si hubiera algo así como una receta para los REA, sus ingredientes principales serían educación, tecnología y derecho: tómese la práctica tradicional de compartir y colaborar en la educación, añádase el poder de las tecnologías de la información, envuélvanse los resultados en licencias que sean menos restrictivas que los copyrights predeterminados y el resultado son los REA. Puesto que cada vez más profesores crean versiones digitales de sus materiales y las comparten con sus alumnos, supone un pequeño paso publicarlos también en un sitio web para que otros puedan descargarlos. Las instituciones y los profesores que han dado este paso, descubren que el resultado es una mayor atención, una creciente reputación y, en ocasiones, incluso, oportunidades de publicaciones comerciales. Se dan cuenta de que al regalar algo, obtienen mucho a cambio. Asimismo, unos pocos donantes internacionales (en especial, la Fundación Hewlett) han desempeñado un papel importante en el lanzamiento y el apoyo de muchos de los principales proyectos de REA en EE UU y Europa.

En cuanto esta financiación se agote, la cuestión de la sostenibilidad dependerá de la idea y definición que surjan sobre quiénes son los productores y los usuarios de los materiales de educación superior. Hasta el momento, la mayoría de proyectos de REA estaban orientados al productor, lo que suele significar universidades, catedráticos, profesores y maestros. Desde esta perspectiva tradicional de la educación, los alumnos son los usuarios o los consumidores.

Como sabemos por otros procesos de producción abierta en colaboración con pares (una manera complicada de decir "personas que trabajan juntas en comunidades electrónicas sin esperar que se les pague"), los productores de bienes compartidos están muy motivados por la necesidad de satisfacer una necesidad. Si los programadores de software de código abierto necesitan una aplicación determinada que no existe, la escriben y después la comparten con otros. Sin embargo, con unas pocas excepciones menores, no vemos a profesores que colaboren con otros profesores para crear REA del mismo modo. Si creemos que los REA pueden ser sostenibles porque alguien satisface una necesidad al producirlos, entonces hará falta averiguar quién los necesita.

Parece que en muchos casos los estudiantes y los autodidactas están mucho más interesados en crear REA que los profesores. De modo similar a los programadores de software de código abierto, estos estudiantes son a la vez usuarios y productores, lo que da una fuerte motivación. Por ejemplo, los alumnos de la Facultad de Ingeniería Eléctrica e Informática de la Universidad de Tecnología y Economía de Budapest en Hungría han creado una enorme central de recursos educativos que incluye apuntes de clase, enunciados de exámenes con respuestas modelo y resúmenes de artículos y libros. Sin ninguna ayuda institucional, los alumnos han compilado unas 10.000 páginas de contenidos. ¿Por qué? Porque se han dado cuenta de que compartir sus apuntes les beneficiaba a todos, hacía que el aprendizaje fuera más eficiente y era más fácil recuperar las clases a las que no habían podido asistir. Aunque podría parecer una rebelión en el campus (o un sueño hecho realidad, dependiendo a quién preguntemos), señala el comienzo de un nuevo contexto para la educación superior, un contexto orientado al que aprende y a la comunidad, que usa la tecnología con eficacia y que salva las barreras institucionales.


Educación abierta: calidad y acreditación


Este nuevo contexto de la educación abierta plantea algunos desafíos a lo que en la actualidad se entiende como educación y sus instituciones. En primer lugar, la noción de calidad, que es inherente tanto a la publicación de investigaciones revisada por pares como a la evaluación de los alumnos, cambia. Mientras que la calidad ha sido tradicionalmente el reino de un pequeño número de expertos, cada vez es más habitual que hordas de no expertos sean capaces de producir trabajos iguales o, incluso, superiores. La Wikipedia, que antes hemos mencionado, es un ejemplo excelente en el que una comunidad de aficionados que se autoselecciona produce una enciclopedia que es tan correcta como el trabajo de los expertos colaboradores pagados de la Encyclopaedia Britannica [9]. Sin embargo, los educadores (que son expertos por formación y por definición) apenas deben preocuparse por todo esto. El arte de la enseñanza encuentra su expresión en la transferencia de conocimiento tácito (las cosas que sabemos, pero no podemos explicar, o que no somos conscientes de que sabemos) de maestro a alumno, y entre alumnos. Un buen maestro crea una experiencia de aprendizaje que no puede ser reemplazada leyendo un libro o accediendo a REA.

Sin embargo, algunos afirman que la ausencia de una evaluación de calidad acreditada es el desafío clave para una aceptación más generalizada de los recursos educativos abiertos en el futuro. El debate sobre qué es calidad y quién puede evaluarla no ha hecho más que empezar y existen proyectos en marcha que experimentan con estrategias diferentes para abordar esta cuestión. Así, los proyectos de contenido abierto que tienen éxito, como Wikipedia están encontrando mejores maneras de impedir la manipulación intencionada de los contenidos, sin limitar la noción subyacente de colaboración abierta. Por ejemplo, algunas entradas de Wikipedia sólo pueden ser editadas por usuarios que lleven registrados un mínimo de cuatro días esto ha sido eficaz para mantener alejados a muchos colaboradores no deseados. Otros proyectos postulan que es necesario introducir algún tipo de evaluación "experta" para garantizar la calidad. Citizendium, otro proyecto de enciclopedia de una comunidad, que puso en marcha uno de los fundadores de Wikipedia, requiere que los colaboradores estén registrados con sus nombres reales y sólo los usuarios con titulación universitaria pueden "autorizar" entradas. Aunque es demasiado pronto para concluir si esto generará entradas de mayor calidad, la lenta tasa de crecimiento de los artículos de Citizendium indica que la apertura es una manera más eficaz de movilizar una comunidad de colaboradores voluntarios.

La reputación de los productores de REA proporciona otro mecanismo que influye en cómo los usuarios perciben la calidad. Algunos de los primeros productores de programas educativos abiertos se encuentran entre la élite de las universidades de investigación del mundo. Si los usuarios pueden evaluar la reputación de los productores, esto puede ayudarles a explorar la enorme cantidad de recursos disponibles, pero también puede convertirse en un problema para universidades internacionales más pequeñas. Por ejemplo, es poco probable que los REA publicados por universidades de países en vías de desarrollo reciban la misma atención que los de las grandes instituciones internacionales en los países desarrollados, aunque puedan ser más adecuados para un contexto local concreto. Una manera de evitarlo es la afiliación al Consorcio Open Courseware (Open Courseware Consortium). El consorcio permite a sus miembros mostrar el logotipo del OCWC en sus sitios web para indicar su compromiso respecto a determinados estándares y ha desarrollado servicios de búsqueda que incluyen cursos de instituciones grandes y pequeñas por igual.

El segundo gran problema es la acreditación formal, que adopta un nuevo rol en un mundo en el que el trabajo y la reputación de un individuo pueden escudriñarse en Internet. En un revisión reciente de software de código abierto para la gestión económica, el 70 % de los programadores creía que su participación en proyectos de código abierto compensaba la ausencia de una titulación formal [10]. Los empleadores pueden revisar su trabajo, que se guarda en centrales de código fuente, y su posición en la comunidad de código abierto se basa en una cuidadosa evaluación por pares de vez en cuando. Esta capacidad demostrada de producir software que funciona y de colaborar con otros son suficientes para encontrar un trabajo. Sin embargo, la necesidad de acreditación varía de disciplina en disciplina y de país en país, y parece más factible en campos en los que es fácil distinguir lo bueno de lo malo y lo correcto de lo erróneo. El software informático funciona o no funciona, no se puede evaluar del mismo modo un tratado sobre literatura inglesa. Además, como descubrieron recientemente los participantes en el debate Peer-To-Peer University en la Icommons Summit, nadie quiere ir a un dentista de código abierto.


La torre de marfil y el bazar


Aunque algunos han declarado que la universidad está en ruinas (Readings, 1996) o que, como mínimo, necesita una reorientación considerable (Bok, 2003), las llamadas a su abolición completa en vista de los recursos y las prácticas educativas abiertas son claramente prematuras. Sin embargo, los modelos abiertos de producción con pares crean presiones para el cambio, lo que hace que estos sean unos tiempos especialmente interesantes para revisar el papel de la institución universitaria en la sociedad. Desde la creación de identidad cultural hasta la satisfacción de las necesidades del estado industrializado, la universidad ha cambiado y se ha adaptado a las exigencias del tiempo. Sin embargo, a lo largo de esta evolución, su rol idiosincrásico como lugar para la reflexión en busca de la verdad (Cowan, 2005), ha seguido siendo crucial para el funcionamiento de la sociedad. La cuestión es cómo equilibrar la profundidad del pensamiento que encontramos en la meditación deliberada de la torre de marfil con la confusión, el ruido y el fugaz entusiasmo del bazar de la educación abierta.


*  Proyecto Free Courseware Grupo de Investigación Rip-Mix-Learn
Universidad del Western Cape, Suráfrica
United Nations University MERIT
Publicado originalmente en la Global University Network for Innovation - GUNI



Bibliografía


BOK, Derek (2003) Universities in the Market Place: The Commercialization of Higher Education. Princeton University Press, New Jersey.

COWAN, R. (2005), "Universities and the Knowledge Economy", artículo preparado para la conferencia Advancing Knowledge and the Knowledge Economy at the National Academies, Washington, DC, 10 y 11 de enero de 2005.

OECD Centre for Educational Research and Innovation (2007), Giving Knowledge for Free - The Emergence of Open Educational Resources, OECD Publishing. Disponible en este enlace.

READINGS, B. (1996), The University in Ruins, Harvard University Press, Cambridge, Mass.

SUROWIECKI, J. (2004), The Wisdom of Crowds, Random House.


Notas


[1] Catriona Savage a la lista de correo de IIEP-OER, 5 de junio de 2007.

[2] Richard Stallman, fundador de la Free Software Foundation, declaró que la información debería ser "Libre, como en libertad".

[3] No hay una definición generalmente aceptada de REA. El término se utilizó por primera vez en julio del 2002, en el transcurso de unos talleres de trabajo de la UNESCO sobre programas educativos abiertos en los países en vías de desarrollo. La mayoría de definiciones existentes incluyen contenido, herramientas de software, licencias y buenas prácticas.

[4] Wikipedia Statistics

[5] About OCW

[6] Estadísticas no publicadas, recopiladas por el Open Courseware Consortium, junio del 2007.

[7] About OCW

[8] De hecho, Universia colabora, también, con el MIT traduciendo los materiales originales del MIT OCW al español, como se puede ver en este enlace.

[9] Sólo para suscriptores (no es REA): Acces articles Nature

[10] The  Impact of Free: Open Source Software  on Innovation  and Competitiveness of the European Union


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