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El tutor en la Universalización de la Enseñanza Superior

      
Si partimos de la máxima de Branden de que un maestro debe un buscador de tesoros, nos estaremos acercando al controvertido concepto de lo que representa y magnifica la figura del tutor en la Universalización de la Enseñanza Superior (SUM).<br/><br/> El tutor en el Sistema de la Educación Superior cubana, ha sido tradicionalmente asociada a la asistencia científico metodológica que brinda un especialista de reconocido prestigio y tradición en determinado campo del conocimiento, bien al estudiante que en la fase terminal de su carrera construye su tesis de grado con vista a graduarse como profesional o al graduado universitario que realiza estudios de superación postgraduada dirigidos a la adquisición de un grado científico, sea como diplomante, maestrante o doctorante. Pero la idea de este concepto ha evolucionado y la nueva concepción acerca a planos insospechados la relación entre un tutor y su alumnado.<br/><br/> Este nuevo tipo de acción tutelar cuenta aún con muy poco tiempo de implementación, pero dada la racionalidad, legitimidad y necesidad innegables que asisten su emergencia, así como los dividendos positivos, los retos y los riesgos que la misma ya evidencia, se hace urgente su aceptación.<br/><br/> Es opinión nuestra que esta actividad, la tutoría, no solo transcurre en el contexto tutor-tutorado, sino que trasciende tales límites si tenemos en cuenta que para lograr un exitoso asesoramiento el tutor, este debe conocer las particularidades de sus estudiantes, tanto desde el punto de vista social, como familiar, además de su rendimiento académico, su situación laboral, de manera tal que posea la información suficiente de sus pupilos, que le permita ofrecerles un asesoramiento acertado, atendiendo a sus necesidades educativas y teniendo en cuenta, además, sus potencialidades.<br/><br/> La responsabilidad principal del tutor consiste en ser un animador y facilitador del aprendizaje autónomo que realizan los alumnos, es quien acompaña al mismo durante toda la carrera brindandole el apoyo necesario para la toma de decisiones ante los problemas, desde una acción personalizada.<br/><br/> Los tutores necesitan además de un sistema integral de superación que incluya la preparación pedagógica, sicóloga, económica, política e ideológica y en técnicas de dirección que le permita alcanzar un liderazgo para realizar con éxito sus funciones correspondientes.<br/><br/> El tutor deberá estar preparado para reconocer e identificar las necesidades y particularidades de los estudiantes en función de la variedad de fuentes de ingreso, condiciones socioculturales, educación, edad, características intelectuales, afectivas y motivacionales de los estudiantes, desde la perspectiva de respeto y ayuda a la diversidad cómo valor humano.<br/><br/> Al tutor además le corresponde una importante responsabilidad en el asesoramiento continuo para alcanzar un elevado desarrollo de los estudiantes para gestionar sus propios conocimientos.<br/><br/> Estará de acuerdo conmigo en que ser un buen tutor en estos tiempos de universalización es una misión que lejos de ser imposible, pone a prueba la capacidad responsable, perceptiva, integral de aquellos que tienen en sus manos tan importante encomienda.<br/><br/> Entonces reflexiono, si el tutor es un buscador de tesoros, deberá tener abiertos conciencia y corazón para enfrentar el reto de descubrir los mejores valores de un ser humano formado en una sociedad que a él se entrega y que lo necesita además para seguir latiendo rumbo a un luminoso futuro.<br/><br/><span style=font-weight: bold;>* </span><span style=font-style: italic;>Extraído de Radionuevitas.co.cu (22/01/2008) Cuba<br/><br/><br/></span>
Si partimos de la máxima de Branden de que un maestro debe un buscador de tesoros, nos estaremos acercando al controvertido concepto de lo que representa y magnifica la figura del tutor en la Universalización de la Enseñanza Superior (SUM).

El tutor en el Sistema de la Educación Superior cubana, ha sido tradicionalmente asociada a la asistencia científico metodológica que brinda un especialista de reconocido prestigio y tradición en determinado campo del conocimiento, bien al estudiante que en la fase terminal de su carrera construye su tesis de grado con vista a graduarse como profesional o al graduado universitario que realiza estudios de superación postgraduada dirigidos a la adquisición de un grado científico, sea como diplomante, maestrante o doctorante. Pero la idea de este concepto ha evolucionado y la nueva concepción acerca a planos insospechados la relación entre un tutor y su alumnado.

Este nuevo tipo de acción tutelar cuenta aún con muy poco tiempo de implementación, pero dada la racionalidad, legitimidad y necesidad innegables que asisten su emergencia, así como los dividendos positivos, los retos y los riesgos que la misma ya evidencia, se hace urgente su aceptación.

Es opinión nuestra que esta actividad, la tutoría, no solo transcurre en el contexto tutor-tutorado, sino que trasciende tales límites si tenemos en cuenta que para lograr un exitoso asesoramiento el tutor, este debe conocer las particularidades de sus estudiantes, tanto desde el punto de vista social, como familiar, además de su rendimiento académico, su situación laboral, de manera tal que posea la información suficiente de sus pupilos, que le permita ofrecerles un asesoramiento acertado, atendiendo a sus necesidades educativas y teniendo en cuenta, además, sus potencialidades.

La responsabilidad principal del tutor consiste en ser un animador y facilitador del aprendizaje autónomo que realizan los alumnos, es quien acompaña al mismo durante toda la carrera brindandole el apoyo necesario para la toma de decisiones ante los problemas, desde una acción personalizada.

Los tutores necesitan además de un sistema integral de superación que incluya la preparación pedagógica, sicóloga, económica, política e ideológica y en técnicas de dirección que le permita alcanzar un liderazgo para realizar con éxito sus funciones correspondientes.

El tutor deberá estar preparado para reconocer e identificar las necesidades y particularidades de los estudiantes en función de la variedad de fuentes de ingreso, condiciones socioculturales, educación, edad, características intelectuales, afectivas y motivacionales de los estudiantes, desde la perspectiva de respeto y ayuda a la diversidad cómo valor humano.

Al tutor además le corresponde una importante responsabilidad en el asesoramiento continuo para alcanzar un elevado desarrollo de los estudiantes para gestionar sus propios conocimientos.

Estará de acuerdo conmigo en que ser un buen tutor en estos tiempos de universalización es una misión que lejos de ser imposible, pone a prueba la capacidad responsable, perceptiva, integral de aquellos que tienen en sus manos tan importante encomienda.

Entonces reflexiono, si el tutor es un buscador de tesoros, deberá tener abiertos conciencia y corazón para enfrentar el reto de descubrir los mejores valores de un ser humano formado en una sociedad que a él se entrega y que lo necesita además para seguir latiendo rumbo a un luminoso futuro.

* Extraído de Radionuevitas.co.cu (22/01/2008) Cuba


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