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Universidad, sociedad y empresa

      
Es probable que una mirada ortodoxa de la educación superior cuestione las relaciones entre los términos universidad, sociedad y empresa e incluso se ejerza una especie de sospecha sobre la pertinencia de vincular procesos educativos con procesos productivos. Sin embargo, otras son las dinámicas que les impone el mundo contemporáneo a las instituciones de educación superior. Así se puede inferir de la última reunión de la Red Columbus en Turín, Italia, con motivo de sus veinte años de existencia. Al encuentro asistieron las máximas autoridades académicas de las principales universidades del mundo, particularmente de América Latina, con el objetivo de discutir varias líneas de trabajo a propósito de los envites que determinan el devenir de la educación en un mundo globalizado.<br/><br/> Como participante de la Universidad Nacional de Colombia estuvo el vicerrector de la UN en Medellín, Óscar Almario García, que asistió a la Convención de Universidades Miembros de la Red Columbus, a la que pertenece la UN, así como al Forum Euro-Latinoamericano de Turín para la promoción del Desarrollo Regional basado en la Innovación, cuyo propósito central era convocar y congregar a los principales y múltiples actores institucionales públicos y privados interesados en la utilización de conocimientos e innovaciones tecnológicas en el desarrollo local de América Latina y Europa.<br/><br/> Los participantes trabajaron en torno a un interés claro y compartido para intercambiar información y elaborar acciones o proyectos bilaterales y multilaterales en áreas como energías alternativas, biotecnología aplicada a alimentos y salud, e infomovilidad, sistemas inteligentes de transporte.<br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;>Universidad gestora</span><br/><br/> Luego de formar durante mucho tiempo a los profesionales capacitados para desempeñarse en los campos que reflejan esas expresiones, parece que la universidad debe pasar a ser ella misma agente de tales apuestas. Hoy no basta con producir el conocimiento sin los mecanismos que permitan desarrollarlo y darle forma en productos concretos. Así, siguiendo un modelo que ilustran muy bien universidades como el Politécnico de Turín, es necesario establecer puentes institucionales entre educación y productividad, para concederle a la investigación aplicabilidad e impacto social.<br/><br/> Por supuesto, el objetivo de la presencia de la Universidad Nacional de Colombia en estos escenarios es preparar a la institución para una serie de ajustes internos respecto de su política, de sus estrategias, enfatiza el profesor Almario. Y agrega: las universidades tienen que hacer adaptaciones internas para poder aprovechar esa oportunidad que se abre con esa tendencia. Y, en ese sentido, gestión del conocimiento es algo muy diferente a lo que tradicionalmente hemos hecho en la universidad, que es producir conocimiento, pero sin gestionarlo. Las universidades hasta ahora, en un modelo clásico, nos hemos contentado con generar conocimiento.<br/><br/> Otro rasgo que informa esta relación entre universidad y empresa, dada a través de una investigación puesta al servicio de nuevas preocupaciones, como el cambio climático o los problemas de movilidad en las ciudades, es la vinculación con las regiones donde se asientan los campus universitarios.<br/><br/> De acuerdo con el vicerrector Óscar Almario, en ese sentido, es fundamental la participación activa que ha adelantado la Universidad de Antioquia, en cabeza de su rector, Alberto Uribe, en la agenda diseñada por la Red Columbus. La cohesión entre las universidades de la región, sumada a sus condiciones históricas de industrialización, pone al departamento en una situación de ventaja con respecto a otros departamentos que, tal vez, no han avanzado lo suficiente en la relación universidad, sociedad y Estado. Sólo a través de ese intercambio la universidad puede ponerse a tono con las dinámicas que la interpelan a escala planetaria. El diálogo entre universidad y empresa es, entonces, impensable sin un sentido social que haga de la investigación científica una actividad que mira afuera de los laboratorios, busca incorporarse en la cultura y brinda sus resultados a la sociedad que la contiene y la hace posible.<br/><br/> No es un impulso llanamente mercantil el que alimenta la necesidad de la universidad de incorporarse al mercado. Una universidad realmente moderna puede hacerlo sin desviar sus principios, adhiriendo a sus funciones tradicionales otras, como la utilización óptima de los recursos naturales o el desarrollo tecnológico de las regiones. No se trata, pues, de renunciar a sus objetivos más afincados, sino de actualizarlos de acuerdo a las demandas del presente.<br/><br/> La resolución de problemas, como la pobreza o el subdesarrollo, pasa hoy por el éxito con el que se afronten problemas inéditos de nuestra cultura. Resulta insensato que el miedo a lo desconocido que pueda resultar de estas incursiones de la universidad en otros contextos paralice a una comunidad, la del conocimiento, que por definición debe estar abierta al cambio y a la incertidumbre que este implica.<br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;>Tecnología y desarrollo</span><br/><br/> Las temáticas que se desarrollaron en el encuentro dan una idea de tres campos de trabajo. En primera instancia, las energías alternativas, porque uno de los retos que tiene el desarrollo tecnológico contemporáneo es un crecimiento demográfico de la especie y un agotamiento de los recursos naturales. Un reto importante para las próximas décadas va a consistir en responder a tecnologías que sean compatibles con el medio ambiente y que ayuden a preservarlo.<br/><br/> En ese orden de ideas, las energías alternativas son un camino a explorar. Lo cual va a implicar nuevas ingenierías, relaciones entre la ingeniería y las ciencias naturales, el tema de las nanotecnologías, biotecnologías, el tema de uso de nuevos materiales que ayuden a hacer uso racional de las energías, como la energía solar, la construcción de fotoceldas y energía eólica.<br/><br/> Un segundo campo de trabajo fue la Biotecnología, especialmente aplicado a alimentos y salud, porque se busca que el desarrollo tecnológico tenga impacto social, contribuya a la equidad social, al equilibrio de las naciones, a superar los problemas de la pobreza, de la miseria extrema y obviamente a preservar la vida humana y, en ese sentido, alimentos y medicamentos se convierten en un factor fundamental.<br/><br/> El último tema tuvo relación con Gobierno, porque para todas las instituciones es claro que no podrá haber desarrollo sostenible creíble si no hay políticas públicas, si no hay concertación, si no hay recursos, en últimas, si no hay un conjunto de instrumentos que ayude a que las universidades y las regiones puedan resolver los retos del desarrollo.<br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;>¿Cuál es la importancia de Turín? </span><br style=font-weight: bold;/><br/> Turín ha venido liderando un proceso muy interesante, como modelo, en la Unión Europea. Primero, un distrito industrial con fuerte tradición histórica en industrialización y en desarrollo industrial. A partir de esa tradición, Turín se define como un distrito a favor de la innovación tecnológica y un soporte fundamental de eso es el Politécnico de Turín, que es la institución que lidera la convocatoria. La idea que ellos tienen fundamentalmente consiste en que la globalización abre oportunidades a las regiones y a las universidades regionales. Ese es como un componente fundamental de su convocatoria. Ellos consideran, sin embargo, que cada región tiene fortalezas, ventajas comparativas y competitivas frente a otras y que está en mejores o menores condiciones para enfrentar su contacto con la globalización y para hacer procesos de desarrollo regional con base en conocimientos, desarrollo tecnológico e innovación, sostuvo el Vicerrector de la UN en Medellín, Óscar Almario.<br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>Convención de Universidades Miembros de la Red Columbus</span><br/><br/> Al Forum asistieron 253 personas de 14 países en representación de 120 instituciones y 18 regiones. De Antioquia también asistieron delegaciones de las universidades socias de la Red Columbus. Entre ellas, la Universidad de Antioquia, la Escuela de Ingeniería de Antioquia, la Universidad Pontificia Bolivariana, la Universidad de Medellín y otras instituciones, como la Cámara de Comercio de Medellín, el Metro de Medellín, Tecnnova UEE, Comfenalco Antioquia y la Corporación de Investigaciones Biológicas CIB, entre otras. A través del evento se proyectaron alianzas, convenios y relaciones estratégicas con el fin de permitir la movilidad de recurso docente y estudiantil a través de la red Columbus y permitir las sinergias entre las organizaciones empresariales y la Universidad en las áreas en las que tenemos fortalezas, como energía, medio ambiente, biotecnología y otras.<br/><br/>
Es probable que una mirada ortodoxa de la educación superior cuestione las relaciones entre los términos universidad, sociedad y empresa e incluso se ejerza una especie de sospecha sobre la pertinencia de vincular procesos educativos con procesos productivos. Sin embargo, otras son las dinámicas que les impone el mundo contemporáneo a las instituciones de educación superior. Así se puede inferir de la última reunión de la Red Columbus en Turín, Italia, con motivo de sus veinte años de existencia. Al encuentro asistieron las máximas autoridades académicas de las principales universidades del mundo, particularmente de América Latina, con el objetivo de discutir varias líneas de trabajo a propósito de los envites que determinan el devenir de la educación en un mundo globalizado.

Como participante de la Universidad Nacional de Colombia estuvo el vicerrector de la UN en Medellín, Óscar Almario García, que asistió a la Convención de Universidades Miembros de la Red Columbus, a la que pertenece la UN, así como al Forum Euro-Latinoamericano de Turín para la promoción del Desarrollo Regional basado en la Innovación, cuyo propósito central era convocar y congregar a los principales y múltiples actores institucionales públicos y privados interesados en la utilización de conocimientos e innovaciones tecnológicas en el desarrollo local de América Latina y Europa.

Los participantes trabajaron en torno a un interés claro y compartido para intercambiar información y elaborar acciones o proyectos bilaterales y multilaterales en áreas como energías alternativas, biotecnología aplicada a alimentos y salud, e infomovilidad, sistemas inteligentes de transporte.


Universidad gestora

Luego de formar durante mucho tiempo a los profesionales capacitados para desempeñarse en los campos que reflejan esas expresiones, parece que la universidad debe pasar a ser ella misma agente de tales apuestas. Hoy no basta con producir el conocimiento sin los mecanismos que permitan desarrollarlo y darle forma en productos concretos. Así, siguiendo un modelo que ilustran muy bien universidades como el Politécnico de Turín, es necesario establecer puentes institucionales entre educación y productividad, para concederle a la investigación aplicabilidad e impacto social.

"Por supuesto, el objetivo de la presencia de la Universidad Nacional de Colombia en estos escenarios es preparar a la institución para una serie de ajustes internos respecto de su política, de sus estrategias", enfatiza el profesor Almario. Y agrega: "las universidades tienen que hacer adaptaciones internas para poder aprovechar esa oportunidad que se abre con esa tendencia. Y, en ese sentido, gestión del conocimiento es algo muy diferente a lo que tradicionalmente hemos hecho en la universidad, que es producir conocimiento, pero sin gestionarlo. Las universidades hasta ahora, en un modelo clásico, nos hemos contentado con generar conocimiento".

Otro rasgo que informa esta relación entre universidad y empresa, dada a través de una investigación puesta al servicio de nuevas preocupaciones, como el cambio climático o los problemas de movilidad en las ciudades, es la vinculación con las regiones donde se asientan los campus universitarios.

De acuerdo con el vicerrector Óscar Almario, en ese sentido, es fundamental la participación activa que ha adelantado la Universidad de Antioquia, en cabeza de su rector, Alberto Uribe, en la agenda diseñada por la Red Columbus. La cohesión entre las universidades de la región, sumada a sus condiciones históricas de industrialización, pone al departamento en una situación de ventaja con respecto a otros departamentos que, tal vez, no han avanzado lo suficiente en la relación universidad, sociedad y Estado. Sólo a través de ese intercambio la universidad puede ponerse a tono con las dinámicas que la interpelan a escala planetaria. El diálogo entre universidad y empresa es, entonces, impensable sin un sentido social que haga de la investigación científica una actividad que mira afuera de los laboratorios, busca incorporarse en la cultura y brinda sus resultados a la sociedad que la contiene y la hace posible.

No es un impulso llanamente mercantil el que alimenta la necesidad de la universidad de incorporarse al mercado. Una universidad realmente moderna puede hacerlo sin desviar sus principios, adhiriendo a sus funciones tradicionales otras, como la utilización óptima de los recursos naturales o el desarrollo tecnológico de las regiones. No se trata, pues, de renunciar a sus objetivos más afincados, sino de actualizarlos de acuerdo a las demandas del presente.

La resolución de problemas, como la pobreza o el subdesarrollo, pasa hoy por el éxito con el que se afronten problemas inéditos de nuestra cultura. Resulta insensato que el miedo a lo desconocido que pueda resultar de estas incursiones de la universidad en otros contextos paralice a una comunidad, la del conocimiento, que por definición debe estar abierta al cambio y a la incertidumbre que este implica.


Tecnología y desarrollo

Las temáticas que se desarrollaron en el encuentro dan una idea de tres campos de trabajo. En primera instancia, las energías alternativas, porque uno de los retos que tiene el desarrollo tecnológico contemporáneo es un crecimiento demográfico de la especie y un agotamiento de los recursos naturales. Un reto importante para las próximas décadas va a consistir en responder a tecnologías que sean compatibles con el medio ambiente y que ayuden a preservarlo.

En ese orden de ideas, las energías alternativas son un camino a explorar. Lo cual va a implicar nuevas ingenierías, relaciones entre la ingeniería y las ciencias naturales, el tema de las nanotecnologías, biotecnologías, el tema de uso de nuevos materiales que ayuden a hacer uso racional de las energías, como la energía solar, la construcción de fotoceldas y energía eólica.

Un segundo campo de trabajo fue la Biotecnología, especialmente aplicado a alimentos y salud, porque se busca que el desarrollo tecnológico tenga impacto social, contribuya a la equidad social, al equilibrio de las naciones, a superar los problemas de la pobreza, de la miseria extrema y obviamente a preservar la vida humana y, en ese sentido, alimentos y medicamentos se convierten en un factor fundamental.

El último tema tuvo relación con Gobierno, porque para todas las instituciones es claro que no podrá haber desarrollo sostenible creíble si no hay políticas públicas, si no hay concertación, si no hay recursos, en últimas, si no hay un conjunto de instrumentos que ayude a que las universidades y las regiones puedan resolver los retos del desarrollo.


¿Cuál es la importancia de Turín?

"Turín ha venido liderando un proceso muy interesante, como modelo, en la Unión Europea. Primero, un distrito industrial con fuerte tradición histórica en industrialización y en desarrollo industrial. A partir de esa tradición, Turín se define como un distrito a favor de la innovación tecnológica y un soporte fundamental de eso es el Politécnico de Turín, que es la institución que lidera la convocatoria. La idea que ellos tienen fundamentalmente consiste en que la globalización abre oportunidades a las regiones y a las universidades regionales. Ese es como un componente fundamental de su convocatoria. Ellos consideran, sin embargo, que cada región tiene fortalezas, ventajas comparativas y competitivas frente a otras y que está en mejores o menores condiciones para enfrentar su contacto con la globalización y para hacer procesos de desarrollo regional con base en conocimientos, desarrollo tecnológico e innovación", sostuvo el Vicerrector de la UN en Medellín, Óscar Almario.


Convención de Universidades Miembros de la Red Columbus


Al Forum asistieron 253 personas de 14 países en representación de 120 instituciones y 18 regiones. De Antioquia también asistieron delegaciones de las universidades socias de la Red Columbus. Entre ellas, la Universidad de Antioquia, la Escuela de Ingeniería de Antioquia, la Universidad Pontificia Bolivariana, la Universidad de Medellín y otras instituciones, como la Cámara de Comercio de Medellín, el Metro de Medellín, Tecnnova UEE, Comfenalco Antioquia y la Corporación de Investigaciones Biológicas CIB, entre otras. A través del evento se proyectaron alianzas, convenios y relaciones estratégicas con el fin de permitir la movilidad de recurso docente y estudiantil a través de la red Columbus y permitir las sinergias entre las organizaciones empresariales y la Universidad en las áreas en las que tenemos fortalezas, como energía, medio ambiente, biotecnología y otras.

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