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Profesores de la Universidad Santo Tomás desarrollan prototipo de robot

      
Además mide siete centímetros, aunque en una próxima etapa se proyecta su construcción en tamaño micrométrico.<br/><br/> Un grupo de diez investigadores de la Universidad Santo Tomás de Bogotá, que realizan estudios de nanotecnología, construyeron este prototipo de robot que copia el movimiento de partículas dentro del organismo humano y la forma como estas se autoensamblan.<br/><br/> De forma programada, este tipo de robots podría atacar a un gran enemigo: el cáncer, entre otras enfermedades.<br/><br/> Édgar González, director de la investigación, explicó que observar cómo se comportan estos robots es de gran importancia a la hora de desarrollar materiales y métodos de tratamiento con nanopartículas capaces de reconocer un blanco en especial (por ejemplo, una célula cancerígena), transportar medicamentos y ayudar a hacer diagnósticos de enfermedades de forma puntual.<br/><br/> Hoy en día existe incluso una Alianza por la Nanotecnología y el Cáncer debido a que los investigadores de varios países del mundo consideran la nanotecnología como la nueva forma de atacar esta enfermedad.<br/><br/> "Permite a los investigadores crear nuevas herramientas, más pequeñas que las mismas células, y nos da la oportunidad de atacar el cáncer de forma celular. Esta tecnología está siendo ensayada no solo para detectar cáncer sino que también promete detenerlo antes de que se desarrolle", explican en el Nacional Cancer Institute.<br/><br/> El mecanismo que se simula es el de partículas programadas mucho más pequeñas que las células, las cuales ingresan al organismo con anticuerpos pegados a ellas que se conectan o se ensamblan entre sí.<br/><br/> Entre todas, reconocen y ubican la célula cancerígena lo que permite que los médicos hagan radiaciones localizadas sin dañar las células sanas y sin generar los efectos colaterales como los que producen tratamientos como la quimio y la radioterapia. Ese mismo proceso es el que imita el Arbot que, cuando es puesto en el agua se une a otros robots similares a él hechos por los investigadores de la Santo Tomás.<br/><br/> "Es uno de los robots (de este tipo) más pequeños que existen y sirve muchísimo a nivel comparativo. Nos permite ver cómo una sola partícula puede hacer poco, pero al unirse a otras puede resolver tareas muy complejas como las de transporte de fármacos, entre otros", dice González que pone como ejemplo a las hormigas o a las amebas que colectivamente cumplen labores complejas.<br/><br/> El Arbot fue presentado en el 14th IEEE Latin American Robotic Symposium, en Monterrey (México) donde fue aplaudido, pero ahora los investigadores entraron en una segunda fase e intentan reducir cada vez más la escala en que se encuentra el robot.<br/><br/>
Además mide siete centímetros, aunque en una próxima etapa se proyecta su construcción en tamaño micrométrico.

Un grupo de diez investigadores de la Universidad Santo Tomás de Bogotá, que realizan estudios de nanotecnología, construyeron este prototipo de robot que copia el movimiento de partículas dentro del organismo humano y la forma como estas se autoensamblan.

De forma programada, este tipo de robots podría atacar a un gran enemigo: el cáncer, entre otras enfermedades.

Édgar González, director de la investigación, explicó que observar cómo se comportan estos robots es de gran importancia a la hora de desarrollar materiales y métodos de tratamiento con nanopartículas capaces de reconocer un blanco en especial (por ejemplo, una célula cancerígena), transportar medicamentos y ayudar a hacer diagnósticos de enfermedades de forma puntual.

Hoy en día existe incluso una Alianza por la Nanotecnología y el Cáncer debido a que los investigadores de varios países del mundo consideran la nanotecnología como la nueva forma de atacar esta enfermedad.

"Permite a los investigadores crear nuevas herramientas, más pequeñas que las mismas células, y nos da la oportunidad de atacar el cáncer de forma celular. Esta tecnología está siendo ensayada no solo para detectar cáncer sino que también promete detenerlo antes de que se desarrolle", explican en el Nacional Cancer Institute.

El mecanismo que se simula es el de partículas programadas mucho más pequeñas que las células, las cuales ingresan al organismo con anticuerpos pegados a ellas que se conectan o se ensamblan entre sí.

Entre todas, reconocen y ubican la célula cancerígena lo que permite que los médicos hagan radiaciones localizadas sin dañar las células sanas y sin generar los efectos colaterales como los que producen tratamientos como la quimio y la radioterapia. Ese mismo proceso es el que imita el Arbot que, cuando es puesto en el agua se une a otros robots similares a él hechos por los investigadores de la Santo Tomás.

"Es uno de los robots (de este tipo) más pequeños que existen y sirve muchísimo a nivel comparativo. Nos permite ver cómo una sola partícula puede hacer poco, pero al unirse a otras puede resolver tareas muy complejas como las de transporte de fármacos, entre otros", dice González que pone como ejemplo a las hormigas o a las amebas que colectivamente cumplen labores complejas.

El Arbot fue presentado en el 14th IEEE Latin American Robotic Symposium, en Monterrey (México) donde fue aplaudido, pero ahora los investigadores entraron en una segunda fase e intentan reducir cada vez más la escala en que se encuentra el robot.

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