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Expertos de la UN hicieron la lista de las sustancias que usan los delincuentes

      
La biblioteca fue elaborada por profesionales del Departamento de Farmacia de la Universidad Nacional.<br/><br/>En Estados Unidos y Europa ciertas sustancias, como la escopolamina, no son utilizadas con fines delictivos, como ocurre en Colombia. Por lo tanto, la descripción de este psicoactivo en matrices biológicas (sangre, uñas, cabello, entre otros) no aparece registrada en los libros que actualmente emplea Medicina Legal para identificar esta sustancia en víctimas. La razón: estas bibliotecas son realizadas por toxicólogos estadounidenses y de otros países.<br/><br/>Lo mismo ocurre con otras sustancias, como las benzodiacepinas, que al ser utilizadas en dosis determinadas deprimen el sistema nervioso central y ponen a las personas en estado de indefensión.<br/><br/>Muchas de estas sustancias no se han podido identificar en muestras biológicas, pues no existe una biblioteca en la que se describan las sustancias y su uso delictivo en Colombia, lo que dificulta, en ocasiones, el proceso legal, asegura el profesional en Farmacia Manuel Carrillo, quien junto a Diana Patricia González desarrolló una librería para fármacos de interés forense en Colombia.<br/><br/>Son cerca de 33 sustancias descritas en una librería propia. Se elaboró a partir del estudio de espectros (fragmentos específicos) de masa.  Según Manuel Carrillo, para ello se apoyaron en técnicas de análisis empleadas por el Instituto de Medicina Legal, como la cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas.<br/><br/>Cuando se obtiene una muestra biológica mediante extracción (sangre, orina, cabello, etc.), las sustancias extrañas que presenta, por ejemplo barbitúricos, se identifican mediante cromatografía, asegura el profesional.<br/><br/>La biblioteca recopila los espectros de masa de esas sustancias. Así, al analizar una muestra, un <span style=font-style: italic;>software </span>en el que está compilada toda la información permite que reconozca por comparación.<br/><br/>La librería quedó almacenada en el equipo de cómputo del Instituto Nacional de Medicina legal. Ahora el desafío es analizar su efectividad en matrices biológicas. Así, Medicina Legal cuenta hoy con una herramienta propia que permitirá reconocer fácilmente sustancias psicoactivas en muestras biológicas, optimizar tiempos y agilizar los procesos judiciales.<br/>
La biblioteca fue elaborada por profesionales del Departamento de Farmacia de la Universidad Nacional.

En Estados Unidos y Europa ciertas sustancias, como la escopolamina, no son utilizadas con fines delictivos, como ocurre en Colombia. Por lo tanto, la descripción de este psicoactivo en matrices biológicas (sangre, uñas, cabello, entre otros) no aparece registrada en los libros que actualmente emplea Medicina Legal para identificar esta sustancia en víctimas. La razón: estas bibliotecas son realizadas por toxicólogos estadounidenses y de otros países.

Lo mismo ocurre con otras sustancias, como las benzodiacepinas, que al ser utilizadas en dosis determinadas deprimen el sistema nervioso central y ponen a las personas en estado de indefensión.

"Muchas de estas sustancias no se han podido identificar en muestras biológicas, pues no existe una biblioteca en la que se describan las sustancias y su uso delictivo en Colombia, lo que dificulta, en ocasiones, el proceso legal", asegura el profesional en Farmacia Manuel Carrillo, quien junto a Diana Patricia González desarrolló una librería para fármacos de interés forense en Colombia.

Son cerca de 33 sustancias descritas en una librería propia. Se elaboró a partir del estudio de espectros (fragmentos específicos) de masa.  Según Manuel Carrillo, para ello se apoyaron en técnicas de análisis empleadas por el Instituto de Medicina Legal, como la cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas.

"Cuando se obtiene una muestra biológica mediante extracción (sangre, orina, cabello, etc.), las sustancias extrañas que presenta, por ejemplo barbitúricos, se identifican mediante cromatografía", asegura el profesional.

La biblioteca recopila los espectros de masa de esas sustancias. Así, al analizar una muestra, un software en el que está compilada toda la información permite que reconozca por comparación.

La librería quedó almacenada en el equipo de cómputo del Instituto Nacional de Medicina legal. Ahora el desafío es analizar su efectividad en matrices biológicas. Así, Medicina Legal cuenta hoy con una herramienta propia que permitirá reconocer fácilmente sustancias psicoactivas en muestras biológicas, optimizar tiempos y agilizar los procesos judiciales.
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