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La contribución de las universidades al desarrollo regional

      
En este artículo, Francisco Marmolejo, director Ejecutivo del Consorcio de Cooperación de la Educación Superior de América del Norte, sostiene que esta contribución no puede ni debe restringirse meramente al desarrollo económico, sino que debe incluir las dimensiones sociales, culturales y medioambientales.<br/><br/> Esto necesita una mayor cooperación entre las instituciones y su entorno y un cambio en la cultura institucional permitiendo que las actividades de desarrollo regional se pongan al mismo nivel que las de docencia e investigación.<br/><br/> No existe en el mundo institución de educación superior (IES) que no se precie de enfatizar el importante papel que tiene en el desarrollo de la región en que se encuentra ubicada. Una revisión rápida de la Misión de prácticamente cualquier IES permite observar a primera vista el reconocimiento formal que se da a la contribución que la institución hace al bienestar y progreso, a través de sus funciones de docencia, investigación y servicio a la comunidad.<br/><br/> Sin embargo, en la medida en que nuestras sociedades se han visto envueltas en la vorágine de la globalización, los sistemas de educación superior en prácticamente todo el mundo, han estado impelidos a asociar su participación en el desarrollo regional esencialmente con actividades específicas de desarrollo económico, científico y tecnológico. Estas van desde la intención de estrechar de diversas formas la vinculación con la industria, hasta el establecimiento de impresionantes parques científicos y tecnológicos.<br/><br/> No es ajeno el hecho de que las IES se enfrentan a crecientes presiones para convertirse en activos agentes promotores del desarrollo económico regional. Esta tendencia se confirma en un estudio reciente realizado en 14 regiones del mundo por el programa Institutional Management in Higher Education, IMHE, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El estudio titulado La contribución de las instituciones de educación superior al desarrollo regional analizó el aporte que las IES hacen a sus regiones en la innovación empresarial, la formación de capital humano y el desarrollo social, cultural y medioambiental.<br/><br/> Tomando en consideración las variaciones impuestas por los contextos regionales específicos y las dinámicas históricas institucionales propias de cada caso, en general, se observa una intención de establecer a nivel gubernamental e institucional políticas y mecanismos de estímulo que incluyen, por mencionar algunos, el desarrollo de nuevos programas académicos, el establecimiento de oficinas de vinculación con el sector empresarial, la creación de oficinas para transferencia de tecnología, la reglamentación sobre propiedad intelectual y hasta el desarrollo de metodologías para estimar la derrama económica que genera una IES en una región. También destacan los esfuerzos para alinear los planes y programas de estudio de una manera más eficiente y rápida a las necesidades del mercado de trabajo.<br/><br/> En este contexto, resulta evidente que la preponderante atención otorgada al papel promotor del desarrollo económico por parte de las IES, ha traído consigo la percepción sobre un reducido interés en la no menos importante contribución que las mismas tienen al desarrollo regional en los aspectos social, cultural y medioambiental.<br/><br/> El estudio de la OCDE revela que, en general, las IES llevan a cabo una impresionante gama de actividades orientadas a promover el desarrollo social, cultural y medioambiental de sus regiones. Sin embargo, es cierto que estas actividades suelen ser vistas como algo marginal o accesorio al quehacer sustantivo de la universidad. Una muestra evidente de esta percepción es que no suele existir consenso respecto a su significado, definición o alcance, a diferencia del caso de las funciones de docencia e investigación. Mientras que en algunas IES se hace referencia a una tercera función sustantiva conocida como Servicio público-, en otras se le define como Extensión-, Servicio a la comunidad- o inclusive hasta Difusión cultural-. El mismo hecho de hacer una separación funcional -no solo a nivel documental, sino a nivel de las estructuras administrativas institucionales contribuye a inducir una falsa separación entre estas actividades y las de docencia e investigación.<br/><br/><br/> Los informes regionales específicos incluidos en el estudio de la OCDE contienen la referencia a una serie de prácticas exitosas concretas que diversas IES han puesto en operación en las que logra romperse el cerco de la marginación institucional. Tal es el caso de la participación de estudiantes universitarios en programas de servicio a la comunidad, una práctica generalizada en las universidades mexicanas en el marco de sus programas de servicio social. <br/><br/> Destaca el enfoque utilizado en instituciones como la Universidad de Monterrey (UDEM), la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) y la Universidad La Salle (ULSA) donde sus estudiantes dedican un mínimo de 480 horas a programas de servicio social en beneficio directo a la comunidad aunque con una clara vinculación al proceso enseñanza-aprendizaje. También destaca el enfoque utilizado en la Universidad Aalborg de Dinamarca, donde el 50% de los cursos consiste en proyectos reales -entre 2000 y 3000 por ciclo académico - orientados a la solución de problemas en los que los estudiantes trabajan en equipos para resolver problemas que han sido identificados en cooperación con empresas, organizaciones de la sociedad civil y gobiernos. Otro ejemplo es el de la Universidad de Ciencias Aplicadas Jyväskylä de Finlandia, donde se ha ayudado a la rehabilitación de 800 personas desempleadas mediante proyectos educativos de entrenamiento y re-entrenamiento.<br/><br/> Finalmente, destaca el caso de la región del Noreste de Inglaterra, donde las cinco instituciones de educación superior de la región usan los programas deportivos como vía para atraer estudiantes de comunidades marginadas, darles confianza y proveerles de cohesión social. <br/><br/> Es cierto que las IES tienen y pueden potenciar su contribución al desarrollo regional. También es cierto que esta contribución no puede ni debe restringirse principalmente al desarrollo económico, sino que debe ser incluyente de las dimensiones social, cultural y del medio ambiente.<br/><br/> Mirando hacia el exterior de las IES, esto plantea, entre otros aspectos, la necesidad de desarrollar una acción más coherente entre las instituciones y con las diversas organizaciones de la sociedad civil, empresas y entidades gubernamentales, lo que debe traducirse en adecuados incentivos, indicadores y monitorización de resultados. Por otro lado, si nos fijamos en el interior de las IES, esto plantea la necesidad de un cambio en la cultura institucional que lleve a valorar la excelencia académica, la investigación y una mayor participación en el desarrollo regional como actividades complementarias más que excluyentes. Hay evidencia de que esto es no solo posible, sino urgente. <br/><br/><span style=text-decoration: underline;>Francisco Marmolejo</span><br/> Francisco Marmolejo es director Ejecutivo del Consorcio de Cooperación de la Educación Superior de América del Norte (CONAHEC), una red de 150 instituciones educativas de Canadá, los Estados Unidos y México, con sede en la Universidad de Arizona, institución en la que además funge como Vicerrector de Programas del Continente Americano. Ha sido Vicerrector en la Universidad de las Américas en México, ha impartido clases en diversas instituciones mexicanas y ha llevado a cabo por varios años diversas actividades de capacitación y consultoría en universidades y entidades gubernamentales de América Latina. Es miembro del Consejo Editorial de diversas revistas especializadas en temas de educación superior y es miembro de consejos consultivos de diversas universidades y asociaciones. En el año académico 2005-06 fungió como Consultor Internacional de la OCDE. <br/><br/><font size=1>* Artículo publicado originalmente en el boletín electrónico de la GUNI, <a target=_blank href=https://www.guni-rmies.net>Global University Network for Innovation</a>. Para más artículos y suscripción gratuita al boletín, visite este <a target=_blank href=https://www.guni-rmies.net/newsletter/edit.php>enlace</a>.<br/><br/></font>
En este artículo, Francisco Marmolejo, director Ejecutivo del Consorcio de Cooperación de la Educación Superior de América del Norte, sostiene que esta contribución no puede ni debe restringirse meramente al desarrollo económico, sino que debe incluir las dimensiones sociales, culturales y medioambientales.

Esto necesita una mayor cooperación entre las instituciones y su entorno y un cambio en la cultura institucional permitiendo que las actividades de desarrollo regional se pongan al mismo nivel que las de docencia e investigación.

No existe en el mundo institución de educación superior (IES) que no se precie de enfatizar el importante papel que tiene en el desarrollo de la región en que se encuentra ubicada. Una revisión rápida de la Misión de prácticamente cualquier IES permite observar a primera vista el reconocimiento formal que se da a la contribución que la institución hace al bienestar y progreso, a través de sus funciones de docencia, investigación y servicio a la comunidad.

Sin embargo, en la medida en que nuestras sociedades se han visto envueltas en la vorágine de la globalización, los sistemas de educación superior en prácticamente todo el mundo, han estado impelidos a asociar su participación en el desarrollo regional esencialmente con actividades específicas de desarrollo económico, científico y tecnológico. Estas van desde la intención de estrechar de diversas formas la vinculación con la industria, hasta el establecimiento de impresionantes parques científicos y tecnológicos.

No es ajeno el hecho de que las IES se enfrentan a crecientes presiones para convertirse en activos agentes promotores del desarrollo económico regional. Esta tendencia se confirma en un estudio reciente realizado en 14 regiones del mundo por el programa Institutional Management in Higher Education, IMHE, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El estudio titulado La contribución de las instituciones de educación superior al desarrollo regional analizó el aporte que las IES hacen a sus regiones en la innovación empresarial, la formación de capital humano y el desarrollo social, cultural y medioambiental.

Tomando en consideración las variaciones impuestas por los contextos regionales específicos y las dinámicas históricas institucionales propias de cada caso, en general, se observa una intención de establecer a nivel gubernamental e institucional políticas y mecanismos de estímulo que incluyen, por mencionar algunos, el desarrollo de nuevos programas académicos, el establecimiento de oficinas de vinculación con el sector empresarial, la creación de oficinas para transferencia de tecnología, la reglamentación sobre propiedad intelectual y hasta el desarrollo de metodologías para estimar la derrama económica que genera una IES en una región. También destacan los esfuerzos para alinear los planes y programas de estudio de una manera más eficiente y rápida a las necesidades del mercado de trabajo.

En este contexto, resulta evidente que la preponderante atención otorgada al papel promotor del desarrollo económico por parte de las IES, ha traído consigo la percepción sobre un reducido interés en la no menos importante contribución que las mismas tienen al desarrollo regional en los aspectos social, cultural y medioambiental.

El estudio de la OCDE revela que, en general, las IES llevan a cabo una impresionante gama de actividades orientadas a promover el desarrollo social, cultural y medioambiental de sus regiones. Sin embargo, es cierto que estas actividades suelen ser vistas como algo marginal o accesorio al quehacer sustantivo de la universidad. Una muestra evidente de esta percepción es que no suele existir consenso respecto a su significado, definición o alcance, a diferencia del caso de las funciones de docencia e investigación. Mientras que en algunas IES se hace referencia a una tercera función sustantiva conocida como "Servicio público-, en otras se le define como "Extensión-, "Servicio a la comunidad- o inclusive hasta "Difusión cultural-. El mismo hecho de hacer una separación funcional -no solo a nivel documental, sino a nivel de las estructuras administrativas institucionales contribuye a inducir una falsa separación entre estas actividades y las de docencia e investigación.


Los informes regionales específicos incluidos en el estudio de la OCDE contienen la referencia a una serie de prácticas exitosas concretas que diversas IES han puesto en operación en las que logra romperse el cerco de la marginación institucional. Tal es el caso de la participación de estudiantes universitarios en programas de servicio a la comunidad, una práctica generalizada en las universidades mexicanas en el marco de sus programas de servicio social.

Destaca el enfoque utilizado en instituciones como la Universidad de Monterrey (UDEM), la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) y la Universidad La Salle (ULSA) donde sus estudiantes dedican un mínimo de 480 horas a programas de servicio social en beneficio directo a la comunidad aunque con una clara vinculación al proceso enseñanza-aprendizaje. También destaca el enfoque utilizado en la Universidad Aalborg de Dinamarca, donde el 50% de los cursos consiste en proyectos reales -entre 2000 y 3000 por ciclo académico - orientados a la solución de problemas en los que los estudiantes trabajan en equipos para resolver problemas que han sido identificados en cooperación con empresas, organizaciones de la sociedad civil y gobiernos. Otro ejemplo es el de la Universidad de Ciencias Aplicadas Jyväskylä de Finlandia, donde se ha ayudado a la rehabilitación de 800 personas desempleadas mediante proyectos educativos de entrenamiento y re-entrenamiento.

Finalmente, destaca el caso de la región del Noreste de Inglaterra, donde las cinco instituciones de educación superior de la región usan los programas deportivos como vía para atraer estudiantes de comunidades marginadas, darles confianza y proveerles de cohesión social.

Es cierto que las IES tienen y pueden potenciar su contribución al desarrollo regional. También es cierto que esta contribución no puede ni debe restringirse principalmente al desarrollo económico, sino que debe ser incluyente de las dimensiones social, cultural y del medio ambiente.

Mirando hacia el exterior de las IES, esto plantea, entre otros aspectos, la necesidad de desarrollar una acción más coherente entre las instituciones y con las diversas organizaciones de la sociedad civil, empresas y entidades gubernamentales, lo que debe traducirse en adecuados incentivos, indicadores y monitorización de resultados. Por otro lado, si nos fijamos en el interior de las IES, esto plantea la necesidad de un cambio en la cultura institucional que lleve a valorar la excelencia académica, la investigación y una mayor participación en el desarrollo regional como actividades complementarias más que excluyentes. Hay evidencia de que esto es no solo posible, sino urgente.

Francisco Marmolejo
 Francisco Marmolejo es director Ejecutivo del Consorcio de Cooperación de la Educación Superior de América del Norte (CONAHEC), una red de 150 instituciones educativas de Canadá, los Estados Unidos y México, con sede en la Universidad de Arizona, institución en la que además funge como Vicerrector de Programas del Continente Americano. Ha sido Vicerrector en la Universidad de las Américas en México, ha impartido clases en diversas instituciones mexicanas y ha llevado a cabo por varios años diversas actividades de capacitación y consultoría en universidades y entidades gubernamentales de América Latina. Es miembro del Consejo Editorial de diversas revistas especializadas en temas de educación superior y es miembro de consejos consultivos de diversas universidades y asociaciones. En el año académico 2005-06 fungió como Consultor Internacional de la OCDE.

* Artículo publicado originalmente en el boletín electrónico de la GUNI, Global University Network for Innovation. Para más artículos y suscripción gratuita al boletín, visite este enlace.

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