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El rol de la educación superior a debate

      
Cristina Escrigas, Directora Ejecutiva de la GUNI, habló sobre sus contenidos e ideas principales.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> ¿Cuál es el tema central del informe? </span><br/> El informe plantea en esencia la necesidad de revisar el papel que juega hoy la educación superior en la sociedad, abordando abiertamente si el conocimiento que se genera mediante la investigación y el que se difunde mediante la docencia es el más adecuado para dar respuesta a los problemas que como humanidad tenemos planteados.<br/><br/> Se titula: Educación superior: Nuevos retos y roles emergentes para el desarrollo humano y social. Pretendemos aportar elementos serios para la reflexión y el análisis sobre la contribución de educación superior. Después de años en los que se llego a cuestionar que la inversión en educación superior fuese una prioridad, especialmente en países en desarrollo, nadie duda hoy en día del valor y la necesidad de la educación superior. Esto no excluye que deba plantearse, en momentos de cambio intenso y global, cuál está siendo y cuál debería ser su aportación.<br/><br/> Las instituciones de educación superior siempre han desempeñado un papel comprometido de servicio social y bien público. No obstante, el informe plantea la necesidad de reconsiderar el intercambio de valor entre la universidad y la sociedad, es decir, repensar su pertinencia social.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> ¿En qué contexto se basa el informe?</span><br/> Sólo hace falta ver los telediarios, leer los periódicos e incluso ir al cine para tener una idea bastante ajustada de lo que pasa en el mundo. Es el momento de la historia con más avances tecnológicos y con mayores recursos dedicados a la educación. Podemos afirmar que es el momento de la historia con mayor conocimiento pero también con grandes conflictos abiertos.<br/><br/> Sin ánimo de ser reduccionista se podría decir que hay dos grandes ámbitos de conflicto: el que surge de la convivencia de los hombres entre si y el que se deriva de la relación entre el hombre y el entorno en el que vive, el medio natural. En el primero se incluyen la injusticia social, la marginación, las desigualdades en el reparto de riqueza, los abusos y las violaciones de los derechos humanos, la falta de articulación democrática, la incapacidad de entendimiento entre culturas y pueblos y por supuesto las guerras y los conflictos armados. En el segundo caso ya nadie duda del agotamiento y la sobreexplotación de los recursos naturales y del cambio climático, así como del ahora admitido desarrollo insostenible. En fin estamos tan acostumbrados a todo esto que ya no cuestionamos lo que debería resultarnos obvió: ¿dónde ponemos las energías?, ¿qué debería ser prioritario?, ¿estamos haciendo lo que podemos hacer, o seguimos impulsados por la pesadez de la inercia, o los intereses de unos pocos?, o lo que seria mas preocupante: ¿nos hemos conformado con lo que pensamos que es inevitable?<br/><br/> De entre las cuestiones clave que puedan tener capacidad de poner luz sobre estas situaciones yo destacaría dos, una seria el conocimiento, la otra sería la voluntad individual y su articulación colectiva.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> ¿Qué es lo que el mundo necesita hoy? </span><br/> Yo no puedo contestar esta pregunta. Lo que si puedo decir es que necesitamos contestar esta pregunta, siempre que pensemos que podemos influir en el mundo en el que vivimos y que la sociedad la construimos entre todos. Quizás lo que el mundo necesita es darnos cuenta de que las cosas dependen más de cada gesto individual de lo que en realidad creemos. Creo que lo que el mundo necesita es que le hagamos un poco de caso para generar caminos hacia una convivencia común que sea más sostenible de lo que lo es ahora. Creo que necesita que seamos más conscientes de la implicación colectiva de nuestras conductas individuales. Hemos despersonalizado la vida y las sociedades. Hemos olvidado al individuo, al hombre, detrás de las instituciones, las corporaciones, los partidos,:el sistema.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> ¿Qué relación existe entre este informe y los dos anteriores? </span><br/> Cada informe escoge un tema concreto y lo trata a nivel global y a nivel regional. Los tres temas que hemos trabajado hasta ahora, financiación, calidad y rol de la educación superior son tres miradas importantes sobre la educación superior en el mundo. Los tres tienen en común que son temas clave en el análisis del compromiso social de la educación superior y también, que fueron temas prioritarios en el documento que se elaboró en la Conferencia Mundial de la Unesco sobre Educación Superior en 1998. La GUNI fue creada después de esa conferencia con la misión de impulsar los acuerdos generados en su seno, así que estamos siguiendo ese mandato.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> ¿Quiénes han participado en el informe?</span><br/> Esta es una publicación colectiva en la que han participado 52 autores de 28 países. Hay 14 contribuciones principales, 6 de ellas regionales, 29 contribuciones especiales y 15 buenas prácticas. Esto es fundamental para aportar una visión plural y que el conjunto de los análisis y las propuestas sea rico y diverso. Recordemos que estamos animando un debate, no aportando la solución. No todos los autores que han participado este año son expertos en educación superior. Hay expertos en economía, política, desarrollo, participación. Esto responde a una idea clave que plantea el informe que es la necesidad de transversalidad entre disciplinas y áreas de conocimiento para llegar a entender la realidad de una manera holística.<br/><br/><br/> La necesidad de promover la convivencia entre las personas y con el entorno ya son hoy temas que están en muchas agendas políticas. <br/><br/><span style=font-weight: bold;> ¿Qué novedades aporta este informe en este sentido? </span><br/> Ciertamente están surgiendo un gran número de marcos globales: los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el Protocolo de Kyoto, El 4º Informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, Educación para Todos, el Decenio de las Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible, el Informe del Grupo de Alto Nivel de la Alianza de Civilizaciones, entre otros muchos de ámbito regional. Estos marcos no representan por sí solos una garantía de cambio positivo. La educación superior podría preguntarse cuál debería ser su contribución a esos marcos. Para alcanzar estas metas la educación y la investigación son elementos clave. Esto es especialmente relevante para los países en desarrollo, porque es en ellos donde se detectan las necesidades más acuciantes, pero también para los países desarrollados, porque son ellos los que han estado configurando el modelo de sociedad y por ende el de las universidades como actores sociales. El reto es grande para todas las instituciones.<br/><br/> En este informe ponemos sobre la mesa la necesidad de analizar el rol del conocimiento en nuestra sociedad, en el que planteamos qué conocimiento para construir que sociedad y cómo definen las universidades su rol al respecto. Damos por supuesto que el valor principal de la educación superior debería ser servir al bien común, en un momento en el que lo que entendemos por bien- y lo que entendemos por común- es difícil de definir.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> ¿Qué propuestas concretas aparecen en el informe para conseguir este objetivo? </span><br/>Estamos en el primer paso del proceso, que habitualmente es el cuestionamiento. De esta fase pueden salir caminos para el cambio. Este debate no es nuevo, el contexto si ha cambiado en los últimos años, pero este debate lo ha puesto también sobre la mesa en otros momentos la Unesco (en la Conferencia mundial de 1998) y la Universidad de las Naciones Unidas, ambos miembros fundadores de GUNI; así como miembros destacados de la comunidad académica mundial. Pero el debate lo han de realizar de forma amplia todos los agentes implicados. El debate es serio y cuanto mejor se haga mejor serán las conclusiones y mas ricas podrán ser las propuestas. Es un tema de fondo sobre el que no hay que tener prisa sino rigor y alcanzar ideas básicas de consenso sobre las que construir la diversidad.<br/><br/> Nuestra aproximación es propositiva y constructiva. No obstante cuestionamos, por ejemplo, si las instituciones de educación superior están siendo proactivas o reactivas frente a los cambios sociales. Si dan respuesta a una parte de la sociedad o a su conjunto; si priorizan lo financiable o lo estratégico para el bienestar de las naciones; si generan nuevos paradigmas de conocimiento y contribuyen a la renovación del pensamiento y las ideas o si están siendo depositarias del conocimiento aceptado, frenando así su cuestionamiento y su renovación; si son actores activos en la construcción social o si están al margen de las iniciativas que hoy trabajan para construir un mundo mejor para todos. Cuestionamos si las instituciones se implican y apoyan estos papeles de desarrollo humano y social o lo hacen algunos de sus académicos en su actuación individual.<br/><br/> Planteamos en qué medida las agendas de investigación de las universidades coinciden con las agendas prioritarias de desarrollo en el mundo y con las agendas de los problemas sociales, tanto globales como locales. En 1996, el 90% de la investigación en salud en el mundo respondía a los problemas del 10% de la población. Esto es sólo un dato que aporta uno de los autores del informe y sirve para ilustrar lo que decimos.<br/><br/> Todos admitimos el papel preponderante de la ciencia y la tecnología para hacer del mundo un lugar mejor. Hoy la generación de conocimiento se está orientando cada vez más a satisfacer demandas de quien puede pagarlas, especialmente del sector productivo. Cabria pensar que el conocimiento humano debería ser patrimonio de todos, especialmente el que se genera desde instituciones de servicio público, entonces cabria repensar las prioridades, financiarlas y distribuir los logros para el aprovechamiento del bienestar del conjunto de la sociedad y no de intereses solamente económicos, si esto se debate entonces habremos dado un gran paso.<br/><br/> Hoy el mundo es complejo, la fragmentación de los contenidos educativos en disciplinas difícilmente puede mantenerse para entender y explicar la realidad. Las implicaciones de nuestra era para la educación son múltiples e importantes, pero la cuestión es si el coste de ignorarlas podría resultar mayor para las instituciones, tal como ahora las conocemos, que el coste de afrontarlas. Esto es algo sobre lo que también hay que reflexionar.<br/><br/> Entendemos que es un debate profundo y nada frívolo y no pretendemos cerrarlo, no damos una solución porque no la tenemos, en ocasiones, la solución viene cuando se hace una buena pregunta. Es más importante que nos preguntemos qué intercambio de valor debemos producir con la sociedad para un rol pertinente de la educación superior en el contexto de la globalización.<br/><br/><br/><br/>El informe se presentó en la IV Conferencia Internacional de Barcelona sobre Educación Superior. <br/><br/><span style=font-weight: bold;> ¿Cuáles son las novedades de esta conferencia con respecto a ediciones anteriores?</span><br/>Damos un paso más para que sea una conferencia participativa y permita el debate. Hemos programado espacios de mesa redonda con presentaciones breves y preguntas para el debate. Hemos abierto por primera vez ocho talleres temáticos en sesiones paralelas, así como una sesión con más de 60 pósteres. Finalmente, también como novedad, vamos a presentar los análisis regionales en una sola mesa para que pueda ser apreciada tanto la diversidad y singularidad de cada región como aquellas cuestiones comunes que pueden ser abordadas para facilitar la contribución de la educación superior al desarrollo humano y social.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> ¿Cuáles son los mensajes más importantes que pudieron llevarse sus participantes? </span><br/> Básicamente las reflexiones que surjieron de los debates. Por ejemplo, en los últimos años se ha generado una gran presión sobre las instituciones para que atendieran las necesidades sociales, esto se ha vinculado, de manera muy explícita, a preparar a personas con un conocimiento técnico y especializado orientado a una práctica específica profesional y que pueda contribuir a la generación de riqueza económica, bajo parámetros de creciente competitividad. Si bien la preparación profesional y la generación de riqueza son necesarias, hay que revisar y decidir de qué manera hay que hacerlo. <br/><br/> La educación superior forma a las personas que, a lo largo de sus carreras, alcanzarán las posiciones de mayor responsabilidad en la sociedad y el mercado laboral. Las decisiones de los profesionales, formados en las universidades, son claves para la creación de riqueza y el desarrollo de los países. Esta toma de decisiones puede llevarse a cabo desde aproximaciones que pueden ser tanto positivas como negativas para el progreso global de la humanidad y las sociedades. La educación superior desempeña, por tanto, un rol decisivo y fundamental en lo que respecta al contenido de la enseñanza, los valores y las habilidades que incorpora.<br/><br/> Repensar los contenidos académicos de los curriculums para incorporar contenidos, capacidades y valores tales como una comprensión profunda del comportamiento humano, de las sociedades y de la vida; del desarrollo sostenible como proceso social colectivo a aprender; la necesidad del reconocimiento mutuo, el entendimiento y el respeto entre las diferentes culturas y a la diversidad; la capacidad de abordar la expansión de la tecnología, poniéndole cara humana y abordar los efectos no deseados así como las cuestiones éticas que suscita; etc,:Todas las profesiones tienen consecuencias e interactúan con algunos de estos ítems, sino con todos. Es necesario romper también la hegemonía del pensamiento único que parece avanzar con rapidez en la sociedad globalizada. Por tanto, debemos aceptar la complejidad de la realidad y la interdependencia de las áreas de conocimiento desde un enfoque realmente interdisciplinar de la educación.<font size=1><br/><br/></font> <span style=font-style: italic;>* Cristina Escrigas es la Directora Ejecutiva de la GUNI. Anteriormente trabajó durante dos años y medio en el Forum Universal de las Culturas como Directora de Participación, animando a organizaciones civiles a participar activamente en el Forum. También se encargó de la creación y desarrollo del banco de conocimiento donde las ideas y contenidos del Forum han sido publicados.</span><br style=font-style: italic;/><br style=font-style: italic;/><span style=font-style: italic;> Está especializada en Desarrollo Organizacional y Dirección Estratégica de instituciones universitarias. Estuvo trabajando en dirección estratégica y cambio institucional en la UPC durante más de ocho años dónde fue Directora del Seminario sobre Dirección Estratégica de Universidades durante cinco años. También fue Directora de la Cátedra Unesco para la Gestión de la Educación Superior. Ha realizado trabajos de consultoría en planificación estratégica para numerosas universidades españolas.</span><br style=font-style: italic;/><br style=font-style: italic;/><span style=font-style: italic;> Es Psicóloga Social por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), Máster en Dirección y Administración de Empresas (MBA), Máster en Formación de Formadores, Metodología y Gestión por la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), y Máster en Desarrollo Organizacional por el Instituto GR de Israel.<br/><br style=font-style: italic;/></span> <font size=1>* Artículo publicado originalmente en el boletín electrónico de la GUNI, <a href=https://www.guni-rmies.net target=_blank>Global University Network for Innovation</a>. Para más artículos y suscripción gratuita al boletín, visite este <a href=https://www.guni-rmies.net/newsletter/edit.php target=_blank>enlace</a>.</font><br/>
Cristina Escrigas, Directora Ejecutiva de la GUNI, habló sobre sus contenidos e ideas principales.

¿Cuál es el tema central del informe?
El informe plantea en esencia la necesidad de revisar el papel que juega hoy la educación superior en la sociedad, abordando abiertamente si el conocimiento que se genera mediante la investigación y el que se difunde mediante la docencia es el más adecuado para dar respuesta a los problemas que como humanidad tenemos planteados.

Se titula: Educación superior: Nuevos retos y roles emergentes para el desarrollo humano y social. Pretendemos aportar elementos serios para la reflexión y el análisis sobre la contribución de educación superior. Después de años en los que se llego a cuestionar que la inversión en educación superior fuese una prioridad, especialmente en países en desarrollo, nadie duda hoy en día del valor y la necesidad de la educación superior. Esto no excluye que deba plantearse, en momentos de cambio intenso y global, cuál está siendo y cuál debería ser su aportación.

Las instituciones de educación superior siempre han desempeñado un papel comprometido de servicio social y bien público. No obstante, el informe plantea la necesidad de reconsiderar el intercambio de valor entre la universidad y la sociedad, es decir, repensar su pertinencia social.

¿En qué contexto se basa el informe?
Sólo hace falta ver los telediarios, leer los periódicos e incluso ir al cine para tener una idea bastante ajustada de lo que pasa en el mundo. Es el momento de la historia con más avances tecnológicos y con mayores recursos dedicados a la educación. Podemos afirmar que es el momento de la historia con mayor conocimiento pero también con grandes conflictos abiertos.

Sin ánimo de ser reduccionista se podría decir que hay dos grandes ámbitos de conflicto: el que surge de la convivencia de los hombres entre si y el que se deriva de la relación entre el hombre y el entorno en el que vive, el medio natural. En el primero se incluyen la injusticia social, la marginación, las desigualdades en el reparto de riqueza, los abusos y las violaciones de los derechos humanos, la falta de articulación democrática, la incapacidad de entendimiento entre culturas y pueblos y por supuesto las guerras y los conflictos armados. En el segundo caso ya nadie duda del agotamiento y la sobreexplotación de los recursos naturales y del cambio climático, así como del ahora admitido desarrollo insostenible. En fin estamos tan acostumbrados a todo esto que ya no cuestionamos lo que debería resultarnos obvió: ¿dónde ponemos las energías?, ¿qué debería ser prioritario?, ¿estamos haciendo lo que podemos hacer, o seguimos impulsados por la pesadez de la inercia, o los intereses de unos pocos?, o lo que seria mas preocupante: ¿nos hemos conformado con lo que pensamos que es inevitable?

De entre las cuestiones clave que puedan tener capacidad de poner luz sobre estas situaciones yo destacaría dos, una seria el conocimiento, la otra sería la voluntad individual y su articulación colectiva.

¿Qué es lo que el mundo necesita hoy?
Yo no puedo contestar esta pregunta. Lo que si puedo decir es que necesitamos contestar esta pregunta, siempre que pensemos que podemos influir en el mundo en el que vivimos y que la sociedad la construimos entre todos. Quizás lo que el mundo necesita es darnos cuenta de que las cosas dependen más de cada gesto individual de lo que en realidad creemos. Creo que lo que el mundo necesita es que le hagamos un poco de caso para generar caminos hacia una convivencia común que sea más sostenible de lo que lo es ahora. Creo que necesita que seamos más conscientes de la implicación colectiva de nuestras conductas individuales. Hemos despersonalizado la vida y las sociedades. Hemos olvidado al individuo, al hombre, detrás de las instituciones, las corporaciones, los partidos,:el sistema.

¿Qué relación existe entre este informe y los dos anteriores?
Cada informe escoge un tema concreto y lo trata a nivel global y a nivel regional. Los tres temas que hemos trabajado hasta ahora, financiación, calidad y rol de la educación superior son tres miradas importantes sobre la educación superior en el mundo. Los tres tienen en común que son temas clave en el análisis del compromiso social de la educación superior y también, que fueron temas prioritarios en el documento que se elaboró en la Conferencia Mundial de la Unesco sobre Educación Superior en 1998. La GUNI fue creada después de esa conferencia con la misión de impulsar los acuerdos generados en su seno, así que estamos siguiendo ese mandato.

¿Quiénes han participado en el informe?
Esta es una publicación colectiva en la que han participado 52 autores de 28 países. Hay 14 contribuciones principales, 6 de ellas regionales, 29 contribuciones especiales y 15 buenas prácticas. Esto es fundamental para aportar una visión plural y que el conjunto de los análisis y las propuestas sea rico y diverso. Recordemos que estamos animando un debate, no aportando la solución. No todos los autores que han participado este año son expertos en educación superior. Hay expertos en economía, política, desarrollo, participación. Esto responde a una idea clave que plantea el informe que es la necesidad de transversalidad entre disciplinas y áreas de conocimiento para llegar a entender la realidad de una manera holística.


La necesidad de promover la convivencia entre las personas y con el entorno ya son hoy temas que están en muchas agendas políticas.

¿Qué novedades aporta este informe en este sentido?
Ciertamente están surgiendo un gran número de marcos globales: los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el Protocolo de Kyoto, El 4º Informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, Educación para Todos, el Decenio de las Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible, el Informe del Grupo de Alto Nivel de la Alianza de Civilizaciones, entre otros muchos de ámbito regional. Estos marcos no representan por sí solos una garantía de cambio positivo. La educación superior podría preguntarse cuál debería ser su contribución a esos marcos. Para alcanzar estas metas la educación y la investigación son elementos clave. Esto es especialmente relevante para los países en desarrollo, porque es en ellos donde se detectan las necesidades más acuciantes, pero también para los países desarrollados, porque son ellos los que han estado configurando el modelo de sociedad y por ende el de las universidades como actores sociales. El reto es grande para todas las instituciones.

En este informe ponemos sobre la mesa la necesidad de analizar el rol del conocimiento en nuestra sociedad, en el que planteamos qué conocimiento para construir que sociedad y cómo definen las universidades su rol al respecto. Damos por supuesto que el valor principal de la educación superior debería ser servir al bien común, en un momento en el que lo que entendemos por "bien- y lo que entendemos por "común- es difícil de definir.

¿Qué propuestas concretas aparecen en el informe para conseguir este objetivo?
Estamos en el primer paso del proceso, que habitualmente es el cuestionamiento. De esta fase pueden salir caminos para el cambio. Este debate no es nuevo, el contexto si ha cambiado en los últimos años, pero este debate lo ha puesto también sobre la mesa en otros momentos la Unesco (en la Conferencia mundial de 1998) y la Universidad de las Naciones Unidas, ambos miembros fundadores de GUNI; así como miembros destacados de la comunidad académica mundial. Pero el debate lo han de realizar de forma amplia todos los agentes implicados. El debate es serio y cuanto mejor se haga mejor serán las conclusiones y mas ricas podrán ser las propuestas. Es un tema de fondo sobre el que no hay que tener prisa sino rigor y alcanzar ideas básicas de consenso sobre las que construir la diversidad.

Nuestra aproximación es propositiva y constructiva. No obstante cuestionamos, por ejemplo, si las instituciones de educación superior están siendo proactivas o reactivas frente a los cambios sociales. Si dan respuesta a una parte de la sociedad o a su conjunto; si priorizan lo financiable o lo estratégico para el bienestar de las naciones; si generan nuevos paradigmas de conocimiento y contribuyen a la renovación del pensamiento y las ideas o si están siendo depositarias del conocimiento aceptado, frenando así su cuestionamiento y su renovación; si son actores activos en la construcción social o si están al margen de las iniciativas que hoy trabajan para construir un mundo mejor para todos. Cuestionamos si las instituciones se implican y apoyan estos papeles de desarrollo humano y social o lo hacen algunos de sus académicos en su actuación individual.

Planteamos en qué medida las agendas de investigación de las universidades coinciden con las agendas prioritarias de desarrollo en el mundo y con las agendas de los problemas sociales, tanto globales como locales. En 1996, el 90% de la investigación en salud en el mundo respondía a los problemas del 10% de la población. Esto es sólo un dato que aporta uno de los autores del informe y sirve para ilustrar lo que decimos.

Todos admitimos el papel preponderante de la ciencia y la tecnología para hacer del mundo un lugar mejor. Hoy la generación de conocimiento se está orientando cada vez más a satisfacer demandas de quien puede pagarlas, especialmente del sector productivo. Cabria pensar que el conocimiento humano debería ser patrimonio de todos, especialmente el que se genera desde instituciones de servicio público, entonces cabria repensar las prioridades, financiarlas y distribuir los logros para el aprovechamiento del bienestar del conjunto de la sociedad y no de intereses solamente económicos, si esto se debate entonces habremos dado un gran paso.

Hoy el mundo es complejo, la fragmentación de los contenidos educativos en disciplinas difícilmente puede mantenerse para entender y explicar la realidad. Las implicaciones de nuestra era para la educación son múltiples e importantes, pero la cuestión es si el coste de ignorarlas podría resultar mayor para las instituciones, tal como ahora las conocemos, que el coste de afrontarlas. Esto es algo sobre lo que también hay que reflexionar.

Entendemos que es un debate profundo y nada frívolo y no pretendemos cerrarlo, no damos una solución porque no la tenemos, en ocasiones, la solución viene cuando se hace una buena pregunta. Es más importante que nos preguntemos qué intercambio de valor debemos producir con la sociedad para un rol pertinente de la educación superior en el contexto de la globalización.



El informe se presentó en la IV Conferencia Internacional de Barcelona sobre Educación Superior.

¿Cuáles son las novedades de esta conferencia con respecto a ediciones anteriores?
Damos un paso más para que sea una conferencia participativa y permita el debate. Hemos programado espacios de mesa redonda con presentaciones breves y preguntas para el debate. Hemos abierto por primera vez ocho talleres temáticos en sesiones paralelas, así como una sesión con más de 60 pósteres. Finalmente, también como novedad, vamos a presentar los análisis regionales en una sola mesa para que pueda ser apreciada tanto la diversidad y singularidad de cada región como aquellas cuestiones comunes que pueden ser abordadas para facilitar la contribución de la educación superior al desarrollo humano y social.

¿Cuáles son los mensajes más importantes que pudieron llevarse sus participantes?
Básicamente las reflexiones que surjieron de los debates. Por ejemplo, en los últimos años se ha generado una gran presión sobre las instituciones para que atendieran las necesidades sociales, esto se ha vinculado, de manera muy explícita, a preparar a personas con un conocimiento técnico y especializado orientado a una práctica específica profesional y que pueda contribuir a la generación de riqueza económica, bajo parámetros de creciente competitividad. Si bien la preparación profesional y la generación de riqueza son necesarias, hay que revisar y decidir de qué manera hay que hacerlo.

La educación superior forma a las personas que, a lo largo de sus carreras, alcanzarán las posiciones de mayor responsabilidad en la sociedad y el mercado laboral. Las decisiones de los profesionales, formados en las universidades, son claves para la creación de riqueza y el desarrollo de los países. Esta toma de decisiones puede llevarse a cabo desde aproximaciones que pueden ser tanto positivas como negativas para el progreso global de la humanidad y las sociedades. La educación superior desempeña, por tanto, un rol decisivo y fundamental en lo que respecta al contenido de la enseñanza, los valores y las habilidades que incorpora.

Repensar los contenidos académicos de los curriculums para incorporar contenidos, capacidades y valores tales como una comprensión profunda del comportamiento humano, de las sociedades y de la vida; del desarrollo sostenible como proceso social colectivo a aprender; la necesidad del reconocimiento mutuo, el entendimiento y el respeto entre las diferentes culturas y a la diversidad; la capacidad de abordar la expansión de la tecnología, poniéndole cara humana y abordar los efectos no deseados así como las cuestiones éticas que suscita; etc,:Todas las profesiones tienen consecuencias e interactúan con algunos de estos ítems, sino con todos. Es necesario romper también la hegemonía del pensamiento único que parece avanzar con rapidez en la sociedad globalizada. Por tanto, debemos aceptar la complejidad de la realidad y la interdependencia de las áreas de conocimiento desde un enfoque realmente interdisciplinar de la educación.

 * Cristina Escrigas es la Directora Ejecutiva de la GUNI. Anteriormente trabajó durante dos años y medio en el Forum Universal de las Culturas como Directora de Participación, animando a organizaciones civiles a participar activamente en el Forum. También se encargó de la creación y desarrollo del banco de conocimiento donde las ideas y contenidos del Forum han sido publicados.

Está especializada en Desarrollo Organizacional y Dirección Estratégica de instituciones universitarias. Estuvo trabajando en dirección estratégica y cambio institucional en la UPC durante más de ocho años dónde fue Directora del Seminario sobre Dirección Estratégica de Universidades durante cinco años. También fue Directora de la Cátedra Unesco para la Gestión de la Educación Superior. Ha realizado trabajos de consultoría en planificación estratégica para numerosas universidades españolas.

Es Psicóloga Social por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), Máster en Dirección y Administración de Empresas (MBA), Máster en Formación de Formadores, Metodología y Gestión por la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), y Máster en Desarrollo Organizacional por el Instituto GR de Israel.

 * Artículo publicado originalmente en el boletín electrónico de la GUNI, Global University Network for Innovation. Para más artículos y suscripción gratuita al boletín, visite este enlace.
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