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¿Cuánto podemos consumir? Especial UNESCO

      
Esta Red, una organización no gubernamental sin fines de lucro cuyo objetivo es promover el desarrollo ecológico, social y económico sostenibles, realiza el inventario de las huellas nacionales midiendo en el tiempo la utilización de los recursos ecológicos y el potencial de los países en recursos naturales. Mathis Wackernackel expuso los objetivos de la Red en una entrevista con Roni Amelan de la Oficina de Información Pública de la UNESCO. <br/><br/> La Red fue creada en California en 2003. Su meta es que cesemos de disparar contra nosotros mismos. Nuestro metabolismo ha llegado a saturación, consumimos más de lo que somos capaces de producir. El signo más visible es el cambio climático. Gracias a nuestras reservas podremos seguir consumiendo al ritmo al que lo estamos haciendo durante cierto tiempo pero a todas luces corremos hacia la bancarrota ecológica. <br/><br/><b>¿Cuándo estima que se agotarán nuestras reservas? </b><br/><br/> En algunas partes del mundo ya ha ocurrido. Haití y Darfur, por ejemplo, son regiones en las que se han conjugado una multiplicidad de elementos: las guerras civiles son el resultado de muchos factores, entre ellos, y no el menor, la carencia de recursos naturales. En Darfur, alrededor de los campamentos de refugiados no existe un bosque en un radio de diez kilómetros. Somos testigos de situaciones dramáticas, incluso de guerras, cada vez más frecuentes en partes muy pobres del mundo donde los habitantes no tienen medios para obtener los recursos naturales de los cuales carecen. <br/><br/> Incluso confiando en los pronósticos más optimistas tendremos que utilizar el doble de los recursos naturales de nuestro planeta antes de 2050. Las pesquerías están en quiebra, el problema del agua se agrava en Australia, pues la napa freática registra un creciente porcentaje de salinidad. <br/><br/> Al mismo tiempo, el nivel de la napa freática desciende de manera alarmante por ejemplo en Yemen, donde ha pasado de diez metros hace cincuenta años a 800 metros en la actualidad. Y Libia está invirtiendo en proyectos colosales destinados a intentar resolver el problema que le plantea su penuria de agua. Hace veinte años, Gro Harlem Brundtland, ex primera ministra noruega que actualmente desempeña las funciones de enviada especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, se refirió a la durabilidad para las generaciones futuras, pero nosotros estamos refiriéndonos a la durabilidad en términos de nuestra propia generación. <br/><br/><span style=font-weight: bold;> ¿Piensa que estamos preparándonos de manera eficaz para enfrentar la inminente penuria de recursos naturales? </span><br/><br/> Hasta cierto punto algunos países ricos están tomando las medidas que se imponen, pero son demasiado lentos. Existen ciudades donde es necesario reducir la circulación del tráfico ciertos días debido a la mala calidad del aire. Pero medidas tan esenciales sólo pueden tomarse en ciudades que disponen de un sistema correcto de transporte público. La mitad de la población mundial vive en ciudades y éstas son responsables del 70% de las emisiones de CO2. Las ciudades consumen enormes cantidades de energía, pero podrían realizar importantes economías gracias a su densidad. Así, los habitantes de las ciudades recorren distancias relativamente cortas y cuesta menos calentar los departamentos de un edificio que una residencia particular. <br/><br/> Por ejemplo, en Houston (Texas, Estados Unidos) consumen tres veces más de recursos naturales por habitante que en Siena (Italia). Sin embargo, la calidad de vida en Siena no es inferior a la de Houston. Siena es más ecónoma gracias a su estructura urbana. Ahorrar recursos naturales no significa necesariamente reducir la calidad de vida. <br/><br/><b>¿Podemos esperar, razonablemente, que el consumo de recursos naturales y su producción terminarán por equilibrarse? </b><br/><br/> El hecho de descubrir medios de cooperar en pro del bienestar de todos no es una novedad. Es algo que ya funciona concretamente en el seno de pequeños grupos y en ciertos países. Es evidente que queda mucho por hacer para adaptar estas prácticas a escala mundial, pero estoy seguro de que ese sueño puede concretarse. <br/><br/> La dicotomía entre los países desarrollados y los que están en vías de desarrollo se convierte en obsoleta en la medida en que el modelo de desarrollo corriente está en camino de alcanzar el punto de ruptura. El porvenir opondrá a los países que utilizan menos recursos naturales y aquellos que utilizan más de los que poseen. Estos últimos se debilitarán. Estados Unidos utiliza el doble de los recursos naturales que posee, en tanto que Egipto, Italia y Suiza consumen el triple. Suiza puede permitirse pagarlos, pero ello constituye una desventaja. O los precios aumentan o los recursos escasean. <br/><br/><b>¿Ve usted alguna mejoría en el empleo de los recursos naturales? </b><br/><br/> El simple hecho de poder hablar del problema es ya un enorme avance en la medida en que durante mucho tiempo lo hemos ignorado. Durante años, quienes pretendieron abordar el tema de los cambios climáticos se toparon con fuertes resistencias. Cada ciudad se halla confrontada a una eventual escasez de recursos. <br/><br/> La imagen es la de un puente sobrecargado en demasía que resiste cierto tiempo, pero termina por derrumbarse. A medida que aumente el precio de los recursos naturales y se interrumpa la producción las ciudades empezarán a no poder funcionar. Para evitar esto deberemos, entre otras cosas, reducir nuestra dependencia de los vehículos individuales y utilizar más eficazmente la energía. Por otra parte, los países con demografía estable o en descenso sobrevivirán mejor debido a que mayormente no tendrán necesidad de ampliar sus infraestructuras.
Esta Red, una organización no gubernamental sin fines de lucro cuyo objetivo es promover el desarrollo ecológico, social y económico sostenibles, realiza el inventario de las "huellas nacionales" midiendo en el tiempo la utilización de los recursos ecológicos y el potencial de los países en recursos naturales. Mathis Wackernackel expuso los objetivos de la Red en una entrevista con Roni Amelan de la Oficina de Información Pública de la UNESCO.

La Red fue creada en California en 2003. Su meta es que cesemos de disparar contra nosotros mismos. Nuestro metabolismo ha llegado a saturación, consumimos más de lo que somos capaces de producir. El signo más visible es el cambio climático. Gracias a nuestras reservas podremos seguir consumiendo al ritmo al que lo estamos haciendo durante cierto tiempo pero a todas luces corremos hacia la bancarrota ecológica.

¿Cuándo estima que se agotarán nuestras reservas?

En algunas partes del mundo ya ha ocurrido. Haití y Darfur, por ejemplo, son regiones en las que se han conjugado una multiplicidad de elementos: las guerras civiles son el resultado de muchos factores, entre ellos, y no el menor, la carencia de recursos naturales. En Darfur, alrededor de los campamentos de refugiados no existe un bosque en un radio de diez kilómetros. Somos testigos de situaciones dramáticas, incluso de guerras, cada vez más frecuentes en partes muy pobres del mundo donde los habitantes no tienen medios para obtener los recursos naturales de los cuales carecen.

Incluso confiando en los pronósticos más optimistas tendremos que utilizar el doble de los recursos naturales de nuestro planeta antes de 2050. Las pesquerías están en quiebra, el problema del agua se agrava en Australia, pues la napa freática registra un creciente porcentaje de salinidad.

Al mismo tiempo, el nivel de la napa freática desciende de manera alarmante por ejemplo en Yemen, donde ha pasado de diez metros hace cincuenta años a 800 metros en la actualidad. Y Libia está invirtiendo en proyectos colosales destinados a intentar resolver el problema que le plantea su penuria de agua. Hace veinte años, Gro Harlem Brundtland, ex primera ministra noruega que actualmente desempeña las funciones de enviada especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, se refirió a la durabilidad para las generaciones futuras, pero nosotros estamos refiriéndonos a la durabilidad en términos de nuestra propia generación.

¿Piensa que estamos preparándonos de manera eficaz para enfrentar la inminente penuria de recursos naturales?

Hasta cierto punto algunos países ricos están tomando las medidas que se imponen, pero son demasiado lentos. Existen ciudades donde es necesario reducir la circulación del tráfico ciertos días debido a la mala calidad del aire. Pero medidas tan esenciales sólo pueden tomarse en ciudades que disponen de un sistema correcto de transporte público. La mitad de la población mundial vive en ciudades y éstas son responsables del 70% de las emisiones de CO2. Las ciudades consumen enormes cantidades de energía, pero podrían realizar importantes economías gracias a su densidad. Así, los habitantes de las ciudades recorren distancias relativamente cortas y cuesta menos calentar los departamentos de un edificio que una residencia particular.

Por ejemplo, en Houston (Texas, Estados Unidos) consumen tres veces más de recursos naturales por habitante que en Siena (Italia). Sin embargo, la calidad de vida en Siena no es inferior a la de Houston. Siena es más "ecónoma" gracias a su estructura urbana. Ahorrar recursos naturales no significa necesariamente reducir la calidad de vida.

¿Podemos esperar, razonablemente, que el consumo de recursos naturales y su producción terminarán por equilibrarse?

El hecho de descubrir medios de cooperar en pro del bienestar de todos no es una novedad. Es algo que ya funciona concretamente en el seno de pequeños grupos y en ciertos países. Es evidente que queda mucho por hacer para adaptar estas prácticas a escala mundial, pero estoy seguro de que ese sueño puede concretarse.

La dicotomía entre los países desarrollados y los que están en vías de desarrollo se convierte en obsoleta en la medida en que el modelo de desarrollo corriente está en camino de alcanzar el punto de ruptura. El porvenir opondrá a los países que utilizan menos recursos naturales y aquellos que utilizan más de los que poseen. Estos últimos se debilitarán. Estados Unidos utiliza el doble de los recursos naturales que posee, en tanto que Egipto, Italia y Suiza consumen el triple. Suiza puede permitirse pagarlos, pero ello constituye una desventaja. O los precios aumentan o los recursos escasean.

¿Ve usted alguna mejoría en el empleo de los recursos naturales?

El simple hecho de poder hablar del problema es ya un enorme avance en la medida en que durante mucho tiempo lo hemos ignorado. Durante años, quienes pretendieron abordar el tema de los cambios climáticos se toparon con fuertes resistencias. Cada ciudad se halla confrontada a una eventual escasez de recursos.

La imagen es la de un puente sobrecargado en demasía que resiste cierto tiempo, pero termina por derrumbarse. A medida que aumente el precio de los recursos naturales y se interrumpa la producción las ciudades empezarán a no poder funcionar. Para evitar esto deberemos, entre otras cosas, reducir nuestra dependencia de los vehículos individuales y utilizar más eficazmente la energía. Por otra parte, los países con demografía estable o en descenso sobrevivirán mejor debido a que mayormente no tendrán necesidad de ampliar sus infraestructuras.
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