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Por una Universidad Amazónica

      
La región de la Amazonía tiene casi 7 millones de kilómetros cuadrados, de los cuales Colombia sólo posee 300 mil. Es decir, un poco menos del 5%. Esta región alberga la mayor biodiversidad del mundo, en flora y fauna, es el mayor pulmón del planeta con la producción de oxígeno, y contribuye a la descontaminación de la atmósfera, fijando en su vegetación el bióxido de carbono, producto del modelo industrial y de consumo, petróleo dependiente, de los países desarrollados (PD).

Por otro lado, la Amazonía posee el 80% de la farmacopea del mundo, convirtiéndose así en uno de los tesoros más codiciados por las compañías multinacionales farmacéuticas, de semillas, bancos privados de genoma vegetal, animal y humano, etc, y que acechan codiciosamente la oportunidad así como lo hicieron las tristemente célebres compañías caucheras- para acceder, de manera legal o ilegal, a la apropiación de estos recursos, así como al conocimiento ancestral de las numerosas comunidades amazónicas, y que hoy se encuentran arrinconadas y asediadas por el hambre, la pobreza, las enfermedades, los "antropólogos" corporativos, los evangelizadores, las Ong "caritativas" y los narcotraficantes.

La importancia de la región Amazónica, en riqueza biótica, cultural, económica, y política debe obligar a los gobiernos de la región a emprender una acción conjunta en materia de educación superior, lo mismo que en investigación, ciencia y tecnología. Mientras la UN de Colombia tiene en Leticia una sede, principalmente dedicada a la investigación y a la docencia de postgrados, al otro lado de Leticia, en Tabatinga (Brasil), también hay una sede de la universidad del estado federal de Amazonas. Por su parte, Perú también tiene en Iquitos la sede de la Universidad de Amazonas.

Sin embargo, los esfuerzos colombianos, de la UN específicamente, son más bien marginales en inversión, presupuesto, y programas académicos. La UN como dice en la presentación de su sitio de Internet "pretende llevar adelante los objetivos derivados de la necesidad de impulsar la consolidación del estado nación en las regiones de integración fronteriza", pero con diez profesores de tiempo completo y unas cuantas decenas de estudiantes no es mucho lo que se puede lograr. Lo mismo pasa con la investigación, a pesar de los esfuerzos loables de los profesores que tienen cinco grupos reconocidos por Colciencias.

En este sentido, se requiere trasformar la presencia de la UN en algo mucho más importante, con una mayor masa crítica de docentes e investigadores que puedan lograr una transformación real de la región, con respuestas a las necesidades de la población local, ofreciendo pregrados completos, y no un programa de admisión especial, en el cual los estudiantes cursan como máximo cuatro semestres en Leticia y el resto de su carrera lo tienen que hacer en otras sedes de la UN, con los altos costos que significa movilizarse desde Leticia a otras zonas del país, como Medellín o Bogotá. Por otro lado, es necesario, y sería una prioridad nacional, realizar una investigación de largo aliento sobre los recursos naturales y humanos existentes, de tal manera que puedan ser protegidos de la voracidad de las multinacionales para patentar y explotar estos recursos que pertenecen a la nación colombiana y a las naciones hermanas que tienen territorios en esa vasta geografía amazónica, teniendo como objetivo el bienestar de la humanidad.

Sin embargo, estas son tareas que desbordan las capacidades nacionales. En este sentido, el gobierno colombiano, por iniciativa de la UN, debería comprometer a los gobiernos vecinos, en la identificación de intereses comunes para la creación de una Universidad Trinacional, que tenga como objetivos aquellos que nacionalmente, las diferentes universidades amazónicas se han dado en sus estatutos, pero con una visión regional latinoamericana que supere los estrechos marcos nacionales, de tal manera que nuestros países puedan enfrentar los retos que la globalización les ponga.

La región amazónica se convertirá, por necesidad e intereses de muchos gobiernos ajenos a la región, y al espíritu corporativo de maximización de las ganancias, en objeto de sus ambiciones para patentar todo lo que tenga vida, controlar los recursos disponibles, incluida el agua, e incluso usurpar la soberanía, en nombre de patrimonio común de la humanidad, sobre la Amazonía a favor de gobiernos u organismos multilaterales más cercanos a los intereses de los PD. Y esto es algo que los gobiernos amazónicos están en obligación de impedir. Esta sí sería una celebración de independencia.



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