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Cultivos en suelos áridos contribuirían a racionalizar la producción de alimentos

      
Este es el caso de los cultivos de jatropha, una semilla oleaginosa que tiene un 40% de aprovechamiento de aceite vegetal útil para la producción de biodiésel y que en la actualidad se está cultivando en los departamentos de Bolívar, Santander, Vichada y Huila.<br/><br/> Lo que hace millones de años eran selvas exuberantes y hoy áridas tierras de gran valor turístico, mañana podrían convertirse, parte de ellas, en una fuente de producción, sin alterar el ecosistema, con pobladores que cultivarían jatropha, una planta oleaginosa de fácil adaptación, utilizada en el Oriente para combatir la desertificación y rehabilitar tierras degradadas. Su semilla es muy usada para la producción de biodiésel y su aceite, al no ser de consumo humano, no pone en peligro la seguridad alimentaria. <br/><br/> Las gestoras de esta investigación son Diana Sofía Varona, economista e ingeniera industrial; Julia Escobar, ingeniera industrial, y Carolina Sandoval, ingeniera civil, egresadas de la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito. <br/><br/> Pese a su corta trayectoria profesional y a ejercer cargos disímiles, han realizado investigaciones en desarrollo de su trabajo de grado en este posgrado, para demostrar que todavía la jatropha no tiene competencia en el mercado de los biocombustibles, y que al producir biodiésel de su fruto, cumple con las especificaciones ambientales que exigen los organismos multilaterales interesados en estos procesos productivos. <br/><br/> Para el desarrollo del proyecto se han hecho los estudios de formulación y evaluación requeridos, a niveles de prefactibilidad, con énfasis en los estudios de mercados, técnicos, ambientales administrativos y financieros, a partir de los cuales se establece que el proyecto es viable. <br/><br/> Más que un ejercicio académico y gerencial, el compromiso de estas profesionales está centrado en la responsabilidad social de lo que significan las tecnologías limpias, la trazabilidad de los nuevos biocombustibles y la madurez en los procesos productivos asociados con el medio ambiente, que ayudarán no sólo a abastecer el mercado nacional e internacional, sino que generarán una corriente de empleos e ingresos, coadyuvando al arraigo cultural, al uso eficiente de la tierra, a la disminución de los costos asociados al cultivo y al desarrollo regional. <br/><br/><b><br/>La iniciativa</b><br/><br/> A comienzos de este año, Diana Sofía, Carolina y Julia se encontraron para cursar la especialización en Desarrollo y Gerencia Integral de Proyectos en la Escuela Colombiana de Ingeniería. Tuvieron la oportunidad de conocerse y entablar una amistad alrededor de las afinidades personales, clave para conformar un grupo de estudio sinérgico y decidido a sacar adelante este novedoso proyecto. "Somos un excelente equipo de trabajo, responsable, y estamos seguras de nuestras capacidades", dice Diana. <br/><br/> Por su parte, Julia Escobar se siente motivada por el apoyo de entidades gubernamentales como los ministerios de Agricultura y Medio Ambiente, y entidades como Finagro, que promueven el desarrollo del agro y el montaje de plantas de producción de biocombustibles. Ellas han encontrado en esta propuesta una oportunidad de negocio rentable, que sigue la línea de ideas que aportan crecimiento y desarrollo industrial al país.<br/><br/> Consideran que pueden ser pioneras en Colombia si realizan este innovador proyecto, ya que hasta ahora son muy pocos los que han encontrado en la jatropha una materia prima diferente y disponible para producir combustible, pues el 80% de la producción de biodiésel en el país se hace a partir de palma africana. Sin embargo, "el mayor obstáculo que hemos encontrado es la falta de fuentes de información", dice Carolina mientras revisa minuciosamente apartes del proyecto. <br/><br/> Para ellas, la juventud y las actividades cotidianas no han sido impedimento para trabajar arduamente en esta iniciativa. Han tomado muy en serio la idea de montar esta planta de biocombustibles, pues aunque saben que es un proceso largo, han contado con el acompañamiento constante del director de la especialización en Desarrollo y Gerencia Integral de Proyectos, ingeniero Daniel Salazar, así como del grupo de profesores que las asesoran. <br/><br/> "Queremos hacer un gran aporte a la sociedad; que la gente pueda comprobar la existencia de formas alternativas de contribuir al mejoramiento del medio ambiente y, sobre todo, que existen diversas fuentes de materia prima, a partir de las cuales es posible desarrollar proyectos de emprendimiento de esta naturaleza", concluye Carolina. <br/><br/><b><br/></b><b><br/>Un proyecto aterrizado</b><br/><br/> El proyecto se encuentra identificado y alineado con bases y estrategias del Plan Nacional de Desarrollo 2006-2010, específicamente con el capítulo 4, "Crecimiento alto y sostenido", donde se plantean objetivos estratégicos como la promoción del desarrollo y el aprovechamiento de bienes y servicios ambientales en la agricultura. <br/><br/> Se parte de la base de que actualmente el biodiésel y el diésel son bienes complementarios, debido a la reglamentación de la mezcla B5; a largo plazo, se busca tener una sustitución completa, que garantice la sostenibilidad del medio ambiente y la calidad de vida. De igual forma, a causa de que estos dos bienes tienen igual precio y son similares en cuanto a eficiencia y rendimiento, se pueden considerar sustitutos perfectos, con las implicaciones propias de esa connotación. <br/><br/> Así, el biodiésel y el diésel se enfrentan a la misma demanda y, por consiguiente, el consumo del biodiésel y su precio tienen una tendencia al alza con respecto al tiempo. En el mercado de la jatropha no existe estacionalidad, y dado el tipo de bien (necesario), el consumo no se ve afectado por momentos específicos en el tiempo, que representen cambios bruscos en la demanda o el precio. <br/><br/> Con base en el estudio de mercados se determinó el tamaño de la planta, la cual tendría una capacidad acorde con la demanda inicial, lo que garantiza la máxima utilización de los recursos al crecer paralelamente con el consumo de biodiésel en el país. La capacidad instalada sería de 2.000 litros/día, con la cual se podrá abastecer la demanda estimada para los primeros años de operación (1.500 litros/día). <br/><br/> Para ubicar la planta se hicieron análisis de macrolocalización que sugieren su localización en el departamento de Antioquia; posteriormente, una microlocalización para identificar los municipios con mayor opción. La microlocalización determinó que el municipio de Segovia ofrece las mejores condiciones para desarrollar el proyecto, ya que se encuentra cerca de las áreas de cultivo y de las refinerías donde se realiza la mezcla B5. Este municipio se encuentra en el nordeste de Antioquia, a 227 km de Medellín, y hace parte del territorio Zenufana de Corantioquia; tiene una temperatura media de 24 ºC y una altitud de de 650 msnm. Una vez identificada la localización, se planteó un layout para la planta con el fin de determinar el flujo de procesos y la distribución de la misma. <br/><br/> De acuerdo con las investigaciones realizadas por el grupo, se ha podido identificar que el proceso productivo es sencillo, puesto que es básicamente el mismo utilizado en la producción de biodiésel a partir de otras materias primas. El perfil del recurso humano requerido depende de la maquinaria y tecnología adquiridas, ya que en el mercado existen varias opciones que van desde procesos rústicos o manuales, hasta equipos altamente tecnificados, siendo esta última la alternativa elegida por el grupo. <br/><br/> La evaluación financiera del proyecto prevé una rentabilidad atractiva. Finalmente, el grupo está trabajando en dejar planteada una propuesta de ejecución con miras a la realización de los estudios complementarios y de factibilidad para configurar una sólida propuesta de inversión. <br/><br/>
Este es el caso de los cultivos de jatropha, una semilla oleaginosa que tiene un 40% de aprovechamiento de aceite vegetal útil para la producción de biodiésel y que en la actualidad se está cultivando en los departamentos de Bolívar, Santander, Vichada y Huila.

Lo que hace millones de años eran selvas exuberantes y hoy áridas tierras de gran valor turístico, mañana podrían convertirse, parte de ellas, en una fuente de producción, sin alterar el ecosistema, con pobladores que cultivarían jatropha, una planta oleaginosa de fácil adaptación, utilizada en el Oriente para combatir la desertificación y rehabilitar tierras degradadas. Su semilla es muy usada para la producción de biodiésel y su aceite, al no ser de consumo humano, no pone en peligro la seguridad alimentaria.

Las gestoras de esta investigación son Diana Sofía Varona, economista e ingeniera industrial; Julia Escobar, ingeniera industrial, y Carolina Sandoval, ingeniera civil, egresadas de la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito.

Pese a su corta trayectoria profesional y a ejercer cargos disímiles, han realizado investigaciones en desarrollo de su trabajo de grado en este posgrado, para demostrar que todavía la jatropha no tiene competencia en el mercado de los biocombustibles, y que al producir biodiésel de su fruto, cumple con las especificaciones ambientales que exigen los organismos multilaterales interesados en estos procesos productivos.

Para el desarrollo del proyecto se han hecho los estudios de formulación y evaluación requeridos, a niveles de prefactibilidad, con énfasis en los estudios de mercados, técnicos, ambientales administrativos y financieros, a partir de los cuales se establece que el proyecto es viable.

Más que un ejercicio académico y gerencial, el compromiso de estas profesionales está centrado en la responsabilidad social de lo que significan las tecnologías limpias, la trazabilidad de los nuevos biocombustibles y la madurez en los procesos productivos asociados con el medio ambiente, que ayudarán no sólo a abastecer el mercado nacional e internacional, sino que generarán una corriente de empleos e ingresos, coadyuvando al arraigo cultural, al uso eficiente de la tierra, a la disminución de los costos asociados al cultivo y al desarrollo regional.


La iniciativa


A comienzos de este año, Diana Sofía, Carolina y Julia se encontraron para cursar la especialización en Desarrollo y Gerencia Integral de Proyectos en la Escuela Colombiana de Ingeniería. Tuvieron la oportunidad de conocerse y entablar una amistad alrededor de las afinidades personales, clave para conformar un grupo de estudio sinérgico y decidido a sacar adelante este novedoso proyecto. "Somos un excelente equipo de trabajo, responsable, y estamos seguras de nuestras capacidades", dice Diana.

Por su parte, Julia Escobar se siente motivada por el apoyo de entidades gubernamentales como los ministerios de Agricultura y Medio Ambiente, y entidades como Finagro, que promueven el desarrollo del agro y el montaje de plantas de producción de biocombustibles. Ellas han encontrado en esta propuesta una oportunidad de negocio rentable, que sigue la línea de ideas que aportan crecimiento y desarrollo industrial al país.

Consideran que pueden ser pioneras en Colombia si realizan este innovador proyecto, ya que hasta ahora son muy pocos los que han encontrado en la jatropha una materia prima diferente y disponible para producir combustible, pues el 80% de la producción de biodiésel en el país se hace a partir de palma africana. Sin embargo, "el mayor obstáculo que hemos encontrado es la falta de fuentes de información", dice Carolina mientras revisa minuciosamente apartes del proyecto.

Para ellas, la juventud y las actividades cotidianas no han sido impedimento para trabajar arduamente en esta iniciativa. Han tomado muy en serio la idea de montar esta planta de biocombustibles, pues aunque saben que es un proceso largo, han contado con el acompañamiento constante del director de la especialización en Desarrollo y Gerencia Integral de Proyectos, ingeniero Daniel Salazar, así como del grupo de profesores que las asesoran.

"Queremos hacer un gran aporte a la sociedad; que la gente pueda comprobar la existencia de formas alternativas de contribuir al mejoramiento del medio ambiente y, sobre todo, que existen diversas fuentes de materia prima, a partir de las cuales es posible desarrollar proyectos de emprendimiento de esta naturaleza", concluye Carolina.



Un proyecto aterrizado


El proyecto se encuentra identificado y alineado con bases y estrategias del Plan Nacional de Desarrollo 2006-2010, específicamente con el capítulo 4, "Crecimiento alto y sostenido", donde se plantean objetivos estratégicos como la promoción del desarrollo y el aprovechamiento de bienes y servicios ambientales en la agricultura.

Se parte de la base de que actualmente el biodiésel y el diésel son bienes complementarios, debido a la reglamentación de la mezcla B5; a largo plazo, se busca tener una sustitución completa, que garantice la sostenibilidad del medio ambiente y la calidad de vida. De igual forma, a causa de que estos dos bienes tienen igual precio y son similares en cuanto a eficiencia y rendimiento, se pueden considerar sustitutos perfectos, con las implicaciones propias de esa connotación.

Así, el biodiésel y el diésel se enfrentan a la misma demanda y, por consiguiente, el consumo del biodiésel y su precio tienen una tendencia al alza con respecto al tiempo. En el mercado de la jatropha no existe estacionalidad, y dado el tipo de bien (necesario), el consumo no se ve afectado por momentos específicos en el tiempo, que representen cambios bruscos en la demanda o el precio.

Con base en el estudio de mercados se determinó el tamaño de la planta, la cual tendría una capacidad acorde con la demanda inicial, lo que garantiza la máxima utilización de los recursos al crecer paralelamente con el consumo de biodiésel en el país. La capacidad instalada sería de 2.000 litros/día, con la cual se podrá abastecer la demanda estimada para los primeros años de operación (1.500 litros/día).

Para ubicar la planta se hicieron análisis de macrolocalización que sugieren su localización en el departamento de Antioquia; posteriormente, una microlocalización para identificar los municipios con mayor opción. La microlocalización determinó que el municipio de Segovia ofrece las mejores condiciones para desarrollar el proyecto, ya que se encuentra cerca de las áreas de cultivo y de las refinerías donde se realiza la mezcla B5. Este municipio se encuentra en el nordeste de Antioquia, a 227 km de Medellín, y hace parte del territorio Zenufana de Corantioquia; tiene una temperatura media de 24 ºC y una altitud de de 650 msnm. Una vez identificada la localización, se planteó un layout para la planta con el fin de determinar el flujo de procesos y la distribución de la misma.

De acuerdo con las investigaciones realizadas por el grupo, se ha podido identificar que el proceso productivo es sencillo, puesto que es básicamente el mismo utilizado en la producción de biodiésel a partir de otras materias primas. El perfil del recurso humano requerido depende de la maquinaria y tecnología adquiridas, ya que en el mercado existen varias opciones que van desde procesos rústicos o manuales, hasta equipos altamente tecnificados, siendo esta última la alternativa elegida por el grupo.

La evaluación financiera del proyecto prevé una rentabilidad atractiva. Finalmente, el grupo está trabajando en dejar planteada una propuesta de ejecución con miras a la realización de los estudios complementarios y de factibilidad para configurar una sólida propuesta de inversión.

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