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Escuela en casa

      
<p>Gladis Salas y su esposo dejaron de enviar a sus hijos al colegio, no por falta de dinero, sino porque consideran que el sistema educativo trunca el desarrollo integral de los niños.</p><p>Un día mi hija llegó aburrida de la escuela porque la profesora no le enseñó a multiplicar. Le dijo que eso lo vería el año siguiente. La niña quería aprender porque deseaba estar al nivel de su hermano-, relata la madre.</p><p>La ingeniera agrega: Le coartaron el deseo de aprender, por eso decidimos, en común acuerdo con los niños, enseñarles en casa. No creemos que la socialización se afecte, al contrario, mis niños ahora son más ágiles para hablar con todo tipo de personas-.</p><p>Es duro, sí, pero uno tiene que darles herramientas, llevarlos a bibliotecas, a museos, guiarlos para que vean buena televisión. Hay que aprovechar sus inclinaciones por el conocimiento. Viajamos por el país para que ellos aprendan y conozcan otras formas de vida-, relata Salas.</p><p>El Homeschool (escuela en casa) es una tendencia que acogen miles de familias en el mundo. En Estados Unidos, la Oficina del Censo registró el crecimiento de 600 mil familias a inicios de los años 90, a casi millón y medio hoy en día, según se dijo en el seminario internacional La educación en Ciencias Sociales, que realizó la Universidad Nacional.</p><p>En Colombia, a pesar de que existe esta práctica no hay registros oficiales. En el Ministerio de Educación se aseguró que el tema aún no ha sido abordado por la entidad.</p><p>Paula Rothermel, investigadora de la Universidad de Durham (Inglaterra), señala que desde hace varios años sigue los pasos de familias que no envían a sus hijos al colegio, porque los educan en el hogar bajo la mirada reticente de las autoridades.</p><p>Hay familias que optaron por el homeschool desde el inicio, se dieron cuenta de que los niños de 0 a 5 años aprendieron por sí solos muchos temas sin ir a la escuela. Otras, decepcionadas con los programas oficiales, retiraron a sus hijos-, dice la experta.</p><p>Rothermel anota que no se debe descalificar a estas familias porque su alternativa responde a un modelo de vida. Hay padres que lo hacen bien y sus hijos saben afrontar la vida social con buenas competencias, incluso van a la universidad. Otras necesitan asesoría oficial o de familias que viven la misma situación-.</p><p>Para Patrick Farenga, experto en educación en el hogar, es infundado el argumento de que los niños pierden capacidad de socializar, y manifiesta que ningún estudio lo ha comprobado. En los 28 años abordando el tema he visto que estos niños tienen las mismas capacidades que los escolarizados-.</p><p>El líder del Grupo en Enseñanza de la Historia de la Universidad Nacional de Colombia, Darío Campos, dice que lo anterior pone en evidencia la crisis de la educación tradicional en el mundo. Hay docentes sin pedagogías atractivas y atrasados frente a los avances de la tecnología, así como colegios inadecuados para la enseñanza-.</p><p>Campos dice que quienes optan por educar en casa, por lo general, son de clases pudientes, de alto nivel de formación, que creen poder suplir a la escuela. No descarta que los niños se formen adecuadamente, pero cree que hay riesgos.</p><p>La escuela se creó por un consenso social, en ella se deposita la fe pública para formar a nuestros hijos, pero como institución humana es imperfecta. Desde la mirada crítica del filósofo Michel Foucault se puede asimilar al colegio con una cárcel, un lugar de adiestramiento, donde impera el poder-, afirma Campos.</p><p>Y agrega: La familia tampoco es perfecta, allí se generan los primeros traumas, los derechos se violan más y hay mayor agresión, con el peligro de que todo se quede en casa. Esos riesgos son más fáciles de denunciar en la escuela-.</p><p>El director del Grupo de Investigación en Evaluaciones del Departamento de Literatura, Fabio Jurado, sostiene: Resulta polémico y atractivo el dilema de la educación sin escuela, puede percibirse como paradójico que en un país que ha tenido tantos problemas con el derecho a la escolaridad, como el nuestro, exista un movimiento que pregone esto-.</p><p>Explica que como movimiento es reciente, pero como ideario de algunas familias con pensamiento crítico se ha insinuado desde 1970. La cuestión es, ¿todos pueden tener el derecho a una educación sin escuela, o solo es posible para ciertas familias de estratos medios y altos? Aquí está lo más controvertible-.</p>

Gladis Salas y su esposo dejaron de enviar a sus hijos al colegio, no por falta de dinero, sino porque consideran que el sistema educativo trunca el desarrollo integral de los niños.

"Un día mi hija llegó aburrida de la escuela porque la profesora no le enseñó a multiplicar. Le dijo que eso lo vería el año siguiente. La niña quería aprender porque deseaba estar al nivel de su hermano-, relata la madre.

La ingeniera agrega: "Le coartaron el deseo de aprender, por eso decidimos, en común acuerdo con los niños, enseñarles en casa. No creemos que la socialización se afecte, al contrario, mis niños ahora son más ágiles para hablar con todo tipo de personas-.

"Es duro, sí, pero uno tiene que darles herramientas, llevarlos a bibliotecas, a museos, guiarlos para que vean buena televisión. Hay que aprovechar sus inclinaciones por el conocimiento. Viajamos por el país para que ellos aprendan y conozcan otras formas de vida-, relata Salas.

El Homeschool (escuela en casa) es una tendencia que acogen miles de familias en el mundo. En Estados Unidos, la Oficina del Censo registró el crecimiento de 600 mil familias a inicios de los años 90, a casi millón y medio hoy en día, según se dijo en el seminario internacional La educación en Ciencias Sociales, que realizó la Universidad Nacional.

En Colombia, a pesar de que existe esta práctica no hay registros oficiales. En el Ministerio de Educación se aseguró que el tema aún no ha sido abordado por la entidad.

Paula Rothermel, investigadora de la Universidad de Durham (Inglaterra), señala que desde hace varios años sigue los pasos de familias que no envían a sus hijos al colegio, porque los educan en el hogar bajo la mirada reticente de las autoridades.

"Hay familias que optaron por el homeschool desde el inicio, se dieron cuenta de que los niños de 0 a 5 años aprendieron por sí solos muchos temas sin ir a la escuela. Otras, decepcionadas con los programas oficiales, retiraron a sus hijos-, dice la experta.

Rothermel anota que no se debe descalificar a estas familias porque su alternativa responde a un modelo de vida. "Hay padres que lo hacen bien y sus hijos saben afrontar la vida social con buenas competencias, incluso van a la universidad. Otras necesitan asesoría oficial o de familias que viven la misma situación-.

Para Patrick Farenga, experto en educación en el hogar, es infundado el argumento de que los niños pierden capacidad de socializar, y manifiesta que ningún estudio lo ha comprobado. "En los 28 años abordando el tema he visto que estos niños tienen las mismas capacidades que los escolarizados-.

El líder del Grupo en Enseñanza de la Historia de la Universidad Nacional de Colombia, Darío Campos, dice que lo anterior pone en evidencia la crisis de la educación tradicional en el mundo. "Hay docentes sin pedagogías atractivas y atrasados frente a los avances de la tecnología, así como colegios inadecuados para la enseñanza-.

Campos dice que quienes optan por educar en casa, por lo general, son de clases pudientes, de alto nivel de formación, que creen poder suplir a la escuela. No descarta que los niños se formen adecuadamente, pero cree que hay riesgos.

"La escuela se creó por un consenso social, en ella se deposita la fe pública para formar a nuestros hijos, pero como institución humana es imperfecta. Desde la mirada crítica del filósofo Michel Foucault se puede asimilar al colegio con una cárcel, un lugar de adiestramiento, donde impera el poder-, afirma Campos.

Y agrega: "La familia tampoco es perfecta, allí se generan los primeros traumas, los derechos se violan más y hay mayor agresión, con el peligro de que todo se quede en casa. Esos riesgos son más fáciles de denunciar en la escuela-.

El director del Grupo de Investigación en Evaluaciones del Departamento de Literatura, Fabio Jurado, sostiene: "Resulta polémico y atractivo el dilema de la educación sin escuela, puede percibirse como paradójico que en un país que ha tenido tantos problemas con el derecho a la escolaridad, como el nuestro, exista un movimiento que pregone esto-.

Explica que como movimiento es reciente, pero como ideario de algunas familias con pensamiento crítico se ha insinuado desde 1970. "La cuestión es, ¿todos pueden tener el derecho a una educación sin escuela, o solo es posible para ciertas familias de estratos medios y altos? Aquí está lo más controvertible-.

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