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¿Podrá el nuevo presidente colombiano reducir la brecha de la desigualdad?

      
<p> El encuentro tenía lugar en la ciudad colombiana de Santa Marta, y los dos líderes acordaron restaurar las relaciones diplomáticas entre ambos países, que se habían visto seriamente dañadas a principios del verano cuando el predecesor de Santos, <a href=https://www.universia.net.co/nosotros/destacado/presidente-alvaro-uribe-reconoce-la-labor-de-universia.html target=_blank>Álvaro Uribe</a>, acusó a Venezuela de dar cobijo a rebeldes de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). </p><p><br/> Pero suavizar las relaciones de Colombia con su vecino andino no ha sido el único punto tratado de la agenda de Santos desde su aplastante victoria en junio y posterior nombramiento a principios de agosto. Santos ganó las <a href=https://especiales.universia.net.co/nosotros/archivo-de-especiales/elecciones-colombia-2010.html target=_blank>elecciones presidenciales</a> de junio prometiendo a los votantes que atacaría de lleno los persistentes problemas sociales de Colombia, los cuales se consideran una de las causas de la violencia y criminalidad que lleva soportando este país durante décadas. Desde su nombramiento en agosto, Santos ha empezado a transformar sus promesas en hechos, planteando un montón de ambiciosas propuestas.<br/> Algunos detractores creen que las reformas no son suficientes, pero la mayoría le aplaude por conceder preferencia a los complejos problemas sociales –como la reforma agraria o el empleo informal-, algo que no se hizo durante la Administración Uribe ni cualquier otra; habría que remontarse hasta finales de los 60, con el presidente Carlos Lleras Restrepo, para recordar algo similar. </p><p><br/> Controlando el 80% de los escaños del Congreso, hay muchas posibilidades de que la agenda de Santos acabe convertida en ley. En opinión del presidente del Senado Armando Benedetti, los miembros del Congreso están de acuerdo con el presidente en que es necesario poner remedio a la división social y económica existente en el país. “La desigualdad es un problema desde la independencia de Colombia en 1810, y a lo largo de toda nuestra historia ha sido la causa de la violencia”, sostiene. “Si queremos que la violencia acabe, debemos resolver el tema de la desigualdad” </p><p><a href=https://www.wharton.universia.net/index.cfm?fa=viewArticle&id=1956 target=_blank>ARTÍCULO COMPLETO </a><br/></p>

El encuentro tenía lugar en la ciudad colombiana de Santa Marta, y los dos líderes acordaron restaurar las relaciones diplomáticas entre ambos países, que se habían visto seriamente dañadas a principios del verano cuando el predecesor de Santos, Álvaro Uribe, acusó a Venezuela de dar cobijo a rebeldes de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).


Pero suavizar las relaciones de Colombia con su vecino andino no ha sido el único punto tratado de la agenda de Santos desde su aplastante victoria en junio y posterior nombramiento a principios de agosto. Santos ganó las elecciones presidenciales de junio prometiendo a los votantes que atacaría de lleno los persistentes problemas sociales de Colombia, los cuales se consideran una de las causas de la violencia y criminalidad que lleva soportando este país durante décadas. Desde su nombramiento en agosto, Santos ha empezado a transformar sus promesas en hechos, planteando un montón de ambiciosas propuestas.
Algunos detractores creen que las reformas no son suficientes, pero la mayoría le aplaude por conceder preferencia a los complejos problemas sociales –como la reforma agraria o el empleo informal-, algo que no se hizo durante la Administración Uribe ni cualquier otra; habría que remontarse hasta finales de los 60, con el presidente Carlos Lleras Restrepo, para recordar algo similar.


Controlando el 80% de los escaños del Congreso, hay muchas posibilidades de que la agenda de Santos acabe convertida en ley. En opinión del presidente del Senado Armando Benedetti, los miembros del Congreso están de acuerdo con el presidente en que es necesario poner remedio a la división social y económica existente en el país. “La desigualdad es un problema desde la independencia de Colombia en 1810, y a lo largo de toda nuestra historia ha sido la causa de la violencia”, sostiene. “Si queremos que la violencia acabe, debemos resolver el tema de la desigualdad”

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