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Revuelta en Egipto: ¿El renacer de una tierra antigua?

      
Foto: Photos To Go
Según Mauro Guillén, profesor de Gestión de Wharton, los cambios en Egipto ya deberían haber tenido lugar hace mucho tiempo.
Pero será necesario que pasen años para poner en práctica las reformas necesarias. Mientras tanto, el país tendrá que enfrentarse a riesgos más inmediatos e incertidumbres, y muchas de las cosas que sucedan en las próximas semanas y meses dependerán de la influencia de los militares sobre la evolución de los acontecimientos.

Esas conclusiones son fruto de extensas entrevistas con especialistas en Oriente Mediode Wharton y de otras instituciones que recibieron con satisfacción el desborde de emociones que se vivió en las calles de Cairo, Alejandría y otras ciudades antiguas que durante milenios fueron piezas clave del comercio internacional.

Esos especialistas también dicen que aunque la revuelta en Egiptohaya agitado los mercados de energía haciendo disparar el precio del petróleo, que sobrepasó la barrera de los US$ 100 por primera vez en dos años, aún así no debería interrumpirse el suministro de petróleo por parte de los principales productores de Oriente Medio. Además, la economía egipcia no es lo bastante grande para provocar repercusiones negativas en el mercado mundial.

El 2 de febrero, los militares egipcios exigían el fin de las manifestaciones masivas, de manera que las actividades diarias y el comercio pudieran volver a la normalidad. La orden llegó un día después de que Hosni Mubarak, el presidente egipcio desafiado, anunciara que no se presentaría como candidato a la reelección en otoño, después de 30 años en el poder. No se sabe a ciencia cierta si ese anuncio, seguido de la orden de los militares de la vuelta a la normalidad, valdrá para apaciguar los ánimos de los manifestantes, que salieron en masa a las calles del Cairo y de otras ciudades durante más de una semana exigiendo la renuncia de Mubarak. El movimiento de masas entre los ciudadanos egipcios comenzó a ganar fuerza después de una sublevación similar en Túnez —otro país árabe con una población con buen nivel de educación, donde existe una clase media y el deseo de reformas —que obligó a la salida del país del presidente Zine al-Abidine Ben Alí el 13 de enero.

Ann E. Mayer, profesora de Estudios Jurídicos y de Ética en los negocios de Wharton y especialista en Oriente Medio y legislación de derechos humanos, dice que está encantada de ver a los ciudadanos egipcios en las calles protestando contra el Gobierno.

"Estoy muy feliz de ver el inicio de un movimiento que puede transmitir el recado a los demás gobiernos despóticos de la región de que los responsables de los abusos gravísimos a los derechos humanos tendrán que rendir cuentas", dice Mayer. "Hasta hoy, el modelo en vigor recuerda mucho al de la antigua Alemania Oriental, donde prevalecía la idea de que el partido de la élite debería vivir en un circulo cerrado de privilegios mantenido a costa de un aparato de seguridad colosal, caro y agresivo cuya función era monitorizar a las personas, aterrar y castigar a todos los que no se sometieran dócilmente al sistema por él creado y que atendía a sus intereses".

La satisfacción de Mayer al ver que los egipcios decidieron protestar y exigir cambios también es compartida por otros. "Es fantástico. Son manifestaciones parecidas a las que vimos en Europa central y oriental [a finales de la década de los 80] y que nos admiraron a todos", observa Philip M. Nichols, profesor de Estudios Jurídicos y de Ética en los negocios de Wharton e investigador de mercados emergentes. "Las personas de todo el mundo quieren gobiernos honestos, que rindan cuentas a la población, que sean responsables y que no la marginen".

Según Mauro Guillén, profesor de Gestión de Wharton, los cambios en Egipto ya deberían haber tenido lugar hace mucho tiempo. "Lo que se espera es que ahora comiencen a dar pasos. Se espera que todas las instituciones influyentes, los militares, la oposición y el actual régimen, acuerden una transición y convoquen elecciones, de tal manera que el país pueda reinventarse y dar lugar a la transición pacífica de poder cada cuatro años. Ya era hora. Egipto ha avanzado mucho".

"Veo con mucho optimismo lo que está sucediendo en Egipto. Es lo mejor que ha pasado en el país en los últimos 50 años", opina Ragui Assaad, profesor de la Humphrey School of Public Affairs de la Universidad de Minnesota y profesor no residente del Brookings Institute de Washington. "Está claro que habrá consecuencias dolorosas a corto plazo, pero creo que cuánto más rápido se marche Mubarak, más deprisa volverá el país a la normalidad".

Assaad, natural de Egipto, dice que ha mantenido contacto con parientes en el país —su esposa, madre y hermanos están allí. Ellos dicen que hay escasez de alimentos, los cajeros están sin dinero y los precios de la gasolina y de los productos en general han subido, pero sólo hubo una noche de saqueos violentos. "La mayor parte de las personas con quienes he hablado dicen que están dispuestas a pasar por todo esto pensando en lo que vendrá después".

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