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Ingreso a la universidad: decisión desorientada en Colombia

      
Llega el momento de decidir sobre la carrera a estudiar, sobre la profesión con la que será identificado en el mercado laboral, la que le permitirá independizarse del sostenimiento de sus padres o familiares o la que le permitirá responder social y económicamente por su futura familia.<br/><br/> Se trata de una decisión de alto calibre, con tantas implicaciones para el futuro que difícilmente, en ningún otro momento de la vida, el individuo tenga que afrontar. Es posible que a lo largo de la vida se tengan que tomar muchas decisiones, hacer bastantes elecciones, definir entre varias alternativas, escoger un camino, decidirse por una u otra oferta laboral, trasladarse de ciudad, dejar a los padres, organizar la vida afectiva, etc. pero este escenario complejo y tan comprometedor no se vuelve a repetir en otro momento como este a tan temprana edad, en plena adolescencia.<br/><br/> Ahora bien, este escenario de decisión profesional, es altamente heterogéneo. Son múltiples las situaciones de contexto personal que la van a determinar, entre otras: el origen social, el estrato económico, los ingresos actuales de la familia, la tradición familiar, las perspectivas laborales, la capacidad familiar o individual de mantener el hijo o necesidad de su pronta vinculación o de búsqueda de ingresos, etc.<br/><br/> El resultado de la encuesta realizada por Universia, en días pasados, sobre el tema de la orientación profesional pone de nuevo de relieve la preocupante situación que están viviendo los estudiantes y sus familias desprovistos de información sobre a quienes acudir, con confianza, en términos de instituciones públicas o privadas o de programas especializados en el tema. Se trata de uno de los grandes vacíos de los que adolece el sistema educativo nacional como es la ausencia de programas de orientación profesional serios y de amplia cobertura nacional. <br/><br/> Universia utiliza la herramienta de encuesta como un medio muy valioso para conocer las percepciones y los problemas de sus usuarios, quienes en su mayoría son estudiantes universitarios, que al preguntarle durante una semana por ¿cuál es el mayor temor que enfrentan los estudiantes al ingresar a la universidad? Las respuestas de las 473 personas que contestaron nos indican escenarios muy claros de incertidumbre, de desconocimiento y de ausencia de herramientas de información eficaces para evitar las siguientes respuestas:<br/><br/> Primer temor: 221 o sea el 46.7% de los 473 dicen que es el de equivocarse de carrera. Segundo temor: 89 o sea el 18.8% se unen al anterior contestando que es la inseguridad académica, para conformar un total de 65.5% de los casi quinientos que respondieron que tienen el gran temor de la equivocación. <br/><br/> Los otros temores se refieren en general también a la inseguridad: al fracaso, a no conocer a nadie (No conocer a nadie 71 - 15%, Ser rechazado 41 - 8.7%, Inseguridad académica 89 - 18.8% , Fracaso 41 - 8.7%, Equivocarse de carrera 221 - 46.7%, Otros 10 - 2.1% )*<br/><br/><br/>La desinformación en Colombia es una realidad que se mantiene y conserva deliberadamente en nuestro país. Ésta como se puede observar es una de las razones para que gran parte de nuestros preuniversitarios estén viviendo estas situaciones tan estresantes, resulta realmente increíble que esto este pasando a la altura del siglo 21, donde el mundo está totalmente interconectado, con todos los medios tecnológicos facilitando la comunicación y la información.<br/><br/> Como ya sabemos no es lo mismo terminar el bachillerato con cuota inicial que sin cuota inicial, para referirnos en el primer caso a contextos familiares donde el hijo ya es la tercera generación de profesionales, o donde sus padres son empresarios o profesionales exitosos, que le han dado ya a su hijo determinantes oportunidades como la de compartir su cultura, sus conocimientos, sus desarrollos profesionales, sus viajes y la infraestructura de un hogar dotado no solo de las tecnologías modernas sino de amplios estantes de bibliotecas llenos de libros y despensas llenas de todos requerimientos necesarios para la nutrición y conservación del bienestar y la salud.<br/><br/> En el segundo caso, la diferencia es notoria y lamentablemente se trata de la de la gran mayoría de los jóvenes colombianos, los que no cuentan con cuota inicial. Esto significa llegar a los 16 o 17 años de edad con un cartón de bachillerato pero desprovisto de herencias económicas, culturales y generacionales, de redes familiares y de amigos ubicados en los escasos cargos públicos y privados que abren las oportunidades al salir de la universidad o que pueden influir en los organismos del estado para obtener las mejores becas, que aunque pocas, son disfrutadas en la mayoría de los casos por quienes en muchos casos son meritorios académicamente, pero que no las necesitan por ser solventes económicamente. <br/><br/> Estamos, hablando, entre otros de aquellos y aquellas estudiantes de provincia que buscan mejorar su calidad de vida y la de su familia, quienes sacrifican la satisfacción minina de sus necesidades hasta los niveles más precarios con tal de obtener un título universitario que les permita alcanzar sus sueños, que simplemente tienen que ver con mejorar las condiciones de vida de él y de sus propias familias. Por el temor al fracaso, la inseguridad en la escogencia de carrera son los grandes miedos que están afrontando sin que haya una institucionalidad pública que se preocupe por dar soluciones y respuestas.<br/><br/> En estas respuestas citadas se puede encontrar una fuente de explicación de los graves problemas de deserción, que vienen registrando las estadísticas de la educación superior en el país, a las que se adicionan los tantos fracasos, las perdidas económicas y las tristezas familiares. Urge entonces que los planes de desarrollo de mediano y largo plazo que se están diseñando para la educación superior y para el sistema educativo en general incorporen programas y tomen medidas que permitan cambiar estas tendencias tan marcadas y tan sufridas por cientos de colombianos.<br/><br/> El sistema educativo colombiano tiene que conjugarse con las tendencias mundiales, con los cambios tecnológicos en la comunicación y la información, tratando no solo de entrar en el mercado de la dotación de equipos, sino de la vigilancia y la actualización de los contenidos que se incorporan a tales equipamientos masivos. Así mismo, es urgente entrar en correspondencia con las tendencias mundiales, ampliando y mejorando la diversidad en la oferta de oportunidades de formación superior, tan lamentablemente limitada hoy en día en el país. Si aun nuestro sector productivo sigue y se mantiene tan escaso de frentes de producción; podría ser que desde una nueva oferta de formación profesional fundamentada en el emprendedurismo se puede motivar la innovación y la creación de nuevas empresas que contribuyan a conformar nuevos escenarios en el sector empresarial y por ende a surgir otros frentes de empleo y de empleabilidad en el país.<br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/><font size=1>* Encuesta</font></span><font size=1><br/> ¿Cuál es el mayor temor que enfrentan los estudiantes al ingresar a la universidad?<br/> Número de Votantes: 473 <br/> Primer Voto: lunes, 12 febrero 2007 08:50 <br/> Último Voto: lunes, 19 febrero 2007 08:25 <br/></font><span style=font-weight: bold;><font size=1> Fuente: Universia Colombia</font><br/><br/></span>
Llega el momento de decidir sobre la carrera a estudiar, sobre la profesión con la que será identificado en el mercado laboral, la que le permitirá independizarse del sostenimiento de sus padres o familiares o la que le permitirá responder social y económicamente por su futura familia.

Se trata de una decisión de alto calibre, con tantas implicaciones para el futuro que difícilmente, en ningún otro momento de la vida, el individuo tenga que afrontar. Es posible que a lo largo de la vida se tengan que tomar muchas decisiones, hacer bastantes elecciones, definir entre varias alternativas, escoger un camino, decidirse por una u otra oferta laboral, trasladarse de ciudad, dejar a los padres, organizar la vida afectiva, etc. pero este escenario complejo y tan comprometedor no se vuelve a repetir en otro momento como este a tan temprana edad, en plena adolescencia.

Ahora bien, este escenario de decisión profesional, es altamente heterogéneo. Son múltiples las situaciones de contexto personal que la van a determinar, entre otras: el origen social, el estrato económico, los ingresos actuales de la familia, la tradición familiar, las perspectivas laborales, la capacidad familiar o individual de mantener el hijo o necesidad de su pronta vinculación o de búsqueda de ingresos, etc.

El resultado de la encuesta realizada por Universia, en días pasados, sobre el tema de la orientación profesional pone de nuevo de relieve la preocupante situación que están viviendo los estudiantes y sus familias desprovistos de información sobre a quienes acudir, con confianza, en términos de instituciones públicas o privadas o de programas especializados en el tema. Se trata de uno de los grandes vacíos de los que adolece el sistema educativo nacional como es la ausencia de programas de orientación profesional serios y de amplia cobertura nacional.

Universia utiliza la herramienta de encuesta como un medio muy valioso para conocer las percepciones y los problemas de sus usuarios, quienes en su mayoría son estudiantes universitarios, que al preguntarle durante una semana por ¿cuál es el mayor temor que enfrentan los estudiantes al ingresar a la universidad? Las respuestas de las 473 personas que contestaron nos indican escenarios muy claros de incertidumbre, de desconocimiento y de ausencia de herramientas de información eficaces para evitar las siguientes respuestas:

Primer temor: 221 o sea el 46.7% de los 473 dicen que es el de equivocarse de carrera. Segundo temor: 89 o sea el 18.8% se unen al anterior contestando que es la inseguridad académica, para conformar un total de 65.5% de los casi quinientos que respondieron que tienen el gran temor de la equivocación.

Los otros temores se refieren en general también a la inseguridad: al fracaso, a no conocer a nadie (No conocer a nadie 71 - 15%, Ser rechazado 41 - 8.7%, Inseguridad académica 89 - 18.8% , Fracaso 41 - 8.7%, Equivocarse de carrera 221 - 46.7%, Otros 10 - 2.1% )*


La desinformación en Colombia es una realidad que se mantiene y conserva deliberadamente en nuestro país. Ésta como se puede observar es una de las razones para que gran parte de nuestros preuniversitarios estén viviendo estas situaciones tan estresantes, resulta realmente increíble que esto este pasando a la altura del siglo 21, donde el mundo está totalmente interconectado, con todos los medios tecnológicos facilitando la comunicación y la información.

Como ya sabemos no es lo mismo terminar el bachillerato con cuota inicial que sin cuota inicial, para referirnos en el primer caso a contextos familiares donde el hijo ya es la tercera generación de profesionales, o donde sus padres son empresarios o profesionales exitosos, que le han dado ya a su hijo determinantes oportunidades como la de compartir su cultura, sus conocimientos, sus desarrollos profesionales, sus viajes y la infraestructura de un hogar dotado no solo de las tecnologías modernas sino de amplios estantes de bibliotecas llenos de libros y despensas llenas de todos requerimientos necesarios para la nutrición y conservación del bienestar y la salud.

En el segundo caso, la diferencia es notoria y lamentablemente se trata de la de la gran mayoría de los jóvenes colombianos, los que no cuentan con cuota inicial. Esto significa llegar a los 16 o 17 años de edad con un cartón de bachillerato pero desprovisto de herencias económicas, culturales y generacionales, de redes familiares y de amigos ubicados en los escasos cargos públicos y privados que abren las oportunidades al salir de la universidad o que pueden influir en los organismos del estado para obtener las mejores becas, que aunque pocas, son disfrutadas en la mayoría de los casos por quienes en muchos casos son meritorios académicamente, pero que no las necesitan por ser solventes económicamente.

Estamos, hablando, entre otros de aquellos y aquellas estudiantes de provincia que buscan mejorar su calidad de vida y la de su familia, quienes sacrifican la satisfacción minina de sus necesidades hasta los niveles más precarios con tal de obtener un título universitario que les permita alcanzar sus sueños, que simplemente tienen que ver con mejorar las condiciones de vida de él y de sus propias familias. Por el temor al fracaso, la inseguridad en la escogencia de carrera son los grandes miedos que están afrontando sin que haya una institucionalidad pública que se preocupe por dar soluciones y respuestas.

En estas respuestas citadas se puede encontrar una fuente de explicación de los graves problemas de deserción, que vienen registrando las estadísticas de la educación superior en el país, a las que se adicionan los tantos fracasos, las perdidas económicas y las tristezas familiares. Urge entonces que los planes de desarrollo de mediano y largo plazo que se están diseñando para la educación superior y para el sistema educativo en general incorporen programas y tomen medidas que permitan cambiar estas tendencias tan marcadas y tan sufridas por cientos de colombianos.

El sistema educativo colombiano tiene que conjugarse con las tendencias mundiales, con los cambios tecnológicos en la comunicación y la información, tratando no solo de entrar en el mercado de la dotación de equipos, sino de la vigilancia y la actualización de los contenidos que se incorporan a tales equipamientos masivos. Así mismo, es urgente entrar en correspondencia con las tendencias mundiales, ampliando y mejorando la diversidad en la oferta de oportunidades de formación superior, tan lamentablemente limitada hoy en día en el país. Si aun nuestro sector productivo sigue y se mantiene tan escaso de frentes de producción; podría ser que desde una nueva oferta de formación profesional fundamentada en el emprendedurismo se puede motivar la innovación y la creación de nuevas empresas que contribuyan a conformar nuevos escenarios en el sector empresarial y por ende a surgir otros frentes de empleo y de empleabilidad en el país.


* Encuesta

¿Cuál es el mayor temor que enfrentan los estudiantes al ingresar a la universidad?
Número de Votantes: 473
Primer Voto: lunes, 12 febrero 2007 08:50
Último Voto: lunes, 19 febrero 2007 08:25
Fuente: Universia Colombia

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