text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

Universidad y colegio, unidos por la ciencia

      
La Universidad Nacional de Colombia ha sido gestora de la iniciativa de mejorar la formación de los docentes de los colegios, con el propósito de lograr una mayor motivación en los estudiantes hacia el aprendizaje de las ciencias básicas. Una de las experiencias más significativas la puso en práctica el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos, ICTA, de la UN, con el Colegio La Enseñanza Compañía de María, sede Bogotá.<br/><br/> La experiencia de los profesores del ICTA en procesamiento de alimentos de origen vegetal comenzó hace dos años, con un servicio de extensión que este instituto prestó al colegio. Hoy, sin excepción, todos en ese plantel educativo, desde la Madre Rectora, las señoras de la cocina y hasta los niños de preescolar están inmersos en el tema.<br/><br/> En el curso de extensión dictado por el ICTA participaron la Madre Rectora del Colegio, Hermana Beatriz Jáuregui, y 13 profesores más, tanto de primaria como de bachillerato, quienes estaban vinculados a diferentes asignaturas como sociales, español, sistemas, biología y matemáticas.<br/><br/> En el procesamiento de frutas y hortalizas se encuentran involucradas las ciencias básicas: química, física, biología y matemáticas. Además, por la importancia que tienen estos alimentos en la población colombiana, las ciencias sociales y económicas tienen íntima relación.<br/><br/> La conformación de un grupo interdisciplinario de profesores del Colegio y del ICTA, para buscar una forma diferente de enfocar la enseñanza de las ciencias, implicó un gran esfuerzo e integración de experiencias, conocimientos y metodologías. Todos los sábados, por cerca de 10 meses, el grupo asistió al ICTA, en una intensa jornada de capacitación en la parte tecnológica y química para aprender a manejar frutas y verduras, con el objetivo de poder llevar este conocimiento a los niños. Actualmente los resultados son excelentes.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Una nueva generación</span><br/> Los tiempos han cambiado y los jóvenes de hoy aprenden cosas distintas, eso de ir al colegio a escuchar una cátedra, a memorizar y a recitar quedó atrás.<br/><br/> Las clases ahora se desarrollan en medio de talleres y laboratorios, las temáticas se plantean de acuerdo a unos ejes transversales que lo impregnan todo. Uno de esos ejes en el Colegio la Enseñanza vino a ser el procesamiento de frutas y hortalizas.<br/><br/> Primero que todo hay que identificar las propiedades organolépticas, la composición, grados Brix y van a tomar pequeñas cantidades de jugo para que aprendan a hacer mediciones refractométricas, esta es parte de la clase que la profesora Elvira Aponte dicta para jóvenes de bachillerato.<br/><br/> El año anterior hicieron una salida de campo a un supermercado, la salida se hizo con los niños de primaria y ellos ya han cambiado hasta su vocabulario. Ya no dicen que una fruta está picha, ya saben que una fruta está madura o posmadura o muy madura, y nos damos cuenta de que sí estamos enseñando tecnología de una forma lúdica, explica la profesora Rocío Portilla, quien enseña en primaria.<br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;> Del colegio a la empresa</span><br/> La Enseñanza sede Bogotá tiene 820 alumnos. Aunque todos reciben conocimiento acerca de procesamiento de frutas y hortalizas en sus diferentes clases, sólo los que están interesados ingresan a los laboratorios y talleres. Este año trabajan en procesamiento de frutas y hortalizas 15 niños en preescolar; 10, en primaria, y en bachillerato hay otros 15 jóvenes trabajando.<br/><br/> El proceso es exacto con las frutas, no se trata de una receta de cocina, es un proceso químico y como tal hay exactitud, las frutas se pesan, se miden y se examinan cuidadosamente. La fruta no puede tener pecas ni hoyos. Y su olor y su color tienen que ser normales, estas son algunas de las recomendaciones que reciben de la profesora Elvira Aponte antes de comenzar clase.<br/><br/> Las estudiantes pasan horas enteras durante el año realizando diferentes procesos con las frutas y las verduras, para reconocerlas, limpiarlas y procesarlas. En el caso de las jóvenes de bachillerato, ellas hacen compotas, néctar de distintos sabores, sacan pulpa de las frutas y han llegado a sacar productos más elaborados, como cremas para el cuerpo y gel para el cabello.<br/><br/> Además, de la mano del programa de reciclaje que se maneja en el Colegio, los estudiantes aprendieron a sacar los desechos de las frutas, para convertirlos en productos útiles. Un ejemplo, las semillas y las cáscaras de las frutas ahora les sirven para hacer aretes, anillos y pulseras.<br/><br/> Pero las horas de trabajo y experimentación se empiezan a ver recompensadas, no sólo por el conocimiento que las jóvenes adquieren, sino porque con los productos que se están desarrollando en estos laboratorios están comenzando a hacer empresa. El Colegio tiene otro eje, que es el de Gestión empresarial, de hecho, hay una asignatura enfocada a este tema. Así que los productos que resultan de estos talleres poco a poco se están comercializando.<br/><br/> Al comienzo, los jugos y las pulpas se las repartían entre profesores y alumnos que querían llevarlas a sus casas, pero ahora se están vendiendo entre todos los compañeros del colegio. Aún los más chiquitos, los niños de preescolar y de primer grado ya son empresarios. Los niños de primaria hicieron un batido de frutas y ellos lo llevaron a sus compañeritos de otros cursos y lo vendieron y fue un éxito, entonces ya se están dando cuenta de que pueden producir algo y venderlo y sacar ganancia, explicó la profesora Rocío Portilla.<br/><br/> El año pasado, en el mes de septiembre, se hizo una feria empresarial donde se vendieron los productos que cada grupo produjo, y la experiencia les permitió a los jóvenes cambiar su visión y darse cuenta de que sí vale la pena aprender y hacer cosas nuevas. Nos pareció un proyecto muy bueno, porque podemos aprender más sobre las frutas y verduras, es divertido y avanzamos científicamente y vamos aprendiendo desde jóvenes para tener un proyecto de vida para el futuro, dijo una de las estudiantes.<br/><br/> La Universidad Nacional de Colombia, de la mano de algunos de sus institutos, como el ICTA, continúa con este proyecto de afianzar el procesamiento de frutas y hortalizas en los colegios, aún en zonas rurales.<br/><br/>
La Universidad Nacional de Colombia ha sido gestora de la iniciativa de mejorar la formación de los docentes de los colegios, con el propósito de lograr una mayor motivación en los estudiantes hacia el aprendizaje de las ciencias básicas. Una de las experiencias más significativas la puso en práctica el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos, ICTA, de la UN, con el Colegio La Enseñanza Compañía de María, sede Bogotá.

La experiencia de los profesores del ICTA en procesamiento de alimentos de origen vegetal comenzó hace dos años, con un servicio de extensión que este instituto prestó al colegio. Hoy, sin excepción, todos en ese plantel educativo, desde la Madre Rectora, las señoras de la cocina y hasta los niños de preescolar están inmersos en el tema.

En el curso de extensión dictado por el ICTA participaron la Madre Rectora del Colegio, Hermana Beatriz Jáuregui, y 13 profesores más, tanto de primaria como de bachillerato, quienes estaban vinculados a diferentes asignaturas como sociales, español, sistemas, biología y matemáticas.

En el procesamiento de frutas y hortalizas se encuentran involucradas las ciencias básicas: química, física, biología y matemáticas. Además, por la importancia que tienen estos alimentos en la población colombiana, las ciencias sociales y económicas tienen íntima relación.

La conformación de un grupo interdisciplinario de profesores del Colegio y del ICTA, para buscar una forma diferente de enfocar la enseñanza de las ciencias, implicó un gran esfuerzo e integración de experiencias, conocimientos y metodologías. Todos los sábados, por cerca de 10 meses, el grupo asistió al ICTA, en una intensa jornada de capacitación en la parte tecnológica y química para aprender a manejar frutas y verduras, con el objetivo de poder llevar este conocimiento a los niños. Actualmente los resultados son excelentes.

Una nueva generación
Los tiempos han cambiado y los jóvenes de hoy aprenden cosas distintas, eso de ir al colegio a escuchar una cátedra, a memorizar y a recitar quedó atrás.

Las clases ahora se desarrollan en medio de talleres y laboratorios, las temáticas se plantean de acuerdo a unos ejes transversales que lo impregnan todo. Uno de esos ejes en el Colegio la Enseñanza vino a ser el procesamiento de frutas y hortalizas.

"Primero que todo hay que identificar las propiedades organolépticas, la composición, grados Brix y van a tomar pequeñas cantidades de jugo para que aprendan a hacer mediciones refractométricas", esta es parte de la clase que la profesora Elvira Aponte dicta para jóvenes de bachillerato.

El año anterior hicieron una salida de campo a un supermercado, la salida se hizo con los niños de primaria y ellos ya han cambiado hasta su vocabulario. "Ya no dicen que una fruta está picha, ya saben que una fruta está madura o posmadura o muy madura, y nos damos cuenta de que sí estamos enseñando tecnología de una forma lúdica", explica la profesora Rocío Portilla, quien enseña en primaria.


Del colegio a la empresa
La Enseñanza sede Bogotá tiene 820 alumnos. Aunque todos reciben conocimiento acerca de procesamiento de frutas y hortalizas en sus diferentes clases, sólo los que están interesados ingresan a los laboratorios y talleres. Este año trabajan en procesamiento de frutas y hortalizas 15 niños en preescolar; 10, en primaria, y en bachillerato hay otros 15 jóvenes trabajando.

El proceso es exacto con las frutas, no se trata de una receta de cocina, es un proceso químico y como tal hay exactitud, las frutas se pesan, se miden y se examinan cuidadosamente. "La fruta no puede tener pecas ni hoyos. Y su olor y su color tienen que ser normales", estas son algunas de las recomendaciones que reciben de la profesora Elvira Aponte antes de comenzar clase.

Las estudiantes pasan horas enteras durante el año realizando diferentes procesos con las frutas y las verduras, para reconocerlas, limpiarlas y procesarlas. En el caso de las jóvenes de bachillerato, ellas hacen compotas, néctar de distintos sabores, sacan pulpa de las frutas y han llegado a sacar productos más elaborados, como cremas para el cuerpo y gel para el cabello.

Además, de la mano del programa de reciclaje que se maneja en el Colegio, los estudiantes aprendieron a sacar los desechos de las frutas, para convertirlos en productos útiles. Un ejemplo, las semillas y las cáscaras de las frutas ahora les sirven para hacer aretes, anillos y pulseras.

Pero las horas de trabajo y experimentación se empiezan a ver recompensadas, no sólo por el conocimiento que las jóvenes adquieren, sino porque con los productos que se están desarrollando en estos laboratorios están comenzando a hacer empresa. El Colegio tiene otro eje, que es el de Gestión empresarial, de hecho, hay una asignatura enfocada a este tema. Así que los productos que resultan de estos talleres poco a poco se están comercializando.

Al comienzo, los jugos y las pulpas se las repartían entre profesores y alumnos que querían llevarlas a sus casas, pero ahora se están vendiendo entre todos los compañeros del colegio. Aún los más chiquitos, los niños de preescolar y de primer grado ya son empresarios. "Los niños de primaria hicieron un batido de frutas y ellos lo llevaron a sus compañeritos de otros cursos y lo vendieron y fue un éxito, entonces ya se están dando cuenta de que pueden producir algo y venderlo y sacar ganancia", explicó la profesora Rocío Portilla.

El año pasado, en el mes de septiembre, se hizo una feria empresarial donde se vendieron los productos que cada grupo produjo, y la experiencia les permitió a los jóvenes cambiar su visión y darse cuenta de que sí vale la pena aprender y hacer cosas nuevas. "Nos pareció un proyecto muy bueno, porque podemos aprender más sobre las frutas y verduras, es divertido y avanzamos científicamente y vamos aprendiendo desde jóvenes para tener un proyecto de vida para el futuro", dijo una de las estudiantes.

La Universidad Nacional de Colombia, de la mano de algunos de sus institutos, como el ICTA, continúa con este proyecto de afianzar el procesamiento de frutas y hortalizas en los colegios, aún en zonas rurales.

  • Fuente:

Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.