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Escoger carrera un paso muy importante

      
Al igual que a otros muchos jóvenes, se les plantea un cambio muy importante y nuevos retos.<br/><br/> El orientador Ronny Cordero, explica que el joven entre 17 y 18 años se encuentra en una etapa de transición emocional, "tiene muchas fantasías y expectativas y puede ser que le cueste entender porque no se cumplen algunas de ellas", y comenta también que al muchacho "se le dificulta tener una meta fija y creerse capaz de alcanzarla; necesita seguridad".<br/><br/> Por todo eso, es que ante esta decisión habrá que pensar, preguntar, informarse y conversar para llegar a la elección más conveniente: "¿Tengo suficiente información para formarme un criterio de la profesión elegida y su utilidad? o ¿Sé cuál universidad ofrece la carrera que deseo?", son algunas cuestiones iniciales con las que se puede dar el primer paso para este recorrido.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Detectar habilidades</span><br/> La psicóloga Lucía Gómez, del Hospital Nacional de Niños de Costa Rica, quien también tiene como trabajo la orientación de los jóvenes, explica que para la escogencia de carrera, otro paso inicial es que el muchacho haga un balance entre los temas que más le han llamado la atención en el colegio y en su vida diaria, y aquellos que le han presentado más dificultad. Por ejemplo, si le ha sido difícil memorizar y hacer resúmenes, posiblemente escoger una carrera en la cual sea ese el énfasis es una dificultad que tendrá que considerar.<br/><br/> "La carrera implica decidirse por aquello que nos gusta estudiar, tanto como para llegar a ejercer esa profesión", comenta la profesional. Se trata entonces de una vocación para ejercer determinada profesión o actividad e identificarse con ella a lo largo de la vida.<br/><br/> Otra variable es la posibilidad que se tenga de ingresar a la universidad o centro de estudio preferido, así como de escoger la carrera que se desee. En cualquiera de los casos que no se cumpla la expectativa habrá que tener un plan de contingencia para no perder el tiempo e ingresar a otra universidad, aunque no sea la de los "sueños": "Yo quería estudiar economía, pero no pude porque en la universidad no daban la carrera, así que me pasé a administración, que también me gustaba, y el cambio de carrera fue bueno, ahora lo noto en el trabajo", es la experiencia de una joven que al valorar sus condiciones decidió proseguir en la universidad y cambiarse a una carrera cercana a la que ella aspiraba.<br/><br/> Y al escoger la universidad o centros de estudios esa decisión tiene varias vías: privada, pública o parauniversitaria, lo cual también está sujeta al presupuesto económico. Además de la matrícula y el costo de las asignaturas o créditos, una carrera implica gastos adicionales, como materiales, equipos, libros y traslado. Sobre las universidades es importante cerciorarse de que estas sean instituciones reconocidas, que el título que ofrezcan tenga validez, incluso para estudios que posteriormente se quieran efectuar en otra institución; así como las facilidades para efectuar prácticas, contar con los profesores apropiados, y las instalaciones y servicios pertinentes.<br/><br/> Aptitudes e intereses Para Cordero, por lo menos se pueden valorar ocho aspectos antes o durante el proceso de la escogencia de carrera: aptitud, interés, metas, influencias, autoestima, servicio, mercado de trabajo y estereotipos.<br/><br/> Sobre las aptitudes, cabe que el muchacho se pregunte cuán capaz es para desempeñar un oficio, cuáles son sus habilidades, cuáles son sus temas preferidos y qué facilidad tiene para trabajar con la gente o para efectuar labores de campo, por ejemplo. ¿Qué interés tengo en poner todas mis energías y tiempo para desempeñarme en una determinada profesión? ¿Qué me motiva a estudiar esa carrera? ¿Es un interés leve o fuerte?, son preguntas que también se puede hacer.<br/><br/> Es conveniente que el muchacho dialogue con un orientador o un profesional del campo laboral que le atrae, e incluso le puede resultar muy instructivo visitar sitios de trabajo para conocer el ambiente laboral.<br/><br/> El interés que muestren los padres también es muy importante para que los hijos se cuestionen qué es lo que más les gusta y cuáles son los factores en contra y a favor por enfrentar. La familia, más que un grupo de presión, debe contribuir a que esa decisión sea plena, permitiendo que el muchacho opte por lo que quiera, sin imponerle un estudio o la "herencia" de un trabajo familiar. Las presiones de la oferta y la demanda también influyen, pero siempre es mejor ser sincero con uno mismo y dirigirse hacia aquel campo en el que verdaderamente sintamos que prestaremos un servicio a la sociedad.<br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;> A luchar por las metas</span><br/> Entre más claras se tengan las metas mejor, tanto a corto como a mediano y a largo plazo, sabiendo que el camino que se escoja implica que el tiempo y las energías estarán disponibles para sacar adelante la carrera escogida. Todo proyecto en la vida necesita de metas, hay que luchar por ellas.<br/><br/> La valoración de la persona, su autoestima, es muy importante; por ello es medular que el joven se crea capaz de lograr lo que se propone, pero también debe aprender a aceptar que no todo sale como se lo proponga.<br/><br/> La profesión es un servicio y un camino existencial aunque algunos puedan creer que se estudia para otros fines. Las dudas que se tengan al respecto es muy importante solucionarlas, antes de llegar a un cambio de carrera, que puede resultar un precio muy elevado, peor aún si se llega a desertar.<br/><br/> Los estereotipos, en el campo de la educación, se refieren a los conceptos que tienen los otros de las carreras y sus logros, de sus problemas o debilidades; pero lo que cuenta es cómo visualiza el joven el panorama profesional determinado y si se siente capaz de zambullirse en el mismo.<br/><br/> Finalmente, es importante que los futuros estudiantes universitarios aprovechen al máximo estos momentos, que están destinados justamente a estudiar, antes de que deban asumir otras responsabilidades.<br/><br/> Con un marco como el planteado el muchacho puede responder a estas u otras inquietudes que le permitan sacar en claro hacia dónde quiere dirigirse en el mundo de las aulas universitarias, el cual luego será, en mucho, el mundo por el cual discurra su vida.<br/><br/>
Al igual que a otros muchos jóvenes, se les plantea un cambio muy importante y nuevos retos.

El orientador Ronny Cordero, explica que el joven entre 17 y 18 años se encuentra en una etapa de transición emocional, "tiene muchas fantasías y expectativas y puede ser que le cueste entender porque no se cumplen algunas de ellas", y comenta también que al muchacho "se le dificulta tener una meta fija y creerse capaz de alcanzarla; necesita seguridad".

Por todo eso, es que ante esta decisión habrá que pensar, preguntar, informarse y conversar para llegar a la elección más conveniente: "¿Tengo suficiente información para formarme un criterio de la profesión elegida y su utilidad? o ¿Sé cuál universidad ofrece la carrera que deseo?", son algunas cuestiones iniciales con las que se puede dar el primer paso para este recorrido.

Detectar habilidades
La psicóloga Lucía Gómez, del Hospital Nacional de Niños de Costa Rica, quien también tiene como trabajo la orientación de los jóvenes, explica que para la escogencia de carrera, otro paso inicial es que el muchacho haga un balance entre los temas que más le han llamado la atención en el colegio y en su vida diaria, y aquellos que le han presentado más dificultad. Por ejemplo, si le ha sido difícil memorizar y hacer resúmenes, posiblemente escoger una carrera en la cual sea ese el énfasis es una dificultad que tendrá que considerar.

"La carrera implica decidirse por aquello que nos gusta estudiar, tanto como para llegar a ejercer esa profesión", comenta la profesional. Se trata entonces de una vocación para ejercer determinada profesión o actividad e identificarse con ella a lo largo de la vida.

Otra variable es la posibilidad que se tenga de ingresar a la universidad o centro de estudio preferido, así como de escoger la carrera que se desee. En cualquiera de los casos que no se cumpla la expectativa habrá que tener un plan de contingencia para no perder el tiempo e ingresar a otra universidad, aunque no sea la de los "sueños": "Yo quería estudiar economía, pero no pude porque en la universidad no daban la carrera, así que me pasé a administración, que también me gustaba, y el cambio de carrera fue bueno, ahora lo noto en el trabajo", es la experiencia de una joven que al valorar sus condiciones decidió proseguir en la universidad y cambiarse a una carrera cercana a la que ella aspiraba.

Y al escoger la universidad o centros de estudios esa decisión tiene varias vías: privada, pública o parauniversitaria, lo cual también está sujeta al presupuesto económico. Además de la matrícula y el costo de las asignaturas o créditos, una carrera implica gastos adicionales, como materiales, equipos, libros y traslado. Sobre las universidades es importante cerciorarse de que estas sean instituciones reconocidas, que el título que ofrezcan tenga validez, incluso para estudios que posteriormente se quieran efectuar en otra institución; así como las facilidades para efectuar prácticas, contar con los profesores apropiados, y las instalaciones y servicios pertinentes.

Aptitudes e intereses Para Cordero, por lo menos se pueden valorar ocho aspectos antes o durante el proceso de la escogencia de carrera: aptitud, interés, metas, influencias, autoestima, servicio, mercado de trabajo y estereotipos.

Sobre las aptitudes, cabe que el muchacho se pregunte cuán capaz es para desempeñar un oficio, cuáles son sus habilidades, cuáles son sus temas preferidos y qué facilidad tiene para trabajar con la gente o para efectuar labores de campo, por ejemplo. ¿Qué interés tengo en poner todas mis energías y tiempo para desempeñarme en una determinada profesión? ¿Qué me motiva a estudiar esa carrera? ¿Es un interés leve o fuerte?, son preguntas que también se puede hacer.

Es conveniente que el muchacho dialogue con un orientador o un profesional del campo laboral que le atrae, e incluso le puede resultar muy instructivo visitar sitios de trabajo para conocer el ambiente laboral.

El interés que muestren los padres también es muy importante para que los hijos se cuestionen qué es lo que más les gusta y cuáles son los factores en contra y a favor por enfrentar. La familia, más que un grupo de presión, debe contribuir a que esa decisión sea plena, permitiendo que el muchacho opte por lo que quiera, sin imponerle un estudio o la "herencia" de un trabajo familiar. Las presiones de la oferta y la demanda también influyen, pero siempre es mejor ser sincero con uno mismo y dirigirse hacia aquel campo en el que verdaderamente sintamos que prestaremos un servicio a la sociedad.


A luchar por las metas
Entre más claras se tengan las metas mejor, tanto a corto como a mediano y a largo plazo, sabiendo que el camino que se escoja implica que el tiempo y las energías estarán disponibles para sacar adelante la carrera escogida. Todo proyecto en la vida necesita de metas, hay que luchar por ellas.

La valoración de la persona, su autoestima, es muy importante; por ello es medular que el joven se crea capaz de lograr lo que se propone, pero también debe aprender a aceptar que no todo sale como se lo proponga.

La profesión es un servicio y un camino existencial aunque algunos puedan creer que se estudia para otros fines. Las dudas que se tengan al respecto es muy importante solucionarlas, antes de llegar a un cambio de carrera, que puede resultar un precio muy elevado, peor aún si se llega a desertar.

Los estereotipos, en el campo de la educación, se refieren a los conceptos que tienen los otros de las carreras y sus logros, de sus problemas o debilidades; pero lo que cuenta es cómo visualiza el joven el panorama profesional determinado y si se siente capaz de zambullirse en el mismo.

Finalmente, es importante que los futuros estudiantes universitarios aprovechen al máximo estos momentos, que están destinados justamente a estudiar, antes de que deban asumir otras responsabilidades.

Con un marco como el planteado el muchacho puede responder a estas u otras inquietudes que le permitan sacar en claro hacia dónde quiere dirigirse en el mundo de las aulas universitarias, el cual luego será, en mucho, el mundo por el cual discurra su vida.

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