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Viviendo solos

      
<span style=font-style: italic;>Tomado del periódico Portafolio</span><br/><br/>La Encuesta Continua de Hogares, ECH, incluye un módulo demográfico, poco explorado, el cual es útil para observar tendencias sobre los cambios poblacionales del país. Ya contamos con una serie de seis  años, 2000-2005, que permite mirar algunos de ellos, no sólo su evolución en lo corrido del milenio, sino también las diferencias regionales, propias de un país como el nuestro. En el día de hoy me quiero referir a la tendencia creciente de los llamados hogares unipersonales.<br/><br/> Según la ECH, en el 2005, 476.972 hogares, en las 13 áreas metropolitanas, estaban compuestos por una sola persona. Mientras en el 2000 eran el 7,39% del total de hogares en estas ciudades, para el 2005, aumentaron a 9,12%. Esta tendencia explica, en parte, la disminución del promedio de personas por hogar, pasando de 4,09 en el primer semestre del 2000, a 3,74 en el tercer trimestre de 2005.<br/><br/> La ECH también permite distinguir diferencias regionales, mientras Pereira y Villavicencio, son las áreas metropolitanas donde los hogares unipersonales pesan más; Montería y Pasto, tienen una menor proporción. Bogotá, muy cerca de la media nacional, tenía, en el 2005, 128 mil hogares unipersonales.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> ¿Qué explica este creciente número de personas viviendo solas? </span><br/><br/> Primero, las personas jóvenes, con alguna comodidad económica, tienden cada vez más a vivir una temporada solas antes de consolidar una relación estable. Segundo, el aumento de los divorcios y separaciones, así como la decisión de un número creciente de personas a no establecer ningún tipo de relación conyugal, se refleja en al aumento de estos hogares y tercero, el crecimiento de las personas que enviudan y no vuelven a establecer una relación de pareja, mayoritariamente mujeres. <br/><br/> Una parte creciente de nuestra población vive sola y ello exige la prestación de servicios que antes no eran masivos, para una población, que acorde con los patrones demográficos de las grandes ciudades, es creciente: supermercados nocturnos, comidas a domicilio, lavanderías colectivas y servicios asociados al cuidado de mascotas, entre otros. <br/><br/> Como la esperanza de vida continúa aumentando, eso nos llevará a una sociedad donde la imagen se transformará para abrirle paso a personas solas. En unos años, probablemente nuestras preguntas no serán hacia donde emigran los colombianos jóvenes, sino como haremos para estimular la inmigración de otras partes para suplir necesidades de una sociedad que cambia a un ritmo acelerado. En nuestras grandes ciudades, como lo muestran los datos, estamos viviendo cada vez más solos.<br/><br/>
Tomado del periódico Portafolio

La Encuesta Continua de Hogares, ECH, incluye un módulo demográfico, poco explorado, el cual es útil para observar tendencias sobre los cambios poblacionales del país. Ya contamos con una serie de seis  años, 2000-2005, que permite mirar algunos de ellos, no sólo su evolución en lo corrido del milenio, sino también las diferencias regionales, propias de un país como el nuestro. En el día de hoy me quiero referir a la tendencia creciente de los llamados hogares unipersonales.

Según la ECH, en el 2005, 476.972 hogares, en las 13 áreas metropolitanas, estaban compuestos por una sola persona. Mientras en el 2000 eran el 7,39% del total de hogares en estas ciudades, para el 2005, aumentaron a 9,12%. Esta tendencia explica, en parte, la disminución del promedio de personas por hogar, pasando de 4,09 en el primer semestre del 2000, a 3,74 en el tercer trimestre de 2005.

La ECH también permite distinguir diferencias regionales, mientras Pereira y Villavicencio, son las áreas metropolitanas donde los hogares unipersonales pesan más; Montería y Pasto, tienen una menor proporción. Bogotá, muy cerca de la media nacional, tenía, en el 2005, 128 mil hogares unipersonales.

¿Qué explica este creciente número de personas viviendo solas?

Primero, las personas jóvenes, con alguna comodidad económica, tienden cada vez más a vivir una temporada solas antes de consolidar una relación estable. Segundo, el aumento de los divorcios y separaciones, así como la decisión de un número creciente de personas a no establecer ningún tipo de relación conyugal, se refleja en al aumento de estos hogares y tercero, el crecimiento de las personas que enviudan y no vuelven a establecer una relación de pareja, mayoritariamente mujeres.

Una parte creciente de nuestra población vive sola y ello exige la prestación de servicios que antes no eran masivos, para una población, que acorde con los patrones demográficos de las grandes ciudades, es creciente: supermercados nocturnos, comidas a domicilio, lavanderías colectivas y servicios asociados al cuidado de mascotas, entre otros.

Como la esperanza de vida continúa aumentando, eso nos llevará a una sociedad donde la imagen se transformará para abrirle paso a personas solas. En unos años, probablemente nuestras preguntas no serán hacia donde emigran los colombianos jóvenes, sino como haremos para estimular la inmigración de otras partes para suplir necesidades de una sociedad que cambia a un ritmo acelerado. En nuestras grandes ciudades, como lo muestran los datos, estamos viviendo cada vez más solos.

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