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Martha Lucía Bueno, una genetista convencida

      
La investigadora estudió biología en la Nacional y aunque se enfocó en genética humana, su afinidad por los animales le ganó y desde hace diez años ocupan gran parte de su vida laboral.<br/><br/> Convencida de su interés por los mamíferos, esta incansable genetista viajó a Brasil y a España con el fin de cursar sus estudios posteriores en fauna amazónica, comercio y manejo de fauna silvestre. <br/><br/> Una de sus mayores preocupaciones es el comercio ilegal de animales, por eso su trabajo en la Nacional lo ha orientado hacia la identificación de las diferencias genéticas de algunas especies, para saber su distribución en el territorio nacional y determinar de dónde proviene la fauna decomisada.<br/><br/> En este momento combina un poco de cada una de sus pasiones. Investiga, dicta clases, dirige proyectos y piensa en su trabajo futuro. Hay dos especies que le quitan el sueño: el Aotus, un primate pequeño, y la ardilla. El problema con los micos es que en tamaño y color los animales son muy similares; sin embargo, genéticamente son variables y su reproducción es selectiva. Esto hace necesario que en el momento de liberar un ejemplar se realice un estudio exhaustivo sobre su procedencia porque si se suelta en un lugar al que no pertenece, puede introducir factores de esterilidad en las poblaciones, explicó.<br/><br/> Entusiasmada al hablar de su investigación agregó que esas diferencias son sólo genéticas, porque también podemos encontrar incompatibilidades de resistencia y poca adaptabilidad al medio. Contrario a lo que se cree, una liberación debe ser controlada de manera que no se convierta en un factor nocivo para la fauna residente.<br/><br/> De otra parte, la ardilla tiene sus propios problemas. El inconveniente se presenta en el conocimiento superficial que existe sobre ellas. La apariencia física o fenotipo varía notoriamente, ya que poseen colores que van desde el naranja hasta el azul. Estas características se relacionan directamente con el medio ambiente del cual provienen, por eso para ayudar a esta clasificación se hacen marcadores genéticos que ayudan a la distribución de las especies.<br/><br/> Cuando especies de fauna silvestre son decomisadas, muchas de ellas se encuentran en condiciones que dificultan su rehabilitación, pues llegan con heridas infectadas, parásitos y deficiencias nutricionales por la poca variedad alimentaria a la que son sometidas. Por lo tanto, el proceso de liberación es largo y difícil ya que, en muchos casos, el animal no logra sobrevivir en estado salvaje porque no consigue comida por sus propios medios y vuelve a buscar al ser humano.<br/><br/> Para Martha Bueno, la liberación puede generar muchos problemas, yo quisiera que no hubiera captura, que no hubiera tráfico, eso sería lo ideal. Cuando los animales son liberados uno cree que se les otorga una nueva oportunidad, pero siendo realistas es evidente que el animal va a sufrir mucho más, dijo preocupada ante la situación que viven muchos animales en Colombia.<br/><br/> Indicó además que es urgente generar políticas de educación efectivas con el fin de que la gente común y corriente comprenda que los animales silvestres deben vivir en su lugar de origen. La mejor forma de reducir el tráfico de especies es acostumbrar a las personas a convivir con los animales sin alejarlos de su hábitat natural.
La investigadora estudió biología en la Nacional y aunque se enfocó en genética humana, su afinidad por los animales le ganó y desde hace diez años ocupan gran parte de su vida laboral.

Convencida de su interés por los mamíferos, esta incansable genetista viajó a Brasil y a España con el fin de cursar sus estudios posteriores en fauna amazónica, comercio y manejo de fauna silvestre.

Una de sus mayores preocupaciones es el comercio ilegal de animales, por eso su trabajo en la Nacional lo ha orientado hacia la identificación de las diferencias genéticas de algunas especies, para saber su distribución en el territorio nacional y determinar de dónde proviene la fauna decomisada.

En este momento combina un poco de cada una de sus pasiones. Investiga, dicta clases, dirige proyectos y piensa en su trabajo futuro. Hay dos especies que le quitan el sueño: el Aotus, un primate pequeño, y la ardilla. El problema con "los micos" es que en tamaño y color los animales son muy similares; sin embargo, genéticamente son variables y su reproducción es selectiva. Esto hace necesario que "en el momento de liberar un ejemplar se realice un estudio exhaustivo sobre su procedencia porque si se suelta en un lugar al que no pertenece, puede introducir factores de esterilidad en las poblaciones", explicó.

Entusiasmada al hablar de su investigación agregó que "esas diferencias son sólo genéticas, porque también podemos encontrar incompatibilidades de resistencia y poca adaptabilidad al medio. Contrario a lo que se cree, una liberación debe ser controlada de manera que no se convierta en un factor nocivo para la fauna residente".

De otra parte, la ardilla tiene sus propios problemas. "El inconveniente se presenta en el conocimiento superficial que existe sobre ellas. La apariencia física o fenotipo varía notoriamente, ya que poseen colores que van desde el naranja hasta el azul. Estas características se relacionan directamente con el medio ambiente del cual provienen, por eso para ayudar a esta clasificación se hacen marcadores genéticos que ayudan a la distribución de las especies".

Cuando especies de fauna silvestre son decomisadas, muchas de ellas se encuentran en condiciones que dificultan su rehabilitación, pues llegan con heridas infectadas, parásitos y deficiencias nutricionales por la poca variedad alimentaria a la que son sometidas. Por lo tanto, el proceso de liberación es largo y difícil ya que, en muchos casos, el animal no logra sobrevivir en estado salvaje porque no consigue comida por sus propios medios y vuelve a buscar al ser humano.

Para Martha Bueno, "la liberación puede generar muchos problemas, yo quisiera que no hubiera captura, que no hubiera tráfico, eso sería lo ideal. Cuando los animales son liberados uno cree que se les otorga una nueva oportunidad, pero siendo realistas es evidente que el animal va a sufrir mucho más," dijo preocupada ante la situación que viven muchos animales en Colombia.

Indicó además que es urgente generar políticas de educación efectivas con el fin de que la gente común y corriente comprenda que los animales silvestres deben vivir en su lugar de origen. "La mejor forma de reducir el tráfico de especies es acostumbrar a las personas a convivir con los animales sin alejarlos de su hábitat natural".
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