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Jóvenes ¿viven consentidos?

      
Las motivaciones que llevan a una persona a asumir cualquier tipo de conducta suicida son tan diversas y complejas como los sujetos mismos, sus historias personales, sus relaciones sociales y sus condiciones de vida. Niños, jóvenes, ancianos, profesionales exitosos o desempleados, hombres o mujeres, de diferentes clases sociales, edades y niveles de formación, optan por el suicidio ante situaciones tan heterogéneas que parecería difícil construir una comprensión del suicidio.<br/><br/> Para avanzar en dicha comprensión es importante analizar desde una perspectiva interdisciplinaria la naturaleza y los sentidos que adquieren las conductas suicidas para los sujetos en contextos particulares. Desde esta perspectiva, en el segundo semestre del 2004, la Secretaria de Educación Distrital, impulsó una investigación exploratoria en diez instituciones escolares de Bogotá, sobre las conductas suicidas de los jóvenes entre los 13 y los 17 años, pertenecientes a los estratos socioeconómicos 2 y 3. El trabajo incluyó la participación de docentes, orientadoras, madres de familia y estudiantes2. Se trata del primer estudio cualitativo del sector educativo sobre dicha problemática.<br/><br/> El estudio permitió identificar los principales factores de riesgo asociados a los intentos de suicidio y a las ideaciones suicidas de los jóvenes. A partir de los significados y explicaciones que los propios jóvenes han construido en torno a dichas conductas, se pudo establecer que tales motivaciones están asociadas con: las relaciones intrafamiliares conflictivas, la ausencia o deficiencia de diálogo y comunicación, el sentimiento de soledad, las rupturas emocionales, el rendimiento académico y la relación conflictiva con algún docente. <br/><br/> "<span style=font-style: italic;>Las relaciones cercanas y positivas con el grupo de amigos y compañeros constituyen un factor de protección importante</span>".<br/><br/> En algunos casos, el excesivo control de los padres hacia las hijas limita la autonomía de las jóvenes, lo cual puede ser percibido por ellas como altamente lesivo y constituirse en un detonante de conductas suicidas, tal como lo refleja el siguiente testimonio: <br/><br/> "<span style=font-style: italic;>Cuando mi mamá me trata mal, cuando mi padrastro también me trata mal y yo hablo con mi mamá y entonces ella es a defenderlo más a él que a mí, entonces yo trato como de refugiarme en alguien y trato de refugiarme en ella y no puedo, entonces me siento sola. Y cuando ella me dice: Ay, usted es lo peor que me ha pasado, que yo no se qué, entonces yo me siento supermal. Entonces que hago en esta vida si mi mamá no me quiere, si no tengo el apoyo de ella</span>".<br/><br/> En los casos analizados en el estudio, la situación económica no aparece directamente relacionada con el suicidio. Sin embargo, es importante tener en cuenta que en algunos casos las dificultades económicas inciden negativamente y de diferentes formas en el deterioro de las relaciones entre padres, madres, hijos e hijas. <br/><br/> Por otra lado, la mayoría de estudiantes con antecedentes de intentos suicidas, pertenece a familias monoparentales caracterizadas por la ausencia del padre y donde la madre es la cabeza de la familia. En otros casos, se presenta el padresolterismo o la convivencia en familias recompuestas conformadas por la madre, el padrastro y el hermano. <br/><br/> Algunos jóvenes que han presentado intentos suicidas manifestaron abiertamente la carencia de estímulos que les proporcionen algún estado de felicidad y no se mostraron interesados en encontrarlos. Otras dos características especiales de los casos identificados fueron la baja valoración de la amistad y las dificultades para expresar sentimientos negativos.<br/><br/> Por otra parte, la investigación destacó la función socializadora de la escuela puesto que para los jóvenes este espacio es fuente de bienestar y felicidad, ya que allí es posible compartir intereses, gustos y preferencias con los amigos, lo cual enriquece su sentido de la vida. Así, las relaciones cercanas y positivas con el grupo de amigos y compañeros constituyen un factor de protección importante para la prevención del suicidio, tal como lo expresa una estudiante:<br/><br/> "<span style=font-style: italic;>En el colegio me siento bien, me siento libre, segura, capaz de hacer todo lo que no puedo hacer en otros lugares</span>". <br/><br/> Por ende, el mejor enfoque de las actividades de prevención de suicidio en el colegio lo constituye un trabajo de equipo que incluya maestros, orientadoras, padres y madres de familia, y personas del entorno que sean significativas para los jóvenes, y trabajar en estrecha colaboración con las organizaciones comunitarias. <br/><br/><br/><font size=1 style=font-style: italic;><br/>* Mg. Antropología - Universidad Nacional de Colombia.  Tomado de ConTexto No.7 UN</font><br/><br/>
Las motivaciones que llevan a una persona a asumir cualquier tipo de conducta suicida son tan diversas y complejas como los sujetos mismos, sus historias personales, sus relaciones sociales y sus condiciones de vida. Niños, jóvenes, ancianos, profesionales exitosos o desempleados, hombres o mujeres, de diferentes clases sociales, edades y niveles de formación, optan por el suicidio ante situaciones tan heterogéneas que parecería difícil construir una comprensión del suicidio.

Para avanzar en dicha comprensión es importante analizar desde una perspectiva interdisciplinaria la naturaleza y los sentidos que adquieren las conductas suicidas para los sujetos en contextos particulares. Desde esta perspectiva, en el segundo semestre del 2004, la Secretaria de Educación Distrital, impulsó una investigación exploratoria en diez instituciones escolares de Bogotá, sobre las conductas suicidas de los jóvenes entre los 13 y los 17 años, pertenecientes a los estratos socioeconómicos 2 y 3. El trabajo incluyó la participación de docentes, orientadoras, madres de familia y estudiantes2. Se trata del primer estudio cualitativo del sector educativo sobre dicha problemática.

El estudio permitió identificar los principales factores de riesgo asociados a los intentos de suicidio y a las ideaciones suicidas de los jóvenes. A partir de los significados y explicaciones que los propios jóvenes han construido en torno a dichas conductas, se pudo establecer que tales motivaciones están asociadas con: las relaciones intrafamiliares conflictivas, la ausencia o deficiencia de diálogo y comunicación, el sentimiento de soledad, las rupturas emocionales, el rendimiento académico y la relación conflictiva con algún docente.

"Las relaciones cercanas y positivas con el grupo de amigos y compañeros constituyen un factor de protección importante".

En algunos casos, el excesivo control de los padres hacia las hijas limita la autonomía de las jóvenes, lo cual puede ser percibido por ellas como altamente lesivo y constituirse en un detonante de conductas suicidas, tal como lo refleja el siguiente testimonio:

"Cuando mi mamá me trata mal, cuando mi padrastro también me trata mal y yo hablo con mi mamá y entonces ella es a defenderlo más a él que a mí, entonces yo trato como de refugiarme en alguien y trato de refugiarme en ella y no puedo, entonces me siento sola. Y cuando ella me dice: "Ay, usted es lo peor que me ha pasado, que yo no se qué", entonces yo me siento supermal. Entonces que hago en esta vida si mi mamá no me quiere, si no tengo el apoyo de ella".

En los casos analizados en el estudio, la situación económica no aparece directamente relacionada con el suicidio. Sin embargo, es importante tener en cuenta que en algunos casos las dificultades económicas inciden negativamente y de diferentes formas en el deterioro de las relaciones entre padres, madres, hijos e hijas.

Por otra lado, la mayoría de estudiantes con antecedentes de intentos suicidas, pertenece a familias monoparentales caracterizadas por la ausencia del padre y donde la madre es la cabeza de la familia. En otros casos, se presenta el padresolterismo o la convivencia en familias recompuestas conformadas por la madre, el padrastro y el hermano.

Algunos jóvenes que han presentado intentos suicidas manifestaron abiertamente la carencia de estímulos que les proporcionen algún estado de felicidad y no se mostraron interesados en encontrarlos. Otras dos características especiales de los casos identificados fueron la baja valoración de la amistad y las dificultades para expresar sentimientos negativos.

Por otra parte, la investigación destacó la función socializadora de la escuela puesto que para los jóvenes este espacio es fuente de bienestar y felicidad, ya que allí es posible compartir intereses, gustos y preferencias con los amigos, lo cual enriquece su sentido de la vida. Así, las relaciones cercanas y positivas con el grupo de amigos y compañeros constituyen un factor de protección importante para la prevención del suicidio, tal como lo expresa una estudiante:

"En el colegio me siento bien, me siento libre, segura, capaz de hacer todo lo que no puedo hacer en otros lugares".

Por ende, el mejor enfoque de las actividades de prevención de suicidio en el colegio lo constituye un trabajo de equipo que incluya maestros, orientadoras, padres y madres de familia, y personas del entorno que sean significativas para los jóvenes, y trabajar en estrecha colaboración con las organizaciones comunitarias.



* Mg. Antropología - Universidad Nacional de Colombia.  Tomado de ConTexto No.7 UN


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