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Tribus, piercings y tatuajes

      
En la búsqueda sobre los antecedentes de las pinturas corporales y los tatuajes encontramos la Henna, un arbusto de origen árabe cuyas hojas se secan y se pulverizan para hacer un polvo que en contacto con el aire se oxida y actúa como colorante. Se usó en algunas culturas para pintar manos y pies de novias, en rituales de nacimientos de hijos, para teñir cabellos. Se encuentran los primeros vestigios de su uso en la momia de Ramsés II quien vivió y murió durante el 1200 AC.<br/><br/> Los tatuajes han sido utilizados por marineros, el cómic de "Popeye el marino" ilustra el ejemplo de un hombretón que viajaba de puerto en puerto con sus brazos al aire libre con un tatuaje a la vista. Mercedarios, casas reales, castas, sectas... han usado el tatuaje como una manera bastante segura para marcar en cuerpos rangos y pertenencia. <br/><br/> En algunos grupos masculinos, el tatuaje se ha usado como signo de hombría, de superación de ritos. Castigo para otros y otras, quienes con un tatuaje daban cuenta de alguna oscuridad en sus vidas. Hoy, casi siempre, el tatuaje es una moda, un pequeño capricho o un motivo de adorno, con el único "agravante" de que es de por vida. <br/><br/> Aunque son cosas distintas, piercings y tatuajes van asociados, actualmente se realizan en los mismos lugares y ambos son intervenciones corto punzantes en el cuerpo. <br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;> La piel tiene memoria y nos acompaña siempre </span><br/><br/> La piel es un órgano del cuerpo humano, el más extenso que tenemos, guarda unidad y tiene memoria, es por ello que el exceso de sol puede ser causal de una mancha o un tumor en la piel años después. Es por la piel que sentimos el calor, el frío, los abrazos, los golpes… la piel es un gran sensor. Las marcas en el cuerpo, tan de moda en la actualidad, son de hecho una agresión hecha a voluntad propia, en la piel, en la mayoría de los casos de manera visible y notoria.<br/><br/> Las modas tienen la característica de que pasan, pero, en este caso, cuando la moda pase, las marcas quedarán. Existen no pocos casos de personas que se aplican piercings en sus propias casas con alfileres sin desinfectar o que han obtenido tatuajes o perforaciones en lugares insalubres con la exposición grave de la propia salud. Perforarse la lengua, o un seno es algo que tiene, de todas maneras, repercusiones serias. <br/><br/> En el caso de los tatuajes y los piercings fuera de las cicatrices, existe riesgo de enfermedades virulentas producidas por contagio: hepatitis A, B, C y SIDA por ejemplo, ello dado que las punciones perforan la piel hasta la dermis, donde se coloca la tinta y por lo tanto el objeto punzante entra en contacto con la sangre.<br/><br/> La dermis está compuesta por células estables que no se desprenden y la tinta queda sujeta. Actualmente sacar un tatuaje significa intervenir el Medlite C6 un láser de luz que penetra la piel y desintegra la tinta, auque no siempre sale a la primera y es costoso. Los procedimientos anteriores al láser estaban relacionados con la erosión con cristales de sal, cortes de la piel o quemaduras. <br/><br/> Pero más allá de las infecciones y de las marcas que por vida quedan en el cuerpo hay un tema con el cuerpo mismo. Orejas, cejas, boca, nariz, órganos de gran sensibilidad todos ellos, son los lugares más frecuentes, junto con el ombligo que queda al descubierto para exhibición del pequeño artículo. ¿Cuál es el rol del cuerpo, cómo queremos relacionarnos con él?, son preguntas que quedan sin respuesta.<br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>Un tema tribal</span><br/><br/> Las tribus son grupos humanos cuyo vínculo de unión es primario, existen tribus ancestrales en el Amazonas, en Oceanía y en lugares de África que viven ritos y costumbres de gran contenido antropológico. Las tribus son lugares de pertenencia donde se repiten ciertos parámetros.<br/><br/> Los primeros grupos urbanos en perforar sus cuerpos con alfileres y colgar artefactos de orejas y cabellos fueron los punks, actualmente ya no tienen la exclusiva, son muchos quienes entre sus costumbres tienen la de adornar sus cuerpos de manera permanente y barroca. <br/><br/> Las grandes ciudades han desarrollado en las últimas décadas tribus urbanas, tribus porque no son comunidades, sus lugares comunes no son de mayor profundidad o vínculo sino de formas, de lugares. <br/><br/> Tribus en cuanto repiten estas formas y se identifican. Una urbanidad definida por Manuel Delgado en "El animal público" como "forma de vida: de disoluciones y simultaneidades, de negociaciones minimalistas y frías, de vínculos débiles y precarios conectados entre sí hasta el infinito, pero en los que los cortocircuitos no dejan de ser frecuentes". Lugar por lo tanto poco acogedor para anidar o crecer.<br/><br/> Las tribus urbanas devienen entonces una respuesta a una búsqueda de pertenencia e identidad mínimas. Posiblemente no de vínculos muy estables, como sí lo serán las marcas que quedarán en los cuerpos de quienes pertenezcan a ellas, marcas que están mostrando que hay alguna cosa en la que debemos fijarnos un poquito más como sociedad.<br/><br/><br/><br/><br/>
En la búsqueda sobre los antecedentes de las pinturas corporales y los tatuajes encontramos la Henna, un arbusto de origen árabe cuyas hojas se secan y se pulverizan para hacer un polvo que en contacto con el aire se oxida y actúa como colorante. Se usó en algunas culturas para pintar manos y pies de novias, en rituales de nacimientos de hijos, para teñir cabellos. Se encuentran los primeros vestigios de su uso en la momia de Ramsés II quien vivió y murió durante el 1200 AC.

Los tatuajes han sido utilizados por marineros, el cómic de "Popeye el marino" ilustra el ejemplo de un hombretón que viajaba de puerto en puerto con sus brazos al aire libre con un tatuaje a la vista. Mercedarios, casas reales, castas, sectas... han usado el tatuaje como una manera bastante segura para marcar en cuerpos rangos y pertenencia.

En algunos grupos masculinos, el tatuaje se ha usado como signo de hombría, de superación de ritos. Castigo para otros y otras, quienes con un tatuaje daban cuenta de alguna oscuridad en sus vidas. Hoy, casi siempre, el tatuaje es una moda, un pequeño capricho o un motivo de adorno, con el único "agravante" de que es de por vida.

Aunque son cosas distintas, piercings y tatuajes van asociados, actualmente se realizan en los mismos lugares y ambos son intervenciones corto punzantes en el cuerpo.


La piel tiene memoria y nos acompaña siempre

La piel es un órgano del cuerpo humano, el más extenso que tenemos, guarda unidad y tiene memoria, es por ello que el exceso de sol puede ser causal de una mancha o un tumor en la piel años después. Es por la piel que sentimos el calor, el frío, los abrazos, los golpes… la piel es un gran sensor. Las marcas en el cuerpo, tan de moda en la actualidad, son de hecho una agresión hecha a voluntad propia, en la piel, en la mayoría de los casos de manera visible y notoria.

Las modas tienen la característica de que pasan, pero, en este caso, cuando la moda pase, las marcas quedarán. Existen no pocos casos de personas que se aplican piercings en sus propias casas con alfileres sin desinfectar o que han obtenido tatuajes o perforaciones en lugares insalubres con la exposición grave de la propia salud. Perforarse la lengua, o un seno es algo que tiene, de todas maneras, repercusiones serias.

En el caso de los tatuajes y los piercings fuera de las cicatrices, existe riesgo de enfermedades virulentas producidas por contagio: hepatitis A, B, C y SIDA por ejemplo, ello dado que las punciones perforan la piel hasta la dermis, donde se coloca la tinta y por lo tanto el objeto punzante entra en contacto con la sangre.

La dermis está compuesta por células estables que no se desprenden y la tinta queda sujeta. Actualmente sacar un tatuaje significa intervenir el Medlite C6 un láser de luz que penetra la piel y desintegra la tinta, auque no siempre sale a la primera y es costoso. Los procedimientos anteriores al láser estaban relacionados con la erosión con cristales de sal, cortes de la piel o quemaduras.

Pero más allá de las infecciones y de las marcas que por vida quedan en el cuerpo hay un tema con el cuerpo mismo. Orejas, cejas, boca, nariz, órganos de gran sensibilidad todos ellos, son los lugares más frecuentes, junto con el ombligo que queda al descubierto para exhibición del pequeño artículo. ¿Cuál es el rol del cuerpo, cómo queremos relacionarnos con él?, son preguntas que quedan sin respuesta.


Un tema tribal


Las tribus son grupos humanos cuyo vínculo de unión es primario, existen tribus ancestrales en el Amazonas, en Oceanía y en lugares de África que viven ritos y costumbres de gran contenido antropológico. Las tribus son lugares de pertenencia donde se repiten ciertos parámetros.

Los primeros grupos urbanos en perforar sus cuerpos con alfileres y colgar artefactos de orejas y cabellos fueron los punks, actualmente ya no tienen la exclusiva, son muchos quienes entre sus costumbres tienen la de adornar sus cuerpos de manera permanente y barroca.

Las grandes ciudades han desarrollado en las últimas décadas tribus urbanas, tribus porque no son comunidades, sus lugares comunes no son de mayor profundidad o vínculo sino de formas, de lugares.

Tribus en cuanto repiten estas formas y se identifican. Una urbanidad definida por Manuel Delgado en "El animal público" como "forma de vida: de disoluciones y simultaneidades, de negociaciones minimalistas y frías, de vínculos débiles y precarios conectados entre sí hasta el infinito, pero en los que los cortocircuitos no dejan de ser frecuentes". Lugar por lo tanto poco acogedor para anidar o crecer.

Las tribus urbanas devienen entonces una respuesta a una búsqueda de pertenencia e identidad mínimas. Posiblemente no de vínculos muy estables, como sí lo serán las marcas que quedarán en los cuerpos de quienes pertenezcan a ellas, marcas que están mostrando que hay alguna cosa en la que debemos fijarnos un poquito más como sociedad.




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