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La casa de Los Comuneros

      
La Casa de los Comuneros es una de las pocas edificaciones coloniales que enaltece el contorno de la Plaza de Bolívar y recuerdan su apariencia histórica. Se ha logrado establecer a través de antiguos registros notariales que el inmueble formó parte de un conjunto de casas de propiedad del escribano e historiador don Juan Flórez de Ocáriz, quien lo heredó a sus hijos y nietos mediante testamento extendido en la Notaría 3ª de Santafé el 18 de julio de 1692 y que fue adquirida por la suma de siete mil quinientos patacones.<br/><br/> La fecha exacta de su construcción no se conoce pero se sabe que en 1674, en la casa de la esquina, hoy conocida como de Los Comuneros, don Juan escribió las Genealogías del Nuevo Reino de Granada, obra que lo inmortalizó. Posteriormente algunas de estas casas pasaron a ser propiedad del Monasterio de La Concepción y en particular ésta casa, descrita como la casa de la esquina de la calle de la Concepción (Calle 10) con calle de Santa Clara (Carrera 8ª.), pasó a ser propiedad de su descendiente doña Juana María Flórez y figura en el testamento de su marido el doctor José Antonio Ricaurte, defensor del General Antonio Nariño.<br/><br/> En la segunda mitad del siglo XIX la casa fue comprada por don Sixto Durán Buendía, quien residió en ella con su esposa Policarpa López Durán, hija del general José Hilario López. Al morir doña Policarpa sus herederos la vendieron en 1923.<br/><br/> Por medio del Decreto No. 535 del 16 marzo de 1981, el Gobierno Distrital en asocio a la celebración del Bicentenario de la Revolución de los Comuneros, decidió destinar la casa conocida como de Don Juan Flórez de Ocáris para el funcionamiento de una casa Museo que se denominaría De los Comuneros, con el fin de alojar los documentos de la gesta revolucionaria y rendir memoria a José Antonio Galán y los demás valerosos comuneros de la revolución de 1.782. <br/><br/> Por esta razón hoy se le conoce con este nombre, a pesar de que por largos años albergo al Museo de Desarrollo Urbano, al Instituto Distrital de Cultura y Turismo y actualmente es la sede de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, sin que llegase a funcionar realmente el Museo de los Comuneros. <br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/></span><span style=font-weight: bold;><br/>La arquitectura </span><br/><br/> La arquitectura de la casa ha formado parte del perfil urbano de Bogotá. Cartógrafos, pintores y fotógrafos han plasmado su silueta a través de tres siglos.<br/><br/> La casa se constituye en un admirable ejemplo de las construcciones civiles de la época de la colonia, conservando aún los vestigios de sus orígenes, cuando la primera planta albergaba tiendas y el segundo piso habitaciones y salones.<br/><br/> El pesado portón de madera típico español anuncia madera anuncia el acceso al amplio zaguán, cuyo piso muestra la ornamentación colonial que empleaba vértebras de ganado y que lleva la vista al obligado patio central. Al fondo, se observan vestigios solariegos que recuerdan que esta fue una casa de gentes adineradas cuya servidumbre ocupaba esos postreros espacios.<br/><br/> Actualmente se integran a la construcción, la casa conocida como Comuneros II, cuyos espacios traen a la memoria y recrean a la vista elementos propios de la arquitectura republicana y decorados característicos del siglo XIX, y al fondo una hermosa construcción de corte inglés, denominada la Casa Inglesa.<br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>En la actualidad</span><br/><br/> En el año de 1979, la casa de Los Comuneros fue sometida a una total restauración y adecuación, logrando salvarse en el salón principal, una de las más bellas muestras de pintura mural del período colonial, que decoró, como fue costumbre en los primeros siglos, el artesonado mudéjar de sus techumbres, así como los anuncios comerciales exteriores pintados al temple sobre sus muros que anuncian la sastrería que funcionó hasta finales del siglo XIX. En el año de 1.999, se restauró e integró la casa Comuneros II y se puso al servicio como oficinas del Instituto Distrital de Cultura y Turismo.<br/><br/> A partir de enero de 2007 y de acuerdo con la reforma Administrativa presentada por la actual administración y aprobada por el Concejo de Bogotá en el 2006, mediante el acuerdo 257, es la sede de la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá.<br/><br/><br/><br/><br/>
La Casa de los Comuneros es una de las pocas edificaciones coloniales que enaltece el contorno de la Plaza de Bolívar y recuerdan su apariencia histórica. Se ha logrado establecer a través de antiguos registros notariales que el inmueble formó parte de un conjunto de casas de propiedad del escribano e historiador don Juan Flórez de Ocáriz, quien lo heredó a sus hijos y nietos mediante testamento extendido en la Notaría 3ª de Santafé el 18 de julio de 1692 y que fue adquirida por la suma de siete mil quinientos patacones.

La fecha exacta de su construcción no se conoce pero se sabe que en 1674, en la casa de la esquina, hoy conocida como de Los Comuneros, don Juan escribió las "Genealogías del Nuevo Reino de Granada", obra que lo inmortalizó. Posteriormente algunas de estas casas pasaron a ser propiedad del Monasterio de La Concepción y en particular ésta casa, descrita como la casa de la esquina de la calle de la Concepción (Calle 10) con calle de Santa Clara (Carrera 8ª.), pasó a ser propiedad de su descendiente doña Juana María Flórez y figura en el testamento de su marido el doctor José Antonio Ricaurte, defensor del General Antonio Nariño.

En la segunda mitad del siglo XIX la casa fue comprada por don Sixto Durán Buendía, quien residió en ella con su esposa Policarpa López Durán, hija del general José Hilario López. Al morir doña Policarpa sus herederos la vendieron en 1923.

Por medio del Decreto No. 535 del 16 marzo de 1981, el Gobierno Distrital en asocio a la celebración del Bicentenario de la Revolución de los Comuneros, decidió destinar la casa conocida como de Don Juan Flórez de Ocáris para el funcionamiento de una casa Museo que se denominaría "De los Comuneros", con el fin de alojar los documentos de la gesta revolucionaria y rendir memoria a José Antonio Galán y los demás valerosos comuneros de la revolución de 1.782.

Por esta razón hoy se le conoce con este nombre, a pesar de que por largos años albergo al Museo de Desarrollo Urbano, al Instituto Distrital de Cultura y Turismo y actualmente es la sede de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, sin que llegase a funcionar realmente el Museo de los Comuneros.



La arquitectura


La arquitectura de la casa ha formado parte del perfil urbano de Bogotá. Cartógrafos, pintores y fotógrafos han plasmado su silueta a través de tres siglos.

La casa se constituye en un admirable ejemplo de las construcciones civiles de la época de la colonia, conservando aún los vestigios de sus orígenes, cuando la primera planta albergaba tiendas y el segundo piso habitaciones y salones.

El pesado portón de madera típico español anuncia madera anuncia el acceso al amplio zaguán, cuyo piso muestra la ornamentación colonial que empleaba vértebras de ganado y que lleva la vista al obligado patio central. Al fondo, se observan vestigios solariegos que recuerdan que esta fue una casa de gentes adineradas cuya servidumbre ocupaba esos postreros espacios.

Actualmente se integran a la construcción, la casa conocida como Comuneros II, cuyos espacios traen a la memoria y recrean a la vista elementos propios de la arquitectura republicana y decorados característicos del siglo XIX, y al fondo una hermosa construcción de corte inglés, denominada la Casa Inglesa.


En la actualidad


En el año de 1979, la casa de Los Comuneros fue sometida a una total restauración y adecuación, logrando salvarse en el salón principal, una de las más bellas muestras de pintura mural del período colonial, que decoró, como fue costumbre en los primeros siglos, el artesonado mudéjar de sus techumbres, así como los anuncios comerciales exteriores pintados al temple sobre sus muros que anuncian la sastrería que funcionó hasta finales del siglo XIX. En el año de 1.999, se restauró e integró la casa Comuneros II y se puso al servicio como oficinas del Instituto Distrital de Cultura y Turismo.

A partir de enero de 2007 y de acuerdo con la reforma Administrativa presentada por la actual administración y aprobada por el Concejo de Bogotá en el 2006, mediante el acuerdo 257, es la sede de la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá.




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