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En defensa de la identidad

      
Sin embargo, esa palabra, que evoca agitación, contrasta con la personalidad pausada de Jesús: camina despacio, escucha con atención, habla lentamente pensando cada término. Pero sin duda, es un hombre de acción y actúa principalmente a través de la palabra, tanto así que fue elegido por su comunidad para que sustentara ante el Ministerio de Cultura la propuesta de que Palenque de San Basilio fuera nombrado por la Unesco patrimonio oral e inmaterial de la humanidad, lo que efectivamente ocurrió en noviembre del año pasado. <br/><br/>Este reconocimiento es la etapa más reciente de un trabajo colectivo que había empezado cuando Jesús era niño y que ha estado dirigido a la recuperación de la memoria y de la identidad palenqueras. <br/><br/>Dorina Hernández Palomino, una de sus hermanas, cree que esa vivencia que tuvo Jesús de niño ha marcado su participación y liderazgo en el trabajo comunitario. Su paso por el bachillerato en el Colegio Departamental Mixto de San Basilio de Palenque (hoy Institución Educativa Técnica Agropecuaria Benkos Bioho) coincidió con una época en que se empezó a trabajar un proyecto etnoeducativo, cuenta Luis Marrugo, quien le dictó, entre otras materias, Química, en la que Jesús algunas veces entregó su hoja de examen en blanco. <br/><br/>Eso entraba en contradicción conmigo: yo decía que Jesús era un excelente estudiante, responsable, serio, comprometido; en ese momento yo no entendía esa actitud. Lo que siempre me respondió, y hoy reconozco que es una respuesta sabia y responsable, era: profesor, antes de meterle machete se la entrego vacía. Yo no comprendí muchas cosas y por eso mejor prefiero entregarlo vacío. Y lo firmaba y todo. <br/><br/>Precisamente con el profe Marrugo, como le dice Jesús, empezó su preocupación por el tema ambiental y por los problemas de servicios públicos que tenía su corregimiento, perteneciente al municipio de Mahates, a 60 kilómetros de Cartagena. <br/><br/>La luz fue instalada en 1974 por impulso de Antonio Cervantes Kid Pambelé, el palenquero más famoso de Colombia y quien fuera campeón mundial de boxeo. La fuente de agua ha sido siempre el arroyo de Palenque, apenas en 1978 se instaló el acueducto y en la primera mitad de la década del 90 se inició un programa para construir baños en los patios de las casas. <br/><br/>El trabajo por el mejoramiento de esas condiciones lo centralizaron a través de la Fundación para el desarrollo social e integral Unidos por Palenque, de la cual Jesús es hoy representante legal. Sin embargo, en Palenque todos los temas que afectan a la comunidad se entrecruzan y Jesús participaba simultáneamente, por ejemplo, en la organización del Festival de Tambores y Expresiones Culturales de Palenque, que se realiza desde 1986 y cuya versión este año estuvo coordinada por Jesús. <br/><br/> En 1996 su hermana Dorina, quien hoy es coordinadora del Programa de Etnoeducación de Bolívar, escuchó sobre el programa Oportunidades para el talento nacional de la Universidad de los Andes, y le dijo a Jesús que participara. Él, deseoso siempre de aprender y de contribuir al cambio en su comunidad, se presentó y pasó. El primer viaje que hizo fuera de su región fue a Bogotá, a tomar el curso de inducción en Los Andes. Después de un mes y medio de luchar con los diferentes temas, les dijeron a él y a otros tres compañeros, de los 36 que habían estado en la inducción, que lo pensaran muy bien porque sus vacíos de conocimiento les iban a impedir avanzar en sus carreras en la universidad. <br/><br/>A pesar de haber terminado el bachillerato yo tenía muchos vacíos y en inglés tenía abismos, recuerda Jesús, quien se tomó en serio la reflexión y decidió que no se iba a rendir, pues para él era peor regresar derrotado a la comunidad; afrontó el reto y en el segundo semestre de 1997 inició sus clases de Antropología. <br/><br/>De sus primeros días en Los Andes, además del frío y de la comida que ya extrañaba, recuerda la calidez de Elizabeth García, indígena arhuaca estudiante de Derecho, quien apenas lo vio le dio la bienvenida y lo orientó para empezar esa nueva vida. Su amistad con ella y con otros compañeros como Hanny Epelboim Pava, quien trabaja actualmente en Israel, así como su disciplina fueron algunas de las estrategias que utilizó para sacar adelante unos estudios que cada día le interesaban más. <br/><br/>Hanny lo recuerda como alguien tan tranquilo que por ejemplo mantenía la calma mientras los demás se estresaban en vísperas de un parcial. Luego de conocer a Jesús y de escucharlo hablar sobre Palenque, su cultura y el proceso de reconocimiento de la identidad afro, reorientó sus intereses antropológicos, se interesó muchísimo por la historia de los afrodescendientes y se convirtió, además, en madrina de una de las sobrinas de Jesús. <br/><br/>Una de las clases que ella recuerda es Antropología Física en la que debíamos hacer cálculos utilizando fórmulas trigonométricas que solo se podían llevar a cabo en calculadora, pues a él más que a los demás le costó trabajo aprender a realizarlas. Pero lo lograba siempre al final, aprobaba los parciales y las materias. <br/><br/> Lo que primero se le ocurre a Jesús al preguntarle por lo que más recuerda de Los Andes es: La Universidad me enseñó a leer, me dio una disciplina lectora que no tenía. Lo que hoy le hace añorar la biblioteca y tal vez lo que hizo que su primera pregunta al entregarle el carné de egresado fuera: ¿Con esto puedo sacar libros en préstamo?. Disciplina que hoy lo tiene leyendo cuanto texto encuentra o le prestan sobre el tema afro. <br/><br/>Todas las inquietudes acerca de ese tema, nacidas en su casa viendo el trabajo de Dorina y sus hermanos y desarrolladas luego durante sus años de colegio, fueron el permanente hilo conductor de sus lecturas y de sus discusiones académicas en la Universidad. Tener esa base identitaria le permitió seguir con claridad sus estudios de antropología y no interesarse por otros temas como el indígena o el arqueológico, piensa Dorina. Y esa constante es la base de sus deseos de cambiar la situación actual de Palenque, que corre el riesgo de perder lo que Jesús llama hilos invisibles que conforman su riqueza cultural y que le dan unidad a esta comunidad de cerca de 3.500 personas agrupadas en 435 familias. <br/><br/>Conservar esos hilos invisibles y ponerlos al servicio del mejoramiento de las condiciones básicas de los palenqueros es el propósito de Jesús. Por ello, una vez graduado (2002) regresó a su comunidad -con la que nunca perdió el contacto- para impulsar la creación del Consejo Comunitario Ma Kankamaná, máxima autoridad local que trabaja hoy por la titulación colectiva de las tierras. <br/><br/>Y aunque ahora no es consejero sino asesor de este organismo, muchos en su comunidad lo ven como un soporte fundamental para todos los procesos de fortalecimiento de Palenque. Enrique Márquez, su amigo de infancia y compadre, asegura que de los cuatro horcones que tiene el Consejo, Jesús tiene dos y aporta en los otros dos: es que él nos asesora a todos, nos guía. Muchos dicen que es posible que sea hasta zángano. <br/><br/>-¿Un zángano?<br/>-Sí. ¿Sabes qué es un zángano? <br/>-Alguien que no hace nada. <br/>-Noooo ¡el brujo! Él tiene muy poca edad para tener tanto conocimiento. Él estudia mucho, lee mucho. Los zánganos son personas de mucho respeto, a Jesús se lo compara con ellos, siempre nos orienta. <br/>-¿Qué le aportó Los Andes? <br/>-Él dice que desde allí se puede conocer el mundo y nosotros vemos que esa Universidad es consciente de que la diferencia existe. Lo que pudimos notar es que la antropología le ha dado muchas herramientas que pueden ayudar a todo ese trabajo de la cultura inmaterial palenquera, la comunidad tiene una deuda con la Universidad de los Andes por el buen trabajo que hizo con Jesús. <br/><br/>Jesús apenas sonríe al conocer esta opinión de su amigo. Dice que él no se siente líder todavía, que su objetivo es acompañar a la comunidad, es ir tratando de que la comunidad vaya recuperando su memoria, que fortalezca su identidad, pero que sea ella misma la que lo haga. <br/><br/>Pero en esa construcción es mucho lo que quieren que él aporte y lo que él tiene para aportar. Todo eso se verá en el plan de acción que firmaron el pasado 10 de octubre el Ministerio de Cultura, la Gobernación de Bolívar, la Alcaldía de Mahates, el Consejo Comunitario Ma Kankamaná y la Corporación Festival de Tambores de Palenque, para concretar la propuesta aprobada por la Unesco. <br/><br/>Dicho plan está estructurado a partir de tres programas: tradición oral y lengua, ritual y medicina tradicional, y música e identidad. Cada uno de ellos apunta a contribuir a la protección, revitalización y difusión del patrimonio intangible de Palenque de San Basilio. <br/><br/>Sin embargo, él quiere delegar algunas responsabilidades de ese trabajo colectivo y realizar algunas acciones individuales como buscar estabilidad laboral, estudiar una maestría relacionada con el tema afro y aprender un tercer idioma, pues reconoce que es necesario aunque en la Universidad el inglés le dio tanto trabajo que el requisito de segundo idioma exigido para graduarse lo cumplió con la lengua palenquera. <br/><br/>Mientras esos planes se concretan dice que seguirá luchando por alcanzar la autonomía político-administrativa de Palenque de San Basilio, pues él y sus compañeros en el trabajo comunitario consideran que los logros alcanzados por Benkos Bioho, a quien consideran su fundador y héroe, deben mantenerse como parte de la identidad palenquera. <br/><br/><br/><br/>En el territorio que hoy ocupa Palenque de San Basilio, Benkos Bioho fundó lo que sería el primer territorio libre de América. Benkos llegó esclavizado a Cartagena en 1599 y poco después se fugó con un grupo de compañeros. <br/><br/>Luego de varios años de guerra a la corona logró un acuerdo de paz que estuvo vigente entre 1605 y 1621, cuando murió luego de haber sido traicionado. <br/><br/>Sus intereses se fundamentaban en la libertad como razón de ser, la autonomía de gobierno y la demarcación del territorio. <br/><br/>Fuente: Dossier de candidatura presentado ante la Unesco, cuya elaboración estuvo supervisada por el Ministerio de Cultura y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia.<br/><br/><br/>
Sin embargo, esa palabra, que evoca agitación, contrasta con la personalidad pausada de Jesús: camina despacio, escucha con atención, habla lentamente pensando cada término. Pero sin duda, es un hombre de acción y actúa principalmente a través de la palabra, tanto así que fue elegido por su comunidad para que sustentara ante el Ministerio de Cultura la propuesta de que Palenque de San Basilio fuera nombrado por la Unesco patrimonio oral e inmaterial de la humanidad, lo que efectivamente ocurrió en noviembre del año pasado.

Este reconocimiento es la etapa más reciente de un trabajo colectivo que había empezado cuando Jesús era niño y que ha estado dirigido a la recuperación de la memoria y de la identidad palenqueras.

Dorina Hernández Palomino, una de sus hermanas, cree que esa vivencia que tuvo Jesús de niño ha marcado su participación y liderazgo en el trabajo comunitario. Su paso por el bachillerato en el Colegio Departamental Mixto de San Basilio de Palenque (hoy Institución Educativa Técnica Agropecuaria Benkos Bioho) coincidió con una época en que se empezó a trabajar un proyecto etnoeducativo, cuenta Luis Marrugo, quien le dictó, entre otras materias, Química, en la que Jesús algunas veces entregó su hoja de examen en blanco.

"Eso entraba en contradicción conmigo: yo decía que Jesús era un excelente estudiante, responsable, serio, comprometido; en ese momento yo no entendía esa actitud. Lo que siempre me respondió, y hoy reconozco que es una respuesta sabia y responsable, era: profesor, antes de meterle machete se la entrego vacía. Yo no comprendí muchas cosas y por eso mejor prefiero entregarlo vacío. Y lo firmaba y todo".

Precisamente con el "profe Marrugo", como le dice Jesús, empezó su preocupación por el tema ambiental y por los problemas de servicios públicos que tenía su corregimiento, perteneciente al municipio de Mahates, a 60 kilómetros de Cartagena.

La luz fue instalada en 1974 por impulso de Antonio Cervantes "Kid Pambelé", el palenquero más famoso de Colombia y quien fuera campeón mundial de boxeo. La fuente de agua ha sido siempre el arroyo de Palenque, apenas en 1978 se instaló el acueducto y en la primera mitad de la década del 90 se inició un programa para construir baños en los patios de las casas.

El trabajo por el mejoramiento de esas condiciones lo centralizaron a través de la Fundación para el desarrollo social e integral Unidos por Palenque, de la cual Jesús es hoy representante legal. Sin embargo, en Palenque todos los temas que afectan a la comunidad se entrecruzan y Jesús participaba simultáneamente, por ejemplo, en la organización del Festival de Tambores y Expresiones Culturales de Palenque, que se realiza desde 1986 y cuya versión este año estuvo coordinada por Jesús.

En 1996 su hermana Dorina, quien hoy es coordinadora del Programa de Etnoeducación de Bolívar, escuchó sobre el programa Oportunidades para el talento nacional de la Universidad de los Andes, y le dijo a Jesús que participara. Él, deseoso siempre de aprender y de contribuir al cambio en su comunidad, se presentó y pasó. El primer viaje que hizo fuera de su región fue a Bogotá, a tomar el curso de inducción en Los Andes. Después de un mes y medio de luchar con los diferentes temas, les dijeron a él y a otros tres compañeros, de los 36 que habían estado en la inducción, que lo pensaran muy bien porque sus vacíos de conocimiento les iban a impedir avanzar en sus carreras en la universidad.

"A pesar de haber terminado el bachillerato yo tenía muchos vacíos y en inglés tenía abismos", recuerda Jesús, quien se tomó en serio la reflexión y decidió que no se iba a rendir, pues para él era peor "regresar derrotado a la comunidad"; afrontó el reto y en el segundo semestre de 1997 inició sus clases de Antropología.

De sus primeros días en Los Andes, además del frío y de la comida que ya extrañaba, recuerda la calidez de Elizabeth García, indígena arhuaca estudiante de Derecho, quien apenas lo vio le dio la bienvenida y lo orientó para empezar esa nueva vida. Su amistad con ella y con otros compañeros como Hanny Epelboim Pava, quien trabaja actualmente en Israel, así como su disciplina fueron algunas de las estrategias que utilizó para sacar adelante unos estudios que cada día le interesaban más.

Hanny lo recuerda como alguien tan tranquilo que por ejemplo mantenía la calma mientras los demás se estresaban en vísperas de un parcial. Luego de conocer a Jesús y de escucharlo hablar sobre Palenque, su cultura y el proceso de reconocimiento de la identidad afro, reorientó sus intereses antropológicos, se interesó muchísimo por la historia de los afrodescendientes y se convirtió, además, en madrina de una de las sobrinas de Jesús.

Una de las clases que ella recuerda es Antropología Física en la que "debíamos hacer cálculos utilizando fórmulas trigonométricas que solo se podían llevar a cabo en calculadora, pues a él más que a los demás le costó trabajo aprender a realizarlas. Pero lo lograba siempre al final, aprobaba los parciales y las materias".

Lo que primero se le ocurre a Jesús al preguntarle por lo que más recuerda de Los Andes es: "La Universidad me enseñó a leer, me dio una disciplina lectora que no tenía". Lo que hoy le hace añorar la biblioteca y tal vez lo que hizo que su primera pregunta al entregarle el carné de egresado fuera: "¿Con esto puedo sacar libros en préstamo?". Disciplina que hoy lo tiene leyendo cuanto texto encuentra o le prestan sobre el tema afro.

Todas las inquietudes acerca de ese tema, nacidas en su casa viendo el trabajo de Dorina y sus hermanos y desarrolladas luego durante sus años de colegio, fueron el permanente hilo conductor de sus lecturas y de sus discusiones académicas en la Universidad. "Tener esa base identitaria le permitió seguir con claridad sus estudios de antropología y no interesarse por otros temas como el indígena o el arqueológico", piensa Dorina. Y esa constante es la base de sus deseos de cambiar la situación actual de Palenque, que corre el riesgo de perder lo que Jesús llama "hilos invisibles que conforman su riqueza cultural" y que le dan unidad a esta comunidad de cerca de 3.500 personas agrupadas en 435 familias.

Conservar esos hilos invisibles y ponerlos al servicio del mejoramiento de las condiciones básicas de los palenqueros es el propósito de Jesús. Por ello, una vez graduado (2002) regresó a su comunidad -con la que nunca perdió el contacto- para impulsar la creación del Consejo Comunitario Ma Kankamaná, máxima autoridad local que trabaja hoy por la titulación colectiva de las tierras.

Y aunque ahora no es consejero sino asesor de este organismo, muchos en su comunidad lo ven como un soporte fundamental para todos los procesos de fortalecimiento de Palenque. Enrique Márquez, su amigo de infancia y compadre, asegura que de los cuatro horcones que tiene el Consejo, Jesús tiene dos y aporta en los otros dos: "es que él nos asesora a todos, nos guía. Muchos dicen que es posible que sea hasta zángano".

-¿Un zángano?
-Sí. ¿Sabes qué es un zángano?
-Alguien que no hace nada.
-Noooo ¡el brujo! Él tiene muy poca edad para tener tanto conocimiento. Él estudia mucho, lee mucho. Los zánganos son personas de mucho respeto, a Jesús se lo compara con ellos, siempre nos orienta.
-¿Qué le aportó Los Andes?
-Él dice que desde allí se puede conocer el mundo y nosotros vemos que esa Universidad es consciente de que la diferencia existe. Lo que pudimos notar es que la antropología le ha dado muchas herramientas que pueden ayudar a todo ese trabajo de la cultura inmaterial palenquera, la comunidad tiene una deuda con la Universidad de los Andes por el buen trabajo que hizo con Jesús.

Jesús apenas sonríe al conocer esta opinión de su amigo. Dice que él no se siente líder todavía, que su objetivo es acompañar a la comunidad, "es ir tratando de que la comunidad vaya recuperando su memoria, que fortalezca su identidad, pero que sea ella misma la que lo haga".

Pero en esa construcción es mucho lo que quieren que él aporte y lo que él tiene para aportar. Todo eso se verá en el plan de acción que firmaron el pasado 10 de octubre el Ministerio de Cultura, la Gobernación de Bolívar, la Alcaldía de Mahates, el Consejo Comunitario Ma Kankamaná y la Corporación Festival de Tambores de Palenque, para concretar la propuesta aprobada por la Unesco.

Dicho plan está estructurado a partir de tres programas: tradición oral y lengua, ritual y medicina tradicional, y música e identidad. Cada uno de ellos apunta a contribuir a la protección, revitalización y difusión del patrimonio intangible de Palenque de San Basilio.

Sin embargo, él quiere delegar algunas responsabilidades de ese trabajo colectivo y realizar algunas acciones individuales como buscar estabilidad laboral, estudiar una maestría relacionada con el tema afro y aprender un tercer idioma, pues reconoce que es necesario aunque en la Universidad el inglés le dio tanto trabajo que el requisito de segundo idioma exigido para graduarse lo cumplió con la lengua palenquera.

Mientras esos planes se concretan dice que seguirá luchando por alcanzar la autonomía político-administrativa de Palenque de San Basilio, pues él y sus compañeros en el trabajo comunitario consideran que los logros alcanzados por Benkos Bioho, a quien consideran su fundador y héroe, deben mantenerse como parte de la identidad palenquera.



En el territorio que hoy ocupa Palenque de San Basilio, Benkos Bioho fundó lo que sería el primer territorio libre de América. Benkos llegó esclavizado a Cartagena en 1599 y poco después se fugó con un grupo de compañeros.

Luego de varios años de guerra a la corona logró un acuerdo de paz que estuvo vigente entre 1605 y 1621, cuando murió luego de haber sido traicionado.

Sus intereses se fundamentaban en la libertad como razón de ser, la autonomía de gobierno y la demarcación del territorio.

Fuente: Dossier de candidatura presentado ante la Unesco, cuya elaboración estuvo supervisada por el Ministerio de Cultura y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia.


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