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Novelista electrónico

      
Por: Martha Patricia Giraldo* delaurbedigital@comunicaciones.udea.edu.co <br/><br/> Hay ocasiones en las que es imposible llenar las expectativas de lo que se quiere hacer en la vida. Ni ser profesionales, ni ofrecer una amalgama de títulos y especialidades puede dar el equilibrio para decir que todo está bien, porque nada es suficiente para saciar las ansias de crecer más.<br/><br/> Ese espíritu de superarse y alcanzar metas más altas, es el que permite soñar despiertos y hacer cada vez lo que el corazón dicta. William Zapata es un claro ejemplo de ello, para él, los impulsos son, en muchas ocasiones, el motor de la vida misma, y el acto de escribir, la culminación de todas las fantasías.<br/><br/> Fueron muchos los factores que influyeron para que decidiera abrir sus horizontes y buscar otro espacio para crecer personalmente, por eso tomó la decisión de irse para Nueva York, donde ha publicado varias novelas como Escrito en la nieve, El empeliculado y ahora Todos estamos bien, descrita en la página de Internet <a href=https://www.lulu.com target=_blank>https://www.lulu.com</a> como "Una obra del todo aspiracional, que demarca el signo de los tiempos: personajes límite, lenguaje noir, músicas del eterno retornar. <br/><br/> Como este siglo 21, Todos Estamos Bien es un libro de cara a la luz, pero atrapado en la oscuridad. Un compendio de relatos hiperrealistas, adecuadamente fundamental. Acaso una perla en el fondo del cajón". <br/><br/> Cuando me iba a venir, la gente me decía: no se vaya, no se vaya. Pero yo me fui, es una cosa que lo hala a uno", comenta William al recordar el momento en que tomó la decisión de abandonar el país. Buscaba ser profeta en tierras extrañas y de alguna manera continuar con el sueño iniciado en Colombia, publicar sus novelas, aquellas obras que le permiten mostrar los alcances de su producción literaria. <br/><br/> Egresado de Comunicación Social-Periodismo de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia, desde que se encontraba en segundo semestre empezó a mostrar sus habilidades. Trabajó en la emisora de la universidad y en el estudio de televisión. <br/><br/> A los 25 años ya estaba graduado, fue uno de los de la generación del 95 de la Facultad de Comunicaciones y entonces se vinculó a varias áreas. En esa época trabajó en Salomón de El Colombiano, en Quanta Televisión y continuaba coordinando las prácticas en el estudio de televisión de la Universidad de Antioquia. <br/><br/> A pesar de que estaba laborando en varios proyectos, William emprendió su viaje a Estados Unidos, ya que como él mismo dice, lo que buscaba era llenar algunos intersticios de su vida y hace énfasis en lo que para él significa intersticios "son aquellos lugares que uno generalmente descuida". <br/><br/> Desde que comenzó a estudiar, a William le apasionaban dos campos de la comunicación: el audiovisual y el literario, sin embargo, en lo audiovisual tenía un tropezón: la dificultad de pensar en imágenes. <br/><br/> Antes de irse para Nueva York trabajó con varias personas, llegando a consolidar importantes trabajos como el argumental Valium Colectivo, que ocupó el primer puesto en el concurso de video argumental "La nueva familia", realizado por la Secretaría de Educación. <br/><br/> En ese entonces William tuvo la suerte de rodearse de gente con un pensamiento visual como Camilo Uribe, a quien él nombra como una de las leyendas de la facultad, sin embargo, en Estados Unidos estaba solo y era el momento de poner a volar su razonamiento literario. <br/><br/> "Yo ya estaba decidido a escribir y por tanto quería probarme en campos de mi vida inimaginables, estaba dispuesto a abrir mi cerebro a nuevas experiencias por duras que fueran, sentía que ya no veía la vida como la veían mis compañeros de la universidad, así que no creo que sea gratuito que me haya convertido en escritor. <br/><br/> Siempre fui un raro", dice William, quien empezó a escribir para diferentes publicaciones de Nueva York y Colombia como la vueltadetuerca.com A partir de allí se lanzó a publicar novelas electrónicas, pues él mismo se considera un escritor virtual, pese a que sus últimos escritos se encuentran en formato tradicional, o sea en papel. Ya ha publicado cuatro novelas en <a href=https://www.lulu.com target=_blank>https://www.lulu.com</a> y ahora acaba de hacer Todos estamos bien. <br/><br/> "Todos estamos bien, es un libro generacional. Quise retratar muchas cosas que me hicieron vivir con alegría, pero inserto en tiempos donde nuestros polos magnéticos empiezan a cambiar, también hay mucho de esa cosa de decir adiós a los amigos de tu juventud. Yo ya soy un ser de 35 años de edad, y esta es una edad en la que vos sentís eso de que estás cansado de tener los mismos amigos de siempre y querés decirles adiós', para mí ha sido muy difícil abandonar la adolescencia, pero con este libro trato de reconciliarme con esa idea", cuenta William. <br/><br/> Salir del país significa no sólo cambiar de un clima cálido en el que las montañas acogen todo lo que se encuentra dentro de ellas, por un lugar en donde las cuatro estaciones marcan cuándo es propicio salir a la calle; es cambiar de vida, de metas, mirar hacia otros rumbos, colonizar espacios como el de la literatura en la red y para muchos como William, saber qué se puede hacer desde donde se está, para reafirmarse y seguir siendo uno mismo con mucha madurez. <br/><br/> *Estudiante de Periodismo de la Universidad de Antioquia.
Por: Martha Patricia Giraldo* delaurbedigital@comunicaciones.udea.edu.co

Hay ocasiones en las que es imposible llenar las expectativas de lo que se quiere hacer en la vida. Ni ser profesionales, ni ofrecer una amalgama de títulos y especialidades puede dar el equilibrio para decir que todo está bien, porque nada es suficiente para saciar las ansias de crecer más.

Ese espíritu de superarse y alcanzar metas más altas, es el que permite soñar despiertos y hacer cada vez lo que el corazón dicta. William Zapata es un claro ejemplo de ello, para él, los impulsos son, en muchas ocasiones, el motor de la vida misma, y el acto de escribir, la culminación de todas las fantasías.

Fueron muchos los factores que influyeron para que decidiera abrir sus horizontes y buscar otro espacio para crecer personalmente, por eso tomó la decisión de irse para Nueva York, donde ha publicado varias novelas como Escrito en la nieve, El empeliculado y ahora Todos estamos bien, descrita en la página de Internet https://www.lulu.com como "Una obra del todo aspiracional, que demarca el signo de los tiempos: personajes límite, lenguaje noir, músicas del eterno retornar.

Como este siglo 21, Todos Estamos Bien es un libro de cara a la luz, pero atrapado en la oscuridad. Un compendio de relatos hiperrealistas, adecuadamente fundamental. Acaso una perla en el fondo del cajón".

"Cuando me iba a venir, la gente me decía: no se vaya, no se vaya. Pero yo me fui, es una cosa que lo hala a uno", comenta William al recordar el momento en que tomó la decisión de abandonar el país. Buscaba ser profeta en tierras extrañas y de alguna manera continuar con el sueño iniciado en Colombia, publicar sus novelas, aquellas obras que le permiten mostrar los alcances de su producción literaria.

Egresado de Comunicación Social-Periodismo de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia, desde que se encontraba en segundo semestre empezó a mostrar sus habilidades. Trabajó en la emisora de la universidad y en el estudio de televisión.

A los 25 años ya estaba graduado, fue uno de los de la generación del 95 de la Facultad de Comunicaciones y entonces se vinculó a varias áreas. En esa época trabajó en Salomón de El Colombiano, en Quanta Televisión y continuaba coordinando las prácticas en el estudio de televisión de la Universidad de Antioquia.

A pesar de que estaba laborando en varios proyectos, William emprendió su viaje a Estados Unidos, ya que como él mismo dice, lo que buscaba era llenar algunos intersticios de su vida y hace énfasis en lo que para él significa intersticios "son aquellos lugares que uno generalmente descuida".

Desde que comenzó a estudiar, a William le apasionaban dos campos de la comunicación: el audiovisual y el literario, sin embargo, en lo audiovisual tenía un tropezón: la dificultad de pensar en imágenes.

Antes de irse para Nueva York trabajó con varias personas, llegando a consolidar importantes trabajos como el argumental Valium Colectivo, que ocupó el primer puesto en el concurso de video argumental "La nueva familia", realizado por la Secretaría de Educación.

En ese entonces William tuvo la suerte de rodearse de gente con un pensamiento visual como Camilo Uribe, a quien él nombra como una de las leyendas de la facultad, sin embargo, en Estados Unidos estaba solo y era el momento de poner a volar su razonamiento literario.

"Yo ya estaba decidido a escribir y por tanto quería probarme en campos de mi vida inimaginables, estaba dispuesto a abrir mi cerebro a nuevas experiencias por duras que fueran, sentía que ya no veía la vida como la veían mis compañeros de la universidad, así que no creo que sea gratuito que me haya convertido en escritor.

Siempre fui un raro", dice William, quien empezó a escribir para diferentes publicaciones de Nueva York y Colombia como la vueltadetuerca.com A partir de allí se lanzó a publicar novelas electrónicas, pues él mismo se considera un escritor virtual, pese a que sus últimos escritos se encuentran en formato tradicional, o sea en papel. Ya ha publicado cuatro novelas en https://www.lulu.com y ahora acaba de hacer Todos estamos bien.

"Todos estamos bien, es un libro generacional. Quise retratar muchas cosas que me hicieron vivir con alegría, pero inserto en tiempos donde nuestros polos magnéticos empiezan a cambiar, también hay mucho de esa cosa de decir adiós a los amigos de tu juventud. Yo ya soy un ser de 35 años de edad, y esta es una edad en la que vos sentís eso de que estás cansado de tener los mismos amigos de siempre y querés decirles "adiós', para mí ha sido muy difícil abandonar la adolescencia, pero con este libro trato de reconciliarme con esa idea", cuenta William.

Salir del país significa no sólo cambiar de un clima cálido en el que las montañas acogen todo lo que se encuentra dentro de ellas, por un lugar en donde las cuatro estaciones marcan cuándo es propicio salir a la calle; es cambiar de vida, de metas, mirar hacia otros rumbos, colonizar espacios como el de la literatura en la red y para muchos como William, saber qué se puede hacer desde donde se está, para reafirmarse y seguir siendo uno mismo con mucha madurez.

*Estudiante de Periodismo de la Universidad de Antioquia.
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