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Estudiantes sordos se forman para ser maestros

      
En Colombia hay un total de 169.528 personas sordas o con baja audición, según el censo del 93. Para el 2005, según el Ministerio de Educación, se matricularon en los colegios del país un total de 10.720.493 estudiantes, de ellos 5.443 eran sordos. Sin embargo, no existen cifras precisas sobre la educación superior, pues no hace mucho empezaron a graduarse de los colegios los usuarios de la lengua de señas y la labor de gestión para el ingreso de estudiantes sordos a las universidades inició recientemente, afirmó Carlos Pinzón, profesional de la Subdirección de Poblaciones del Ministerio de Educación.<br/><br/> Así las cosas, han empezado a verse esfuerzos por parte de la academia para que las personas sordas puedan acceder a la educación superior. Este es el caso de la investigación Manos y Pensamiento: Un proyecto educativo para la población sorda colombiana desde la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) que se está realizando desde 2003.<br/><br/> Hay estudiantes sordos en la Universidad Nacional, Universidad San Buenaventura, Taller Cinco y la Universidad Distrital, es decir, los estudiantes están llegando lentamente a la educación superior. En el caso de la UPN, se desarrolla un proyecto que tiene más de 60 estudiantes sordos en las distintas facultades y aproximadamente 25 intérpretes de lengua de señas. Estamos estudiando la posibilidad de ofrecerles, además del pregrado, estudios de postgrado, explicó Nahir Rodríguez de Salazar, psicóloga y pedagoga de la UPN.<br/><br style=font-weight: bold;/><span style=font-weight: bold;><br/>Implicaciones para la universidad<br/><br/></span> No es fácil que un estudiante sordo ingrese a una institución educativa diseñada para personas oyentes. La universidad debe entrar en un proceso de reflexión y cambio de paradigma. Un proyecto de atención a la diversidad mueve toda la estructura institucional y es necesario que durante el proceso el plantel educativo esté abierto, dispuesto y adaptado a las condiciones de las personas que llegan. Debe adecuarse el material pedagógico y tecnológico, los sistemas de evaluación, admisión, seguimiento, permanencia, entre otros, como garantía para que el estudiante pueda obtener la titulación, afirmó Rodríguez.<br/><br/> Inicialmente, la UPN pensaba en la formación de un maestro oyente para la comunidad sorda, pero la visión se fue transformando hacia la formación de maestros sordos para estudiantes con profundas limitaciones auditivas. Este giro surgió en el marco de la educación en la diversidad, la interculturalidad, la inclusión social y el respeto a la diferencia.<br/><br/> En el caso particular de la atención pedagógica a la comunidad sorda, el objetivo es formar maestros y maestras que, debidamente preparados, continúen estudiando e investigando sobre su condición y las posibilidades de desarrollo humano de esa comunidad. Se espera que paulatinamente lleguen a todos los niveles y modalidades educativas que ofrece el país.<br/><br/> Nosotros, Universidad Pedagógica Nacional, durante dos años realizamos una investigación cuyo objetivo era analizar y precisar qué pasaba en Europa, Norteamérica y América Latina frente a la inclusión de estudiantes sordos en la educación superior. El estudio dejó ver una importante dinámica de trabajo sobre inclusión en Europa, y un significativo avance de organización en redes interunivesitarias en países como México, Venezuela, Brasil y Argentina dedicadas a investigar y generar lineamientos de política y trabajo educativo, que aunque no abordan el problema de la sordera de manera específica, sí cubren todas las áreas de la discapacidad, agregó Rodríguez.<br/><br/><br style=font-weight: bold;/><span style=font-weight: bold;> La lengua de señas</span><br/><br/>El lenguaje de señas no es escrito (ágrafo) y no es universal en su totalidad, pues si bien hay códigos que son empleados en todo el mundo, en cada país se desarrolla una lengua de señas propia, como un idioma propio. Para que una persona sorda lea y escriba en otro idioma debe darse un proceso bilingüe, pues adquiere su primera lengua, la de señas, y luego puede asimilar una segunda lengua como el español.<br/><br/> Es necesario tener en cuenta que los sordos provienen de diferentes contextos familiares y eso es determinante para sus procesos de aprendizaje. En palabras de la investigadora, el niño hijo de padres sordos, que nace sordo, tiene las posibilidades de un ambiente que impulsa y fortalece el desarrollo del lenguaje; pero cuando el niño nace sordo en un ambiente donde sus padres son oyentes, puede darse la presión para que articule, y esto dificultará el desarrollo de su lengua natural.<br/><br/> El proceso de aprendizaje de la lengua de señas debe ser como el de cualquier niño. Él asimila los conceptos a partir de la capacidad de significar y de la relación con una lengua con la cual los demás le expresan y se pueden comunicar. Si el niño adquiere y desarrolla su lengua, y con ella significa, puede formar conceptos. Ser sordo es captar el mundo de una manera distinta de cómo lo captamos los que escuchamos. Él vive en un mundo de silencio, y debe hacer una serie de elaboraciones de un mundo que hemos construido los oyentes con significaciones distintas, explicó la investigadora.<br/><br style=font-weight: bold;/><span style=font-weight: bold;><br/>La experiencia de los estudiantes en la UPN</span><br/><br/>Según Nahir Rodríguez, las personas sordas pueden estudiar la carrera que deseen y realizar sus sueños profesionales, pero es importante que tengan un intérprete y que el ambiente educativo esté adaptado. En el caso de la UPN, los estudiantes ingresan a semestre Cero, un semestre que agrupa a todos los estudiantes sordos cuando inician su vida universitaria y tiene como propósito reflexionar sobre su condición, fortalecer la lengua de señas y el castellano lecto-escrito, analizar su interés en la pedagogía, brindar orientación vocacional y profesional, y promover el desarrollo de su pensamiento lógico-matemático.<br/><br/> Al principio no sabía qué carrera quería estudiar. Empecé en la universidad, hice el semestre cero y con el tiempo me fui adaptando al ambiente. Yo ya había estado integrado con oyentes en el colegio Jorge Eliécer Gaitán, pero el ambiente universitario es muy distinto. Cuando entramos, tuvimos algunos inconvenientes de comunicación con los profesores, pero las relaciones se fueron mejorando porque empezaron a entender y respetar nuestra lengua; empezamos a ver las materias con los oyentes y se empezó a tomar en cuenta el español escrito como segunda lengua, expresó Ricardo Higuera, estudiante de séptimo semestre de Licenciatura en Educación Física en la UPN.<br/><br/> Para el semestre Cero la universidad cuenta con una planta de diversos profesores, por ejemplo, hay un maestro sordo (estudió pedagogía en la Universidad San Buenaventura y pagó su propio intérprete) que enseña lengua de señas, hay expertos en el campo de la pedagogía y del castellano. Las clases dictadas por profesores oyentes son mediadas por un intérprete.<br/><br/> Los intérpretes de la lengua de señas se han formado en diferentes contextos. Fenalcol, la Universidad del Valle y algunas asociaciones de sordos ofrecen cursos de formación de intérpretes; otros han estado inmersos en la comunidad sorda o en un plantel educativo donde han tenido compañeros sordos. Igualmente, en la UPN se han realizado diplomados para formar intérpretes en contexto pedagógico, explicó la investigadora.<br/><br/> En el contexto universitario se necesita una formación fuerte de los intérpretes porque muchos conceptos propios del nivel educativo lo ameritan. Todo intérprete independientemente del nivel educativo debe ser excelente. El objetivo de los investigadores es conseguir una formación de alta calidad, preparados para atender las exigencias de todos los niveles educativos.<br/><br/><br/>
En Colombia hay un total de 169.528 personas sordas o con baja audición, según el censo del 93. Para el 2005, según el Ministerio de Educación, se matricularon en los colegios del país un total de 10.720.493 estudiantes, de ellos 5.443 eran sordos. Sin embargo, "no existen cifras precisas sobre la educación superior, pues no hace mucho empezaron a graduarse de los colegios los usuarios de la lengua de señas y la labor de gestión para el ingreso de estudiantes sordos a las universidades inició recientemente", afirmó Carlos Pinzón, profesional de la Subdirección de Poblaciones del Ministerio de Educación.

Así las cosas, han empezado a verse esfuerzos por parte de la academia para que las personas sordas puedan acceder a la educación superior. Este es el caso de la investigación Manos y Pensamiento: Un proyecto educativo para la población sorda colombiana desde la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) que se está realizando desde 2003.

"Hay estudiantes sordos en la Universidad Nacional, Universidad San Buenaventura, Taller Cinco y la Universidad Distrital, es decir, los estudiantes están llegando lentamente a la educación superior. En el caso de la UPN, se desarrolla un proyecto que tiene más de 60 estudiantes sordos en las distintas facultades y aproximadamente 25 intérpretes de lengua de señas. Estamos estudiando la posibilidad de ofrecerles, además del pregrado, estudios de postgrado", explicó Nahir Rodríguez de Salazar, psicóloga y pedagoga de la UPN.


Implicaciones para la universidad

No es fácil que un estudiante sordo ingrese a una institución educativa diseñada para personas oyentes. "La universidad debe entrar en un proceso de reflexión y cambio de paradigma. Un proyecto de atención a la diversidad mueve toda la estructura institucional y es necesario que durante el proceso el plantel educativo esté abierto, dispuesto y adaptado a las condiciones de las personas que llegan. Debe adecuarse el material pedagógico y tecnológico, los sistemas de evaluación, admisión, seguimiento, permanencia, entre otros, como garantía para que el estudiante pueda obtener la titulación", afirmó Rodríguez.

Inicialmente, la UPN pensaba en la formación de un maestro oyente para la comunidad sorda, pero la visión se fue transformando hacia la formación de maestros sordos para estudiantes con profundas limitaciones auditivas. Este giro surgió en el marco de la educación en la diversidad, la interculturalidad, la inclusión social y el respeto a la diferencia.

En el caso particular de la atención pedagógica a la comunidad sorda, el objetivo es formar maestros y maestras que, debidamente preparados, continúen estudiando e investigando sobre su condición y las posibilidades de desarrollo humano de esa comunidad. Se espera que paulatinamente lleguen a todos los niveles y modalidades educativas que ofrece el país.

"Nosotros, Universidad Pedagógica Nacional, durante dos años realizamos una investigación cuyo objetivo era analizar y precisar qué pasaba en Europa, Norteamérica y América Latina frente a la inclusión de estudiantes sordos en la educación superior. El estudio dejó ver una importante dinámica de trabajo sobre inclusión en Europa, y un significativo avance de organización en redes interunivesitarias en países como México, Venezuela, Brasil y Argentina dedicadas a investigar y generar lineamientos de política y trabajo educativo, que aunque no abordan el problema de la sordera de manera específica, sí cubren todas las áreas de la discapacidad", agregó Rodríguez.


La lengua de señas

El lenguaje de señas no es escrito (ágrafo) y no es universal en su totalidad, pues si bien hay códigos que son empleados en todo el mundo, en cada país se desarrolla una lengua de señas propia, como un idioma propio. Para que una persona sorda lea y escriba en otro idioma debe darse un proceso bilingüe, pues adquiere su primera lengua, la de señas, y luego puede asimilar una segunda lengua como el español.

Es necesario tener en cuenta que los sordos provienen de diferentes contextos familiares y eso es determinante para sus procesos de aprendizaje. En palabras de la investigadora, "el niño hijo de padres sordos, que nace sordo, tiene las posibilidades de un ambiente que impulsa y fortalece el desarrollo del lenguaje; pero cuando el niño nace sordo en un ambiente donde sus padres son oyentes, puede darse la presión para que articule, y esto dificultará el desarrollo de su lengua natural".

El proceso de aprendizaje de la lengua de señas debe ser como el de cualquier niño. "Él asimila los conceptos a partir de la capacidad de significar y de la relación con una lengua con la cual los demás le expresan y se pueden comunicar. Si el niño adquiere y desarrolla su lengua, y con ella significa, puede formar conceptos. Ser sordo es captar el mundo de una manera distinta de cómo lo captamos los que escuchamos. Él vive en un mundo de silencio, y debe hacer una serie de elaboraciones de un mundo que hemos construido los oyentes con significaciones distintas", explicó la investigadora.


La experiencia de los estudiantes en la UPN


Según Nahir Rodríguez, las personas sordas pueden estudiar la carrera que deseen y realizar sus sueños profesionales, pero es importante que tengan un intérprete y que el ambiente educativo esté adaptado. En el caso de la UPN, los estudiantes ingresan a semestre Cero, un semestre que agrupa a todos los estudiantes sordos cuando inician su vida universitaria y tiene como propósito reflexionar sobre su condición, fortalecer la lengua de señas y el castellano lecto-escrito, analizar su interés en la pedagogía, brindar orientación vocacional y profesional, y promover el desarrollo de su pensamiento lógico-matemático.

"Al principio no sabía qué carrera quería estudiar. Empecé en la universidad, hice el semestre cero y con el tiempo me fui adaptando al ambiente. Yo ya había estado integrado con oyentes en el colegio Jorge Eliécer Gaitán, pero el ambiente universitario es muy distinto. Cuando entramos, tuvimos algunos inconvenientes de comunicación con los profesores, pero las relaciones se fueron mejorando porque empezaron a entender y respetar nuestra lengua; empezamos a ver las materias con los oyentes y se empezó a tomar en cuenta el español escrito como segunda lengua", expresó Ricardo Higuera, estudiante de séptimo semestre de Licenciatura en Educación Física en la UPN.

Para el semestre Cero la universidad cuenta con una planta de diversos profesores, por ejemplo, hay un maestro sordo (estudió pedagogía en la Universidad San Buenaventura y pagó su propio intérprete) que enseña lengua de señas, hay expertos en el campo de la pedagogía y del castellano. Las clases dictadas por profesores oyentes son mediadas por un intérprete.

Los intérpretes de la lengua de señas se han formado en diferentes contextos. "Fenalcol, la Universidad del Valle y algunas asociaciones de sordos ofrecen cursos de formación de intérpretes; otros han estado inmersos en la comunidad sorda o en un plantel educativo donde han tenido compañeros sordos. Igualmente, en la UPN se han realizado diplomados para formar intérpretes en contexto pedagógico", explicó la investigadora.

En el contexto universitario se necesita una formación fuerte de los intérpretes porque muchos conceptos propios del nivel educativo lo ameritan. Todo intérprete independientemente del nivel educativo debe ser excelente. El objetivo de los investigadores es conseguir una formación de alta calidad, preparados para atender las exigencias de todos los niveles educativos.


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