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Manga y anime: huellas complejas de la humanidad

      
Para nosotros, el anime resalta mucho de lo que significa la humanidad, dicen Juan Ignacio del Río y Rubén Darío Velásquez, estudiantes de la Universidad Eafit e integrantes del grupo Kenshin Gumi dedicado a la promoción del manga y el anime en Medellín. Admiración, es la palabra en la que engloban a estas corrientes japonesas de dibujo y animación, las cuales han traspasado las barreras culturales y han cautivado a los jóvenes occidentales.<br/><br/> El manga, palabra japonesa que designa historieta, tuvo primeros sus indicios en el siglo XI, con los dibujos de Toba no Soujou; aunque el término fue acuñado un tiempo después, por Hokusai Katsuhika, quien combinó los términos correspondientes a informal (man) y a dibujo (ga). Por su parte el anime es el manga en video, es decir, que el manga es el guión del anime, como indica Rubén Darío Velásquez, estudiante de Ingeniería de Sistemas. Esta palabra tiene su origen en el término japanimation, el cual tuvo su mayor uso en los años 70's y 80's. Luego, a mediados de los 90's, el término cambió a la actual denominación.<br/><br/> La primera serie japonesa animada fue Astroboy creada por Osamu Tezuka, quien es considerado por muchos como el padre del estilo actual del manga, y por consiguiente, del anime; esto ocurrió en 1963. En la actualidad, el manga o historieta japonesa es el estilo más conocido del mundo y constituye una parte importantísima del mercado literario de Japón.<br/><br/> Este estilo de dibujo maneja unos estereotipos muy reconocidos en los que se incluyen los ojos grandes, la boca pequeña y la nariz pulida de los personajes, usados por Tezuka y siguiendo un patrón parecido al de los dibujos de Disney. Desde entonces, los mangakas (maestros del manga) comenzaron a imitar este patrón, aunque algunos prefirieron crear un estilo personal que no necesariamente encuadraba con las características de Tezuka.<br/><br/> Alejandra Cano, estudiante de Ingeniería de Diseño de Producto de Eafit y aficionada al manga, explica que éste posee una técnica muy elaborada, ya que a partir de trazos sencillos se pueden lograr cosas muy complejas. La belleza física de los personajes del manga y del anime, es perfecta. Las series siempre tienen detalles en todas partes. Esto se observa muy bien, por ejemplo, en Las Guerreras Mágicas, dice Rubén Velásquez.<br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;>Géneros y series en Colombia</span><br/><br/> También, como ocurre con otras corrientes artísticas y culturales, el manga y el anime poseen géneros. Palabras japonesas como hentai (que significa pervertido), mecha (robots gigantes), gore (mucha sangre, violencia), kemono (animal humanoide) y gekiga (imágenes dramáticas), definen géneros que desdibujan a estas corrientes y las convierten en un entretenimiento para todo tipo de público, y no sólo para los niños como se cree normalmente. <br/><br/>¡Ojo! El manga y el anime no son sólo para niños. Es un error occidental pensar que por ser dibujos y estar animados, se trata de caricaturas para niños. Es importante observar que estas series tienen temáticas ideológicas que muestran que pueden ser vistas por adultos. Además, por los mismos géneros en lo que se dividen, hay manga y anime para niños, como los hay para adultos, explica Juan Ignacio del Río, estudiantes de Ingeniería de Procesos.<br/><br/> Así mismo, alrededor de esta cultura se empezaron a agrupar los aficionados. Como dice Juan Ignacio a los aficionados al manga se les denomina otaku o friki, palabras con carga valorativa las cuales designan, como me lo explicó alguna vez una japonés, pesimismo y fanático enfermo, respectivamente. Pero él, con algo de pesar, asegura que no llega a ese nivel, debido a que los fanáticos japoneses viven para el manga, y él no puede por dedicarse al estudio y a la música. Nos consideramos supuestos otakus, aunque no llegamos a serlo. Nos llamamos así, más que todo por cariño, dice Juan Ignacio.<br/><br/> Por su parte en Colombia, la invasión del manga y el anime (sobre todo de este último), comenzó a finales de los años 70's, cuando los canales televisivos comenzaron a importar series animadas para entretener a los niños. La primera serie televisada a nivel nacional fue Fuerza G, en la que cinco jóvenes se vestían como aves para combatir las fuerzas del mal, según indica la página web de <a href=https://extroversia.universia.net.co/html/reportajes/rep2006/manga/p_01.htm target=_blank><span style=font-weight: bold;>Extroversia</span></a>. <br/><br/> Luego, a raíz de la buena aceptación de estas series por el público infantil colombiano, se empezaron a importar historias tan recordadas como Heidi, El Capitán Centella, Meteoro, José Miel y La Abeja Maya. Y con ellas, comenzó el manga de manera menos abierta y comercial que el anime, y se fue posicionando poco a poco en el panorama juvenil colombiano. <br/><br/> Yo crecí con series como La Casa Voladora, José Miel (el cual me hizo sufrir mucho en cada capítulo), Transformers y Candy Candy. Ellas me motivaron el interés por el manga, aunque yo no sabía cuál era el significado de esa palabra, dice Aura Burbano, estudiante de maestría de la Universidad Eafit, y matriarca de Kenshin Gumi, como es apodada cariñosamente por los integrantes del grupo. <br/><br/> Pero, el verdadero auge de estas corrientes en Colombia se dio en los 90's, época en la cual los canales de televisión nacionales se dedicaron a importar en masa los llamados muñequitos para el público infantil. Así, llegaron al país series tan famosas como Candy Candy, Los Supercampeones, Los Caballeros del Zodíaco, Dragon Ball y sus secuelas (Dragon Ball Z y Dragon Ball GT), Sailor Moon, Ranma ½, entre otros. <br/><br/>Estas series que marcaron el auge del anime en Colombia marcaron también mis ganas de aprender a dibujar manga y mi estilo, el cual se fue perfeccionando con los años, dice Alejandra Cano. Sin embargo, este auge de anime en la televisión colombiana comenzó a declinar a causa de las declaraciones de instituciones como la iglesia católica, de los establecimiento educativos y de los padres de familia, quienes planteaban que estas series tenían un alto contenido de violencia y de tendencias sexuales. Hasta se llegó a decir que tenían contenidos relacionados con lo satánico. <br/><br/> Como lo dicen Rubén Velásquez, cuando Caracol Televisión comenzó a emitir la serie Neon Genesis Evangelion, las personas se escandalizaron con sus contenidos. Esto marcó la desaparición del anime en la televisión y los canales comenzaron a repetir viejos episodios y series antiguas, en vez de importar nuevo materiales. Por lo tanto, nosotros los otaku comenzamos a adquirir elementos por nuestra cuenta, y la difusión de estas corrientes japonesas quedó restringida.<br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;>Kenshin Gumi</span><br/><br/> En Eafit, la goma por el manga hizo que hace ocho años se conformara el grupo llamada <a href=https://www.animecolombia.com target=_blank>Kenshin Gumi</a>, a raíz de la iniciativa de dos estudiantes de Ingeniería de Sistemas, Juan David Bedoya y Daniel Ramírez.<br/><br/> Este grupo se desarrollo paralelo a otros grupos de la ciudad como Udeanime (perteneciente a la Universidad de Antioquia) y Ryuanime (perteneciente a la Universidad Nacional). El nombre del grupo surge de la combinación de dos palabras: Kenshin que es el nombre del famoso protagonistas de la serie Samurai X; y Gumi, que en japonés significa grupo. Esto es algo así como el grupo de Kenshin, explica Juan Ignacio, el cual es un gran admirador de esta serie. Samurai X no solo es una serie de sables y peleas. Es una serie que refleja la historia del Japón (su período Meiji y su período Tokugawa, por ejemplo), además de un contenido social y político que lo hace a uno reflexionar e interesarse mucho por la trama, dice, emotivamente, Aura Burbano.<br/><br/> La comunidad otaku del grupo Kenshin Gumi, se consideran una hermandad. Somos siete personas y, más que aficionados al manga, somos amigos y compartimos actividades como reuniones, juegos de mesa, paseos a fincas, señala Juan Ignacio. Además, se encargan de promocionar el manga y el anime , en compañía de los otros grupos de la ciudad. Por esto, realizan una de sus más importantes actividades, una fiesta anual de disfraces, realizada en el mes de octubre, llamada Cosplay. En ella se reúnen todos los grupos de aficionados al manga y anime del país, a compartir su afición por el tema.<br/><br/> Como indica Aura Burbano, el Cosplay del 2006 fue un gran éxito. Alquilamos un salón para 200 personas, y fueron 250. Incluso asistió gente que no era otaku. Todos, disfrazados, hablábamos y compartíamos sobre las series favoritas, escuchando a una banda de rock local que tocaba covers de las bandas sonoras de anime. Este año esperamos a 300 personas.<br/><br/> Pero Kenshin Gumi, además de esta fiesta, ha realizado proyecciones de anime en diferentes lugares de la ciudad, como en el Colombo Americano, la Cámara de Comercio y en diferentes universidades, desde el inicio del grupo. Ahora, proyectan sus películas en Eafit, lo cual se ha convertido en una tradición desde 1999. La mayoría de las películas pertenecen al archivo del grupo, el cual está abierto y está en función de la promoción del anime. Las otras las bajamos de internet y soy yo el encargado de hacer la traducción y de pasarlas a formato DVD, indica Rubén Darío.<br/><br/> Así mismo, la cultura del manga y del anime que ha invadido la ciudad, es también una cultura versátil que ha sabido adaptarse al mundo moderno. Esto puede observarse en cómo está técnica he llegado incluso, a los juegos de video, invadiendo gran parte de la cultura occidental. En el anime y el manga se presenta la versatilidad porque existen series muy conmovedoras, como también muy cómicas. Además, estas series te hacen plantear preguntas sobre el bien y el mal, la existencia, la vida, la muerte, debido a que poseen un propósito que va más allá del simple dibujo. Esta es una corriente, un estilo que tiene aspectos demasiado profundos, dice Juan Ignacio.<br/><br/>
"Para nosotros, el anime resalta mucho de lo que significa la humanidad", dicen Juan Ignacio del Río y Rubén Darío Velásquez, estudiantes de la Universidad Eafit e integrantes del grupo "Kenshin Gumi" dedicado a la promoción del manga y el anime en Medellín. "Admiración", es la palabra en la que engloban a estas corrientes japonesas de dibujo y animación, las cuales han traspasado las barreras culturales y han cautivado a los jóvenes occidentales.

El manga, palabra japonesa que designa "historieta", tuvo primeros sus indicios en el siglo XI, con los dibujos de Toba no Soujou; aunque el término fue acuñado un tiempo después, por Hokusai Katsuhika, quien combinó los términos correspondientes a informal (man) y a dibujo (ga). Por su parte el anime es el manga en video, es decir, que el manga es el guión del anime, como indica Rubén Darío Velásquez, estudiante de Ingeniería de Sistemas. Esta palabra tiene su origen en el término "japanimation", el cual tuvo su mayor uso en los años 70's y 80's. Luego, a mediados de los 90's, el término cambió a la actual denominación.

La primera serie japonesa animada fue Astroboy creada por Osamu Tezuka, quien es considerado por muchos como el padre del estilo actual del manga, y por consiguiente, del anime; esto ocurrió en 1963. En la actualidad, el manga o historieta japonesa es el estilo más conocido del mundo y constituye una parte importantísima del mercado literario de Japón.

Este estilo de dibujo maneja unos estereotipos muy reconocidos en los que se incluyen los ojos grandes, la boca pequeña y la nariz pulida de los personajes, usados por Tezuka y siguiendo un patrón parecido al de los dibujos de Disney. Desde entonces, los mangakas (maestros del manga) comenzaron a imitar este patrón, aunque algunos prefirieron crear un estilo personal que no necesariamente encuadraba con las características de Tezuka.

Alejandra Cano, estudiante de Ingeniería de Diseño de Producto de Eafit y aficionada al manga, explica que éste posee una técnica muy elaborada, ya que a partir de trazos sencillos se pueden lograr cosas muy complejas. "La belleza física de los personajes del manga y del anime, es perfecta. Las series siempre tienen detalles en todas partes. Esto se observa muy bien, por ejemplo, en Las Guerreras Mágicas", dice Rubén Velásquez.


Géneros y series en Colombia

También, como ocurre con otras corrientes artísticas y culturales, el manga y el anime poseen géneros. Palabras japonesas como hentai (que significa pervertido), mecha (robots gigantes), gore (mucha sangre, violencia), kemono (animal humanoide) y gekiga (imágenes dramáticas), definen géneros que desdibujan a estas corrientes y las convierten en un entretenimiento para todo tipo de público, y no sólo para los niños como se cree normalmente.

"¡Ojo! El manga y el anime no son sólo para niños. Es un error occidental pensar que por ser dibujos y estar animados, se trata de caricaturas para niños. Es importante observar que estas series tienen temáticas ideológicas que muestran que pueden ser vistas por adultos. Además, por los mismos géneros en lo que se dividen, hay manga y anime para niños, como los hay para adultos", explica Juan Ignacio del Río, estudiantes de Ingeniería de Procesos.

Así mismo, alrededor de esta cultura se empezaron a agrupar los aficionados. Como dice Juan Ignacio "a los aficionados al manga se les denomina otaku o friki, palabras con carga valorativa las cuales designan, como me lo explicó alguna vez una japonés, "pesimismo" y "fanático enfermo", respectivamente". Pero él, con algo de pesar, asegura que no llega a ese nivel, debido a que los fanáticos japoneses viven para el manga, y él no puede por dedicarse al estudio y a la música. "Nos consideramos "supuestos otakus", aunque no llegamos a serlo. Nos llamamos así, más que todo por cariño", dice Juan Ignacio.

Por su parte en Colombia, la invasión del manga y el anime (sobre todo de este último), comenzó a finales de los años 70's, cuando los canales televisivos comenzaron a importar series animadas para entretener a los niños. La primera serie televisada a nivel nacional fue Fuerza G, en la que cinco jóvenes se vestían como aves para combatir las fuerzas del mal, según indica la página web de Extroversia.

Luego, a raíz de la buena aceptación de estas series por el público infantil colombiano, se empezaron a importar historias tan recordadas como Heidi, El Capitán Centella, Meteoro, José Miel y La Abeja Maya. Y con ellas, comenzó el manga de manera menos abierta y comercial que el anime, y se fue posicionando poco a poco en el panorama juvenil colombiano.

"Yo crecí con series como La Casa Voladora, José Miel (el cual me hizo sufrir mucho en cada capítulo), Transformers y Candy Candy. Ellas me motivaron el interés por el manga, aunque yo no sabía cuál era el significado de esa palabra", dice Aura Burbano, estudiante de maestría de la Universidad Eafit, y "matriarca" de Kenshin Gumi, como es apodada cariñosamente por los integrantes del grupo.

Pero, el verdadero auge de estas corrientes en Colombia se dio en los 90's, época en la cual los canales de televisión nacionales se dedicaron a importar en masa los llamados "muñequitos" para el público infantil. Así, llegaron al país series tan famosas como Candy Candy, Los Supercampeones, Los Caballeros del Zodíaco, Dragon Ball y sus secuelas (Dragon Ball Z y Dragon Ball GT), Sailor Moon, Ranma ½, entre otros.

"Estas series que marcaron el auge del anime en Colombia marcaron también mis ganas de aprender a dibujar manga y mi estilo, el cual se fue perfeccionando con los años", dice Alejandra Cano. Sin embargo, este auge de anime en la televisión colombiana comenzó a declinar a causa de las declaraciones de instituciones como la iglesia católica, de los establecimiento educativos y de los padres de familia, quienes planteaban que estas series tenían un alto contenido de violencia y de tendencias sexuales. Hasta se llegó a decir que tenían contenidos relacionados con lo satánico.

Como lo dicen Rubén Velásquez, "cuando Caracol Televisión comenzó a emitir la serie Neon Genesis Evangelion, las personas se escandalizaron con sus contenidos. Esto marcó la desaparición del anime en la televisión y los canales comenzaron a repetir viejos episodios y series antiguas, en vez de importar nuevo materiales. Por lo tanto, nosotros los otaku comenzamos a adquirir elementos por nuestra cuenta, y la difusión de estas corrientes japonesas quedó restringida".


Kenshin Gumi

En Eafit, la "goma" por el manga hizo que hace ocho años se conformara el grupo llamada Kenshin Gumi, a raíz de la iniciativa de dos estudiantes de Ingeniería de Sistemas, Juan David Bedoya y Daniel Ramírez.

Este grupo se desarrollo paralelo a otros grupos de la ciudad como Udeanime (perteneciente a la Universidad de Antioquia) y Ryuanime (perteneciente a la Universidad Nacional). "El nombre del grupo surge de la combinación de dos palabras: "Kenshin" que es el nombre del famoso protagonistas de la serie Samurai X; y Gumi, que en japonés significa grupo. Esto es algo así como "el grupo de Kenshin", explica Juan Ignacio, el cual es un gran admirador de esta serie. Samurai X no solo es una serie de sables y peleas. Es una serie que refleja la historia del Japón (su período Meiji y su período Tokugawa, por ejemplo), además de un contenido social y político que lo hace a uno reflexionar e interesarse mucho por la trama", dice, emotivamente, Aura Burbano.

La comunidad otaku del grupo Kenshin Gumi, se consideran una hermandad. "Somos siete personas y, más que aficionados al manga, somos amigos y compartimos actividades como reuniones, juegos de mesa, paseos a fincas", señala Juan Ignacio. Además, se encargan de promocionar el manga y el anime , en compañía de los otros grupos de la ciudad. Por esto, realizan una de sus más importantes actividades, una fiesta anual de disfraces, realizada en el mes de octubre, llamada Cosplay. En ella se reúnen todos los grupos de aficionados al manga y anime del país, a compartir su afición por el tema.

Como indica Aura Burbano, "el Cosplay del 2006 fue un gran éxito. Alquilamos un salón para 200 personas, y fueron 250. Incluso asistió gente que no era otaku. Todos, disfrazados, hablábamos y compartíamos sobre las series favoritas, escuchando a una banda de rock local que tocaba covers de las bandas sonoras de anime. Este año esperamos a 300 personas".

Pero Kenshin Gumi, además de esta fiesta, ha realizado proyecciones de anime en diferentes lugares de la ciudad, como en el Colombo Americano, la Cámara de Comercio y en diferentes universidades, desde el inicio del grupo. Ahora, proyectan sus películas en Eafit, lo cual se ha convertido en una tradición desde 1999. "La mayoría de las películas pertenecen al archivo del grupo, el cual está abierto y está en función de la promoción del anime. Las otras las bajamos de internet y soy yo el encargado de hacer la traducción y de pasarlas a formato DVD", indica Rubén Darío.

Así mismo, la cultura del manga y del anime que ha invadido la ciudad, es también una cultura versátil que ha sabido adaptarse al mundo moderno. Esto puede observarse en cómo está técnica he llegado incluso, a los juegos de video, invadiendo gran parte de la cultura occidental. "En el anime y el manga se presenta la versatilidad porque existen series muy conmovedoras, como también muy cómicas. Además, estas series te hacen plantear preguntas sobre el bien y el mal, la existencia, la vida, la muerte, debido a que poseen un propósito que va más allá del simple dibujo. Esta es una corriente, un estilo que tiene aspectos demasiado profundos", dice Juan Ignacio.

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