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Más de 200.000 estudiantes van a la universidad con crédito del Icetex

      
El dato de cuántos en total tienen crédito no se conoce, pero, según la Asociación Panamericana de Crédito Educativo (Ápice), en el país 22 entidades ofrecen préstamos educativos además del Icetex, y cubrirían un 40 por ciento del mercado, es decir, unos 140 mil jóvenes más. <br/><br/> "Es duro, pero es cierto, ya no estamos en un escenario de becas y ante la falta de cobertura, esta es la estrategia que ha funcionado", dice Beatriz Torres, experta en el tema, del Centro de Investigaciones Económicas de la Escuela Colombiana de Ingeniería.<br/><br/> En el caso de los créditos de entidades privadas, el mercado de estos es estable. Pero la preocupación por el futuro del dinero que hoy entrega el Estado a los estudiantes, y que la Nación a su vez debe al Banco Mundial, empieza a aumentar a la par con el número de solicitudes, sobre todo si se tiene en cuenta que luego de varios planes de alivio, todavía hay 15.000 deudores morosos del Icetex.<br/><br/> Tan solo en el primer semestre de este año, la entidad desembolsó 827.407 millones de pesos para nuevos créditos y 167.215 millones para préstamos antiguos. Esto, según Ápice, no tiene comparación en Latinoamérica.<br/><br/> "En Colombia el problema con los créditos es la alta deserción de estudiantes: casi la mitad se retira. Además, en economías como la nuestra, el tema del empleo es un riesgo alto, sobre todo si el crédito sigue fluyendo hacia áreas con empleo saturado", dice el director de la entidad, Jorge Téllez.<br/><br/> "Sin embargo, la economía ahora es más estable y hay una mayor garantía de que el egresado salga con empleo", agrega.<br/><br/> Ante el riesgo, el Icetex es enfático en afirmar que la responsabilidad de garantizar que el estudiante pague la deuda es compartida, y destaca el papel que empezaron a jugar las universidades para vigilar que el alumno pague sus intereses durante la época de estudios y el crédito como tal al final de la carrera.<br/><br/> "Hay que comparar el crédito educativo con el microcrédito. Son personas a las que nunca les han prestado dinero y no por eso van a volverse morosos. Hay que crear la cultura de pago", explica Martha Lucía Villegas, presidenta de la entidad oficial.<br/><br/> Además de esto, el hecho de que el 80 por ciento de los egresados empieza a trabajar en menos de un año es una buena garantía de que los recursos para crédito circulen sin grandes retrasos, afirma el viceministro de Educación Superior, Gabriel Burgos. <br/><br/> "Lo esencial es que los jóvenes piensen: debo pagar el crédito para que otro tenga la misma oportunidad que yo tuve", dice Martha Lucía Villegas.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Es la primera deuda de su familia</span><br/><br/> Durante dos años, Camilo Melo tuvo que conformarse con arreglar bicicletas en el taller de su papá, pues no había logrado un cupo para ir a la universidad.<br/><br/> Por eso hoy, cuando cursa tercer semestre de Diseño de Medios Interactivos en Icesi, solo piensa en finalizar su carrera y no es tan duro que cada año su deuda con el Icetex crezca unos 6 millones de pesos. Su ventaja es tener subsidio de comida y transporte, y una beca parcial.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> No los dejan ir</span><br/><br/> Según el Ministerio de Educación, uno de los retos del Icetex es comprometer a las universidades para que garanticen que el egresado endeudado termine la carrera, consiga empleo y pague el crédito.<br/><br/> Entre estas estrategias figuran las de universidades como la Icesi, que entrega becas parciales y subsidios de manutención combinados con el crédito, para jóvenes de estratos bajos. La garantía de pago es el alto perfil del egresado y la baja deserción.<br/><br/><br/><br/>
El dato de cuántos en total tienen crédito no se conoce, pero, según la Asociación Panamericana de Crédito Educativo (Ápice), en el país 22 entidades ofrecen préstamos educativos además del Icetex, y cubrirían un 40 por ciento del mercado, es decir, unos 140 mil jóvenes más.

"Es duro, pero es cierto, ya no estamos en un escenario de becas y ante la falta de cobertura, esta es la estrategia que ha funcionado", dice Beatriz Torres, experta en el tema, del Centro de Investigaciones Económicas de la Escuela Colombiana de Ingeniería.

En el caso de los créditos de entidades privadas, el mercado de estos es estable. Pero la preocupación por el futuro del dinero que hoy entrega el Estado a los estudiantes, y que la Nación a su vez debe al Banco Mundial, empieza a aumentar a la par con el número de solicitudes, sobre todo si se tiene en cuenta que luego de varios planes de alivio, todavía hay 15.000 deudores morosos del Icetex.

Tan solo en el primer semestre de este año, la entidad desembolsó 827.407 millones de pesos para nuevos créditos y 167.215 millones para préstamos antiguos. Esto, según Ápice, no tiene comparación en Latinoamérica.

"En Colombia el problema con los créditos es la alta deserción de estudiantes: casi la mitad se retira. Además, en economías como la nuestra, el tema del empleo es un riesgo alto, sobre todo si el crédito sigue fluyendo hacia áreas con empleo saturado", dice el director de la entidad, Jorge Téllez.

"Sin embargo, la economía ahora es más estable y hay una mayor garantía de que el egresado salga con empleo", agrega.

Ante el riesgo, el Icetex es enfático en afirmar que la responsabilidad de garantizar que el estudiante pague la deuda es compartida, y destaca el papel que empezaron a jugar las universidades para vigilar que el alumno pague sus intereses durante la época de estudios y el crédito como tal al final de la carrera.

"Hay que comparar el crédito educativo con el microcrédito. Son personas a las que nunca les han prestado dinero y no por eso van a volverse morosos. Hay que crear la cultura de pago", explica Martha Lucía Villegas, presidenta de la entidad oficial.

Además de esto, el hecho de que el 80 por ciento de los egresados empieza a trabajar en menos de un año es una buena garantía de que los recursos para crédito circulen sin grandes retrasos, afirma el viceministro de Educación Superior, Gabriel Burgos.

"Lo esencial es que los jóvenes piensen: debo pagar el crédito para que otro tenga la misma oportunidad que yo tuve", dice Martha Lucía Villegas.

Es la primera deuda de su familia

Durante dos años, Camilo Melo tuvo que conformarse con arreglar bicicletas en el taller de su papá, pues no había logrado un cupo para ir a la universidad.

Por eso hoy, cuando cursa tercer semestre de Diseño de Medios Interactivos en Icesi, solo piensa en finalizar su carrera y no es tan duro que cada año su deuda con el Icetex crezca unos 6 millones de pesos. Su ventaja es tener subsidio de comida y transporte, y una beca parcial.

No los dejan ir

Según el Ministerio de Educación, uno de los retos del Icetex es comprometer a las universidades para que garanticen que el egresado endeudado termine la carrera, consiga empleo y pague el crédito.

Entre estas estrategias figuran las de universidades como la Icesi, que entrega becas parciales y subsidios de manutención combinados con el crédito, para jóvenes de estratos bajos. La garantía de pago es el alto perfil del egresado y la baja deserción.



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