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Javeriana respalda a jóvenes de provincia con su programa "Out of Town"

      
Cursaban grado 11 en el Colegio INEM y sólo tenían que preocuparse por las materias básicas y las relacionadas con el énfasis de ciencias naturales, en el caso de Andrés Felipe, y las del énfasis comercial, en el caso de Cristian Javier, pues la alimentación, el alojamiento, el transporte y los útiles estaban garantizados. Total, vivían con sus padres.<br/><br/> Sin embargo, desde comienzos de enero de 2008 los dos adolescentes de 16 y 17 años, respectivamente, se han visto abocados a asumir responsabilidades de adulto en una ciudad que asusta por sus dimensiones, por la complejidad de su sistema de transporte, por la fama de peligrosa y por la responsabilidad que implica sacar adelante una carrera lejos de casa.<br/><br/> Llegaron a Bogotá (capital colombiana) el pasado 13 de enero, Andrés Felipe a estudiar Medicina en la Fundación Universitaria San Martín y Cristian Javier a cursar Diseño Gráfico en Los Libertadores. "Para mí lo más complicado ha sido saber cómo moverme, me estoy quedando en el barrio Kennedy y me toca levantarme a las 5:00 de la mañana para llegar a tiempo porque no conozco bien las rutas de bus", comenta Andrés Felipe. En Leticia el vehículo más empleado es la moto y gran parte del servicio público lo constituyen moto taxis de Brasil o Colombia, que se mueven a velocidades medias en una ciudad con distancias muy cortas.<br/><br/> Entre tanto, Cristian Javier señala que lo más curioso para él ha sido que los profesores no emplean el tablero, sino que dan toda la clase charlada y usan términos sofisticados que nunca escuchó durante el colegio, lo que lo obliga a investigar constantemente. La cantidad de textos para leer parece ser el cambio más drástico en términos académicos, dado que en el colegio las lecturas no estaban asociadas a todas las materias. La intensidad horaria por asignatura (bloques de hasta cuatro horas) y la responsabilidad para entrar o no a clase, son otros elementos que destacan los estudiantes como diferentes respecto al colegio en su ciudad natal.<br/><br/> Durante la semana de inducción, efectuada a partir del 18 de enero de 2008, los jóvenes se enteraron de los servicios de Bienestar Universitario (biblioteca, grupos culturales, servicio de salud, etc.), conocieron las instalaciones de su universidad, se aprendieron la estructura administrativa de la carrera y se informaron sobre el programa académico. Sin embargo, quedó el vacío sobre cómo funciona la ciudad, cómo conseguir vivienda, dónde comer, qué sitios visitar, por dónde se puede o no transitar, y cómo nivelarse académicamente para enfrentar una educación superior exigente e individualizada.<br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;> Estrategias de las universidades</span><br/> Ante la necesidad de llenar el vacío de información que tienen los jóvenes foráneos de todas las universidades de Bogotá y de todos los estratos sociales al llegar a la ciudad, instituciones como la Pontificia Universidad Javeriana y la Universidad del Rosario (Etnia) han creado grupos de apoyo de estudiantes para estudiantes.<br/><br/> La población venida de otras ciudades e incluso de otros países constituye un porcentaje bastante alto en la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Javeriana, razón por la cual un grupo de alumnos bogotanos creó OUT OF TOWN.<br/><br/> "Los jóvenes provenientes de diferentes regiones del país no solo asumen su rol de estudiantes universitarios, sino de nuevos integrantes de esta ciudad y deben enfrentarse a un entorno con costumbres bien diferentes que además les demanda un rápido proceso de adaptación para estar a tono con las exigencias del medio, este factor, sin lugar a dudas, es algo que para la mayoría no es tan fácil y menos cuando se es recién llegado y no se conoce a casi nadie", señalan los miembros de OUT OF TOWN.<br/><br/> Por esa razón, el grupo busca apoyar a los estudiantes provenientes de municipios y ciudades de fuera de Bogotá mediante la realización de actividades de integración, buscando brindarles comodidad, seguridad, compañía y apoyo en la ciudad y en la universidad. Adicionalmente, cuentan con un plan de apadrinamiento activo durante todo el semestre, en el que un estudiante bogotano asesora todo el tiempo a uno recién llegado, y un sistema de información para conseguir vivienda.<br/><br/> Algunas de las actividades del grupo son: un fin de semana con una familia típica bogotana; tures por la ciudad; paradas en La Candelaria y Usaquén (sitios de interés turístico y de encuentro universitario); canelazos (reuniones en las que se ofrece aguadepanela con licor) amenizados con conciertos de rock; paseos en el Tren de la Sabana para conocer los alrededores de la capital; y diferentes celebraciones propias de los días de fiesta, como festivales de cometas, noche de terror en octubre, entre otras.<br/><br/> Según Isabel Osorio, presidenta del grupo, "sabemos que el apoyo que damos no es lo mismo que estar en casa con la familia, pero hacemos que los estudiantes nuevos se sientan acompañados y más tranquilos al contar con nosotros. Además aprendemos mucho de los jóvenes de otras regiones y países y creamos lazos de amistad bastante fuertes, ya que compartimos otras actividades para integrarnos y como parte de nuestro apadrinamiento. También nos alegra ver que varios de los estudiantes que hacen parte de nuestras actividades buscan vincularse al grupo".<br/><br/>
Cursaban grado 11 en el Colegio INEM y sólo tenían que preocuparse por las materias básicas y las relacionadas con el énfasis de ciencias naturales, en el caso de Andrés Felipe, y las del énfasis comercial, en el caso de Cristian Javier, pues la alimentación, el alojamiento, el transporte y los útiles estaban garantizados. Total, vivían con sus padres.

Sin embargo, desde comienzos de enero de 2008 los dos adolescentes de 16 y 17 años, respectivamente, se han visto abocados a asumir responsabilidades de adulto en una ciudad que asusta por sus dimensiones, por la complejidad de su sistema de transporte, por la fama de peligrosa y por la responsabilidad que implica sacar adelante una carrera lejos de casa.

Llegaron a Bogotá (capital colombiana) el pasado 13 de enero, Andrés Felipe a estudiar Medicina en la Fundación Universitaria San Martín y Cristian Javier a cursar Diseño Gráfico en Los Libertadores. "Para mí lo más complicado ha sido saber cómo moverme, me estoy quedando en el barrio Kennedy y me toca levantarme a las 5:00 de la mañana para llegar a tiempo porque no conozco bien las rutas de bus", comenta Andrés Felipe. En Leticia el vehículo más empleado es la moto y gran parte del servicio público lo constituyen moto taxis de Brasil o Colombia, que se mueven a velocidades medias en una ciudad con distancias muy cortas.

Entre tanto, Cristian Javier señala que lo más curioso para él ha sido que los profesores no emplean el tablero, sino que dan toda la clase charlada y usan términos sofisticados que nunca escuchó durante el colegio, lo que lo obliga a investigar constantemente. La cantidad de textos para leer parece ser el cambio más drástico en términos académicos, dado que en el colegio las lecturas no estaban asociadas a todas las materias. La intensidad horaria por asignatura (bloques de hasta cuatro horas) y la responsabilidad para entrar o no a clase, son otros elementos que destacan los estudiantes como diferentes respecto al colegio en su ciudad natal.

Durante la semana de inducción, efectuada a partir del 18 de enero de 2008, los jóvenes se enteraron de los servicios de Bienestar Universitario (biblioteca, grupos culturales, servicio de salud, etc.), conocieron las instalaciones de su universidad, se aprendieron la estructura administrativa de la carrera y se informaron sobre el programa académico. Sin embargo, quedó el vacío sobre cómo funciona la ciudad, cómo conseguir vivienda, dónde comer, qué sitios visitar, por dónde se puede o no transitar, y cómo nivelarse académicamente para enfrentar una educación superior exigente e individualizada.


Estrategias de las universidades
Ante la necesidad de llenar el vacío de información que tienen los jóvenes foráneos de todas las universidades de Bogotá y de todos los estratos sociales al llegar a la ciudad, instituciones como la Pontificia Universidad Javeriana y la Universidad del Rosario (Etnia) han creado grupos de apoyo de estudiantes para estudiantes.

La población venida de otras ciudades e incluso de otros países constituye un porcentaje bastante alto en la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Javeriana, razón por la cual un grupo de alumnos bogotanos creó OUT OF TOWN.

"Los jóvenes provenientes de diferentes regiones del país no solo asumen su rol de estudiantes universitarios, sino de nuevos integrantes de esta ciudad y deben enfrentarse a un entorno con costumbres bien diferentes que además les demanda un rápido proceso de adaptación para estar a tono con las exigencias del medio, este factor, sin lugar a dudas, es algo que para la mayoría no es tan fácil y menos cuando se es recién llegado y no se conoce a casi nadie", señalan los miembros de OUT OF TOWN.

Por esa razón, el grupo busca apoyar a los estudiantes provenientes de municipios y ciudades de fuera de Bogotá mediante la realización de actividades de integración, buscando brindarles comodidad, seguridad, compañía y apoyo en la ciudad y en la universidad. Adicionalmente, cuentan con un plan de apadrinamiento activo durante todo el semestre, en el que un estudiante bogotano asesora todo el tiempo a uno recién llegado, y un sistema de información para conseguir vivienda.

Algunas de las actividades del grupo son: un fin de semana con una familia típica bogotana; tures por la ciudad; paradas en La Candelaria y Usaquén (sitios de interés turístico y de encuentro universitario); canelazos (reuniones en las que se ofrece aguadepanela con licor) amenizados con conciertos de rock; paseos en el Tren de la Sabana para conocer los alrededores de la capital; y diferentes celebraciones propias de los días de fiesta, como festivales de cometas, noche de terror en octubre, entre otras.

Según Isabel Osorio, presidenta del grupo, "sabemos que el apoyo que damos no es lo mismo que estar en casa con la familia, pero hacemos que los estudiantes nuevos se sientan acompañados y más tranquilos al contar con nosotros. Además aprendemos mucho de los jóvenes de otras regiones y países y creamos lazos de amistad bastante fuertes, ya que compartimos otras actividades para integrarnos y como parte de nuestro apadrinamiento. También nos alegra ver que varios de los estudiantes que hacen parte de nuestras actividades buscan vincularse al grupo".

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