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Diagnóstico de la deserción estudiantil en Colombia

      
Sin embargo, el seguimiento a cada estudiante, mediante una observación permanente durante el tiempo en que esté matriculado, permitirá detectar aquéllos que tienen una mayor probabilidad de suspender temporal o definitivamente la matrícula, tomar medidas preventivas y mantener una información más precisa sobre este fenómeno.<br/><br/> Por esta razón, el Ministerio abrió una convocatoria para diseñar una herramienta y una metodología de seguimiento, que fue adjudicada al Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico, cede, de la Universidad de los Andes. <br/><br/> En el desarrollo de este proyecto participaron 70 instituciones de educación superior, el Icfes y el icetex.<br/><br/> Para ello, se definió como desertor a un estudiante que, en el momento en que se observa, ha abandonado durante dos o más periodos consecutivos la institución o no registra graduación. Igualmente, se tuvieron en cuenta dos tipos de deserción: académica, asociada a bajo rendimiento, y no académica, relacionada con factores socioeconómicos e individuales; cada una fue analizada y tratada de manera diferente.<br/><br/> Asimismo, para identificar los factores o determinantes de la deserción estudiantil de la educación superior en Colombia, el cede incluyó, entre otras, variables de carácter individual (género, edad y estado laboral), familiar (ingreso económico del hogar, vivienda propia, número de hermanos, nivel educativo de la madre), entorno socioeconómico (tasa de desempleo departamental), institucional (carácter de la institución, tipo de programa, apoyos financieros y académicos) y académico (resultado en la Prueba de Estado del Icfes y tasa de repitencia).<br/><br/> Las 70 instituciones de educación superior contribuyeron a construir una base de datos para el periodo comprendido entre 1998 y 2005. En ésta se consignó información de cada individuo que se matriculó en el periodo enunciado y cursó algún programa de educación superior. Adicionalmente, se integró información socioeconómica, tomada de los formularios para la presentación de las Pruebas de Estado y de los créditos solicitados y otorgados por el icetex. Se tuvieron en cuenta, también, características de las instituciones de educación superior, suministradas por el Snies, al igual que variables económicas del entorno de las instituciones.<br/><br/> Toda esta información permitió hacer seguimiento a cerca de 800.000 estudiantes, metodología que ayudó a construir el perfil de cada uno, de acuerdo con variables como ingreso familiar, rendimiento académico, vivienda y escolaridad de los padres. Respecto a los ingresos del núcleo familiar de los estudiantes que presentaron las Pruebas de Estado y que ingresaron a la educación superior entre los años 1998 y 2005, se observó que el 87.1% del total registraron ingresos de su núcleo familiar entre uno y siete salarios mínimos en 1998, cifra que aumentó a 91.9% en 2002 y a 95% en 2005. Dentro de este grupo, el mayor incremento lo registraron aquellos estudiantes con ingresos familiares entre uno y dos salarios mínimos: en 1998 participaron con el 19.0% del total, en 2002 representaban el 33.2% y para 2005, el 36.5%.<br/><br/> Con relación a la composición de los estudiantes que ingresaron a la educación superior y su rendimiento académico fue medido por los resultados de las Pruebas de Estado, se observó que para la cohorte del primer semestre de 1998, el 47.8% de los estudiantes registraron un puntaje alto, el 23.8% un puntaje medio y el 28.4% un puntaje bajo, mientras que la cohorte que ingresó en el primer semestre de 2006 muestra una mayor participación de estudiantes con puntaje bajo (43.2%), seguido de estudiantes con puntaje medio (37.2%) y alto (19.6%). Este cambio de la composición es consistente con la ampliación de cobertura que experimenta el país a partir de 2002, la cual ha permitido que población de distintas regiones y niveles socioeconómicos sea atendida por el sistema de educación superior, cambio que exige una mayor articulación de la educación superior con la educación media y un mayor esfuerzo por parte de las instituciones de educación superior en actividades propedéuticas, en tanto los niveles de calidad de la educación básica y media siguen mejorando.<br/><br/><br style=font-weight: bold;/><span style=font-weight: bold;> La deserción en cifras</span><br/> El seguimiento que realizó el cede a las 70 instituciones permitió estimar, en el caso de las universidades, una deserción por cohortes del 48.2% para el periodo 1998 - 2004, cinco puntos porcentuales por encima de los cálculos que se vienen haciendo a partir de la información del Snies. <br/><br/> La diferencia se debe a que un análisis soportado en el sistema en su conjunto involucra la movilidad o transferencia de estudiantes entre instituciones, lo cual no ocurre si se realiza un seguimiento a la deserción institucional. El Instituto para la Educación Superior en América Latina y el Caribe, Iesalc, ha utilizado para estimar la deserción de los países de la región el indicador de eficiencia de titulación, el cual mide de un total de estudiantes que iniciaron en un periodo de tiempo determinado, cuántos se gradúan en el tiempo estimado de duración de un programa. Para el grupo de instituciones del estudio, del total de estudiantes que iniciaron su programa académico en 1998 y el primer semestre de 1999, el 30% se graduó en el tiempo previsto, es decir que hubo una eficiencia de titulación del 30% de la duración del programa.<br/><br/> En cuanto al comportamiento de la deserción a lo largo de la duración del programa, se encontró que la mayor tasa de deserción fue de 23,5%, correspondiente al paso entre el primero y el segundo semestre, lo cual equivale a que, aproximadamente, uno de cada cuatro estudiantes abandonó sus estudios al iniciar el primer año de su programa académico. Al finalizar el cuarto semestre, la tasa de deserción acumulada fue de 39%, es decir, del 100% de los estudiantes que iniciaron, sólo el 61% continuaba sus estudios en el quinto semestre.<br/><br/> En cuanto a los factores académicos, los resultados muestran que las Pruebas de Estado son una buena herramienta para predecir la deserción: a mayor puntaje, menor probabilidad de deserción.<br/><br/><br style=font-weight: bold;/><span style=font-weight: bold;> Permanencia según puntaje Icfes de los estudiantes</span><br/> Los estudiantes con puntaje ICFES bajo presentan una mayor tasa de deserción a lo largo de diez semestres. Por ejemplo, en el semestre 10, abandonaron sus estudios el 66% de los estudiantes con puntajes más bajos, frente a un 43% de los estudiantes con puntajes más altos. Fuente: SNIES - SPADIES.<br/><br/> Los resultados del análisis sobre el sector de origen de las instituciones de educación superior indican leves diferencias entre privadas y oficiales. En efecto, la tasa de deserción de las instituciones privadas (48.7%) es superior en 0.42 puntos porcentuales a la tasa de deserción de las instituciones públicas (48.3%). Si se analizan estas últimas con mayor detalle, se encuentra una diferencia importante entre la tasa de deserción de las instituciones públicas de orden nacional, la cual es de 37.8%, respecto a la deserción de las instituciones públicas de orden departamental y municipal, que registran unas tasas de 54.9% y 54.3%, respectivamente.<br/><br/> La tasa de deserción también muestra diferencias entre los programas académicos que cursan: los programas agrupados en el área de Ciencias de la Salud reportan los porcentajes más bajos, con una tasa de deserción de 35.3%, seguida de las áreas de Agronomía, Veterinaria y afines (37.5%) y de Matemáticas y Ciencias Naturales (39.2%). Las áreas que registran los índices más altos de deserción son Ingeniería, Arquitectura y Urbanismo (con una tasa de 49.9%), seguida de Economía, Administración y Contaduría (47.1%). Otras áreas, como Ciencias de la Educación (41.4%), Ciencias Sociales, Derecho y Ciencias Políticas (40.9%) y Bellas Artes reportan tasa de deserción intermedias (40.4%). De lo anterior se puede inferir que programas con procesos de selección rigurosos, que conllevan altos promedios en las pruebas del Icfes, presentan bajas tasas de deserción.<br/><br style=font-weight: bold;/><span style=font-weight: bold;> Permanencia por área de conocimiento</span><br/> Los programas del área de ciencias de la salud presentan menores tasas de deserción (35.3%) mientras los programas agrupados en el área de ingeniería, arquitectura y urbanismo son los que registran tasas más altas a lo largo del tiempo (49.9%). Fuente: SNIES - SPADIES Para el análisis de la deserción, es importante poder aislar el efecto que los diferentes factores tienen sobre el fenómeno, por ejemplo, se puede examinar el impacto de la aprobación académica en cada semestre sobre la decisión de desertar. La literatura acerca de la deserción indica de forma reiterativa que los factores académicos son un determinante de importancia. En Colombia no es diferente, a mejores puntajes en las Pruebas de Estado, menor es la deserción. Adicionalmente, los estudiantes que desertan son en su mayoría individuos que no obtuvieron aprobaciones acumuladas altas.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Deserción semestral por porcentaje de aprobación de materias</span><br/> La gráfica muestra los desertores clasificados por aprobación acumulada y por periodo de deserción. El 45% de los desertores totales sólo cursó un semestre y aprobó menos del 80% de las materias (por ejemplo, 4 materias aprobadas de 5 tomadas). Fuente: SNIES - SPADIES.<br/><br/> El estudio revela, como se mencionó anteriormente, que el mayor número de estudiantes desertan en los primeros semestres de los programas. El seguimiento que se realizó muestra que entre 1998 y 2004 el 80% del total de desertores sólo cursaron tres períodos académicos, de los cuales el 45% estudió un solo semestre (Gráfica 3). Igualmente, es importante resaltar que el 14% de los estudiantes que desertaron en primer semestre se retiraron habiendo aprobado el total de las materias cursadas. En general, la deserción se encuentra concentrada en los primeros semestres, a medida que avanza la carrera, el perfil de los desertores cambia, los desertores con menor rendimiento académico salen al principio de los programas.<br/><br/> Al contrastar la deserción de los estudiantes con el ingreso de la familia del estudiante cuando presentó las Pruebas de Estado del Icfes, se encontró, tal como se esperaba, que ésta disminuye a medida que el ingreso familiar aumenta. Si se hace seguimiento a la deserción de los estudiantes con puntaje alto de las Pruebas de Estado diferenciándolos por nivel de ingresos, se encuentra que la tasa de deserción de aquellos con ingresos más altos (más de 15 salarios mínimos) es menor sólo en ocho puntos porcentuales a la de los estudiantes de ingresos más bajos (uno y dos salarios mínimos). Si se compara este último grupo con los estudiantes de mas altos ingresos y puntaje medio, los resultados muestran que la tasa de deserción es menor en seis puntos porcentuales en los estudiantes de mas bajos ingresos y con puntaje alto del Icfes. Esto indica que el factor académico puede tener un mayor impacto que el factor económico.<br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;> Impacto de programas de apoyo</span><br/> Los programas de apoyo a los estudiantes también fueron incluidos dentro del análisis realizado. En muchas instituciones de educación superior es frecuente encontrar apoyos financieros, académicos, psicológicos y de otra naturaleza para contrarrestar la deserción estudiantil.<br/><br/> Sobre el impacto de los apoyos financieros en la permanencia de los estudiantes, este se muestra menos eficiente en los primeros periodos de los programas, ya que una proporción de los estudiantes que lo recibe desertan, y tiene una incidencia significativa a partir del quinto semestre o mitad del programa académico.<br/><br/> Por su parte, los resultados del estudio indican que el apoyo académico es más efectivo durante los primeros semestres y que un apoyo financiero produce mayor impacto en los estudiantes de cuarto semestre en adelante. Estos y otros resultados del estudio deben tenerse en cuenta en el diseño y fortalecimiento de estrategias de apoyo a los estudiantes<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Estrategias de apoyo</span><br/><br/><span style=font-weight: bold;> Financiero</span><br/> Una tipificación del apoyo financiero que las instituciones de educación superior realizan, muestra que este se concentra en:<br/><br/> * Becas y descuentos en el valor de la matrícula por méritos académicos, deportivos, artísticos.<br/> * Descuentos en el valor de la matrícula por convenios interinstitucionales o cooperación extranjera.<br/> * Descuentos de las matrículas por acuerdos sindicales o con los empleados.<br/> * Estímulos económicos por participación en actividades curriculares.<br/> * Financiación directa del valor de la matrícula.<br/> * Gestión ante instituciones bancarias para la financiación del valor de la matrícula.<br/><br style=font-weight: bold;/><span style=font-weight: bold;> Académico</span><br/> * Tutorías: Consisten en un acompañamiento, generalmente individualizado, que se ofrece al estudiante para contribuir al desarrollo y mejoramiento de su potencial académico, sus competencias y la construcción de un plan de vida. Comprende orientación y asesoría haciendo uso de medios educativos y recursos de aprendizaje. Lo realiza un docente u otro estudiante (tutor par).<br/> * Monitorías: Son asesorías o complementos académicos para aclarar, afirmar o ampliar aspectos relacionados con la enseñanza-aprendizaje. El monitor actúa como asistente del docente, y, por lo tanto, participa en el desarrollo de los contenidos académicos.<br/> * Refuerzos: Son todas aquellas actividades académicas que tienen como propósito fortalecer y reforzar el aprendizaje, las habilidades y competencias. No son obligatorias y pueden ser tomadas en instituciones diferentes a la institución de educación superior donde se cursa el programa académico.<br/> * Nivelatorios: Son aquellos cursos que tienen por objeto que los estudiantes que reprobaron una materia o crédito académico puedan aprobarla y queden así nivelados para el semestre siguiente y que los estudiantes que deseen puedan adelantar materias y/o créditos académicos de semestres subsiguientes. Expresiones equivalentes son los denominados remediales o cursos de vacaciones.<br/><br/> En todo caso, nivelatorios, remediales, de vacaciones, son cursos que responden al Artículo 122 de la Ley 30 de 1992, donde se les denomina cursos especiales. El nombre varía según la institución de educación superior.<br/><br/>
Sin embargo, el seguimiento a cada estudiante, mediante una observación permanente durante el tiempo en que esté matriculado, permitirá detectar aquéllos que tienen una mayor probabilidad de suspender temporal o definitivamente la matrícula, tomar medidas preventivas y mantener una información más precisa sobre este fenómeno.

Por esta razón, el Ministerio abrió una convocatoria para diseñar una herramienta y una metodología de seguimiento, que fue adjudicada al Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico, cede, de la Universidad de los Andes.

En el desarrollo de este proyecto participaron 70 instituciones de educación superior, el Icfes y el icetex.

Para ello, se definió como desertor a un estudiante que, en el momento en que se observa, ha abandonado durante dos o más periodos consecutivos la institución o no registra graduación. Igualmente, se tuvieron en cuenta dos tipos de deserción: académica, asociada a bajo rendimiento, y no académica, relacionada con factores socioeconómicos e individuales; cada una fue analizada y tratada de manera diferente.

Asimismo, para identificar los factores o determinantes de la deserción estudiantil de la educación superior en Colombia, el cede incluyó, entre otras, variables de carácter individual (género, edad y estado laboral), familiar (ingreso económico del hogar, vivienda propia, número de hermanos, nivel educativo de la madre), entorno socioeconómico (tasa de desempleo departamental), institucional (carácter de la institución, tipo de programa, apoyos financieros y académicos) y académico (resultado en la Prueba de Estado del Icfes y tasa de repitencia).

Las 70 instituciones de educación superior contribuyeron a construir una base de datos para el periodo comprendido entre 1998 y 2005. En ésta se consignó información de cada individuo que se matriculó en el periodo enunciado y cursó algún programa de educación superior. Adicionalmente, se integró información socioeconómica, tomada de los formularios para la presentación de las Pruebas de Estado y de los créditos solicitados y otorgados por el icetex. Se tuvieron en cuenta, también, características de las instituciones de educación superior, suministradas por el Snies, al igual que variables económicas del entorno de las instituciones.

Toda esta información permitió hacer seguimiento a cerca de 800.000 estudiantes, metodología que ayudó a construir el perfil de cada uno, de acuerdo con variables como ingreso familiar, rendimiento académico, vivienda y escolaridad de los padres. Respecto a los ingresos del núcleo familiar de los estudiantes que presentaron las Pruebas de Estado y que ingresaron a la educación superior entre los años 1998 y 2005, se observó que el 87.1% del total registraron ingresos de su núcleo familiar entre uno y siete salarios mínimos en 1998, cifra que aumentó a 91.9% en 2002 y a 95% en 2005. Dentro de este grupo, el mayor incremento lo registraron aquellos estudiantes con ingresos familiares entre uno y dos salarios mínimos: en 1998 participaron con el 19.0% del total, en 2002 representaban el 33.2% y para 2005, el 36.5%.

Con relación a la composición de los estudiantes que ingresaron a la educación superior y su rendimiento académico fue medido por los resultados de las Pruebas de Estado, se observó que para la cohorte del primer semestre de 1998, el 47.8% de los estudiantes registraron un puntaje alto, el 23.8% un puntaje medio y el 28.4% un puntaje bajo, mientras que la cohorte que ingresó en el primer semestre de 2006 muestra una mayor participación de estudiantes con puntaje bajo (43.2%), seguido de estudiantes con puntaje medio (37.2%) y alto (19.6%). Este cambio de la composición es consistente con la ampliación de cobertura que experimenta el país a partir de 2002, la cual ha permitido que población de distintas regiones y niveles socioeconómicos sea atendida por el sistema de educación superior, cambio que exige una mayor articulación de la educación superior con la educación media y un mayor esfuerzo por parte de las instituciones de educación superior en actividades propedéuticas, en tanto los niveles de calidad de la educación básica y media siguen mejorando.


La deserción en cifras
El seguimiento que realizó el cede a las 70 instituciones permitió estimar, en el caso de las universidades, una deserción por cohortes del 48.2% para el periodo 1998 - 2004, cinco puntos porcentuales por encima de los cálculos que se vienen haciendo a partir de la información del Snies.

La diferencia se debe a que un análisis soportado en el sistema en su conjunto involucra la movilidad o transferencia de estudiantes entre instituciones, lo cual no ocurre si se realiza un seguimiento a la deserción institucional. El Instituto para la Educación Superior en América Latina y el Caribe, Iesalc, ha utilizado para estimar la deserción de los países de la región el indicador de eficiencia de titulación, el cual mide de un total de estudiantes que iniciaron en un periodo de tiempo determinado, cuántos se gradúan en el tiempo estimado de duración de un programa. Para el grupo de instituciones del estudio, del total de estudiantes que iniciaron su programa académico en 1998 y el primer semestre de 1999, el 30% se graduó en el tiempo previsto, es decir que hubo una eficiencia de titulación del 30% de la duración del programa.

En cuanto al comportamiento de la deserción a lo largo de la duración del programa, se encontró que la mayor tasa de deserción fue de 23,5%, correspondiente al paso entre el primero y el segundo semestre, lo cual equivale a que, aproximadamente, uno de cada cuatro estudiantes abandonó sus estudios al iniciar el primer año de su programa académico. Al finalizar el cuarto semestre, la tasa de deserción acumulada fue de 39%, es decir, del 100% de los estudiantes que iniciaron, sólo el 61% continuaba sus estudios en el quinto semestre.

En cuanto a los factores académicos, los resultados muestran que las Pruebas de Estado son una buena herramienta para predecir la deserción: a mayor puntaje, menor probabilidad de deserción.


Permanencia según puntaje Icfes de los estudiantes
Los estudiantes con puntaje ICFES bajo presentan una mayor tasa de deserción a lo largo de diez semestres. Por ejemplo, en el semestre 10, abandonaron sus estudios el 66% de los estudiantes con puntajes más bajos, frente a un 43% de los estudiantes con puntajes más altos. Fuente: SNIES - SPADIES.

Los resultados del análisis sobre el sector de origen de las instituciones de educación superior indican leves diferencias entre privadas y oficiales. En efecto, la tasa de deserción de las instituciones privadas (48.7%) es superior en 0.42 puntos porcentuales a la tasa de deserción de las instituciones públicas (48.3%). Si se analizan estas últimas con mayor detalle, se encuentra una diferencia importante entre la tasa de deserción de las instituciones públicas de orden nacional, la cual es de 37.8%, respecto a la deserción de las instituciones públicas de orden departamental y municipal, que registran unas tasas de 54.9% y 54.3%, respectivamente.

La tasa de deserción también muestra diferencias entre los programas académicos que cursan: los programas agrupados en el área de Ciencias de la Salud reportan los porcentajes más bajos, con una tasa de deserción de 35.3%, seguida de las áreas de Agronomía, Veterinaria y afines (37.5%) y de Matemáticas y Ciencias Naturales (39.2%). Las áreas que registran los índices más altos de deserción son Ingeniería, Arquitectura y Urbanismo (con una tasa de 49.9%), seguida de Economía, Administración y Contaduría (47.1%). Otras áreas, como Ciencias de la Educación (41.4%), Ciencias Sociales, Derecho y Ciencias Políticas (40.9%) y Bellas Artes reportan tasa de deserción intermedias (40.4%). De lo anterior se puede inferir que programas con procesos de selección rigurosos, que conllevan altos promedios en las pruebas del Icfes, presentan bajas tasas de deserción.

Permanencia por área de conocimiento
Los programas del área de ciencias de la salud presentan menores tasas de deserción (35.3%) mientras los programas agrupados en el área de ingeniería, arquitectura y urbanismo son los que registran tasas más altas a lo largo del tiempo (49.9%). Fuente: SNIES - SPADIES Para el análisis de la deserción, es importante poder aislar el efecto que los diferentes factores tienen sobre el fenómeno, por ejemplo, se puede examinar el impacto de la aprobación académica en cada semestre sobre la decisión de desertar. La literatura acerca de la deserción indica de forma reiterativa que los factores académicos son un determinante de importancia. En Colombia no es diferente, a mejores puntajes en las Pruebas de Estado, menor es la deserción. Adicionalmente, los estudiantes que desertan son en su mayoría individuos que no obtuvieron aprobaciones acumuladas altas.

Deserción semestral por porcentaje de aprobación de materias
La gráfica muestra los desertores clasificados por aprobación acumulada y por periodo de deserción. El 45% de los desertores totales sólo cursó un semestre y aprobó menos del 80% de las materias (por ejemplo, 4 materias aprobadas de 5 tomadas). Fuente: SNIES - SPADIES.

El estudio revela, como se mencionó anteriormente, que el mayor número de estudiantes desertan en los primeros semestres de los programas. El seguimiento que se realizó muestra que entre 1998 y 2004 el 80% del total de desertores sólo cursaron tres períodos académicos, de los cuales el 45% estudió un solo semestre (Gráfica 3). Igualmente, es importante resaltar que el 14% de los estudiantes que desertaron en primer semestre se retiraron habiendo aprobado el total de las materias cursadas. En general, la deserción se encuentra concentrada en los primeros semestres, a medida que avanza la carrera, el perfil de los desertores cambia, los desertores con menor rendimiento académico salen al principio de los programas.

Al contrastar la deserción de los estudiantes con el ingreso de la familia del estudiante cuando presentó las Pruebas de Estado del Icfes, se encontró, tal como se esperaba, que ésta disminuye a medida que el ingreso familiar aumenta. Si se hace seguimiento a la deserción de los estudiantes con puntaje alto de las Pruebas de Estado diferenciándolos por nivel de ingresos, se encuentra que la tasa de deserción de aquellos con ingresos más altos (más de 15 salarios mínimos) es menor sólo en ocho puntos porcentuales a la de los estudiantes de ingresos más bajos (uno y dos salarios mínimos). Si se compara este último grupo con los estudiantes de mas altos ingresos y puntaje medio, los resultados muestran que la tasa de deserción es menor en seis puntos porcentuales en los estudiantes de mas bajos ingresos y con puntaje alto del Icfes. Esto indica que el factor académico puede tener un mayor impacto que el factor económico.


Impacto de programas de apoyo
Los programas de apoyo a los estudiantes también fueron incluidos dentro del análisis realizado. En muchas instituciones de educación superior es frecuente encontrar apoyos financieros, académicos, psicológicos y de otra naturaleza para contrarrestar la deserción estudiantil.

Sobre el impacto de los apoyos financieros en la permanencia de los estudiantes, este se muestra menos eficiente en los primeros periodos de los programas, ya que una proporción de los estudiantes que lo recibe desertan, y tiene una incidencia significativa a partir del quinto semestre o mitad del programa académico.

Por su parte, los resultados del estudio indican que el apoyo académico es más efectivo durante los primeros semestres y que un apoyo financiero produce mayor impacto en los estudiantes de cuarto semestre en adelante. Estos y otros resultados del estudio deben tenerse en cuenta en el diseño y fortalecimiento de estrategias de apoyo a los estudiantes

Estrategias de apoyo

Financiero
Una tipificación del apoyo financiero que las instituciones de educación superior realizan, muestra que este se concentra en:

* Becas y descuentos en el valor de la matrícula por méritos académicos, deportivos, artísticos.
* Descuentos en el valor de la matrícula por convenios interinstitucionales o cooperación extranjera.
* Descuentos de las matrículas por acuerdos sindicales o con los empleados.
* Estímulos económicos por participación en actividades curriculares.
* Financiación directa del valor de la matrícula.
* Gestión ante instituciones bancarias para la financiación del valor de la matrícula.

Académico
* Tutorías: Consisten en un acompañamiento, generalmente individualizado, que se ofrece al estudiante para contribuir al desarrollo y mejoramiento de su potencial académico, sus competencias y la construcción de un plan de vida. Comprende orientación y asesoría haciendo uso de medios educativos y recursos de aprendizaje. Lo realiza un docente u otro estudiante ("tutor par").
* Monitorías: Son asesorías o complementos académicos para aclarar, afirmar o ampliar aspectos relacionados con la enseñanza-aprendizaje. El monitor actúa como asistente del docente, y, por lo tanto, participa en el desarrollo de los contenidos académicos.
* Refuerzos: Son todas aquellas actividades académicas que tienen como propósito fortalecer y reforzar el aprendizaje, las habilidades y competencias. No son obligatorias y pueden ser tomadas en instituciones diferentes a la institución de educación superior donde se cursa el programa académico.
* Nivelatorios: Son aquellos cursos que tienen por objeto que los estudiantes que reprobaron una materia o crédito académico puedan aprobarla y queden así nivelados para el semestre siguiente y que los estudiantes que deseen puedan adelantar materias y/o créditos académicos de semestres subsiguientes. Expresiones equivalentes son los denominados remediales o cursos de vacaciones.

En todo caso, nivelatorios, remediales, de vacaciones, son cursos que responden al Artículo 122 de la Ley 30 de 1992, donde se les denomina cursos especiales. El nombre varía según la institución de educación superior.

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