text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

A la 'U' llegan más con tarjeta de identidad

      
El nuevo estudiante de Derecho, que tiene 17 años, se siente raro, desubicado.<br/><br/> A Juan Pablo Alzate, que ingresó de 16 años a Ingeniería Financiera en la misma institución, no le ha ido tan mal con la adaptación. Se encontró con algunos compañeros del Colegio Parroquial San Buenaventura y así pudo romper el hielo para luego conocer nueva gente.<br/><br/> Está contento de iniciar su vida universitaria de la que ya conoce algunos detalles, como que la cafetería de Derecho es la mejor o que los de Administración se cuadran con las niñas de Comunicación.<br/><br/> Pero hay algo que le preocupa: siente que sabe, pero el tiempo no le alcanza para terminar a tiempo los talleres.<br/><br/> Que la consientan como en el colegio, por ejemplo cuando por las mañanas les preguntaban cómo estaban y hacían una reflexión, es lo que más ha extrañado Andrea Restrepo en estos primeros días de clase de su carrera de Arquitectura en la Universidad Nacional.<br/><br/> Su compañero de pregrado, Johan Cardona, de 15 años, ya tiene un grupo de amigos con los que está todo el tiempo.<br/><br/> En el colegio sobresalía en las materias, pero en la universidad... "explican muy rápido y no alcanzo a copiar. Todavía estoy muy inmaduro en los aspectos de responsabilidad".<br/><br/> Para Laura Katherine Ruiz, que ingresó de 16 años a la Escuela de Ingeniería de Antioquia, los cambios del colegio a la universidad también han sido "un poco duros", desde aspectos como no usar uniforme hasta concientizarse de que ahora todo depende de ella.<br/><br/> Es cierto. En muchas instituciones de educación superior están llegando estudiantes cada vez más jóvenes, de 16 o incluso 15 años.<br/><br/> El promedio, sin embargo, se mantiene entre 17 y 18.<br/><br/> "Orgullo", "normal" y "súper bien" es como dicen sentirse estos estudiantes, quienes además creen que tienen muchas ventajas al culminar su carrera.<br/><br/> Por ejemplo, conseguir empleo más fácil, tener la posibilidad de continuar un posgrado aún estando jóvenes e incluso no salir tan "viejos" en caso de cambiar de profesión.<br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;> Las consecuencias</span><br/> Para las instituciones el ingreso de estos alumnos también tiene sus implicaciones.<br/><br/> Berenice Huertas, directora de Gestión del Estudiante del Ceipa, señala que, en la mayoría de los casos, son jóvenes que debido a su inmadurez, son dispersos en las clases y no toman muy en serio su nuevo proyecto de vida.<br/><br/> Deserción temprana por falta de claridad vocacional y dificultad para la adaptación al sistema académico y metodológico de la universidad son otras consecuencias que menciona Clara Inés Sánchez, jefe de la oficina de Planeación Académica y Autoevaluación del CES.<br/><br/> "Muchos llegan sin tener claro qué es lo que quieren estudiar y lo hacen por moda, porque no hay matemáticas o porque sus compañeros de colegio estudiarán esa carrera", expresa Juan Carlos Céspedes, de la oficina de Comunicaciones de la Universidad de Medellín.<br/><br/> En otros casos, se presentan relaciones tensas entre estudiantes y docentes, por la inmadurez emocional de los primeros y la poca flexibilidad de los segundos.<br/><br/> Pero no todo es negativo. Para Giovanny Cardona, director del Proceso Docente en Esumer, los estudiantes más jóvenes tienen mayor motivación para usar las tecnologías, desarrollar actividades independientes y manejar el inglés. No obstante, es compleja la disciplina en el aula de clases.<br/><br/> En otros planteles, como en la Universidad Autónoma Latinoamericana, la percepción es diferente. Afirman que estos estudiantes entran con más compromiso.<br/><br/> A Santiago, Juan Pablo, Andrea, Johan y Laura no les preocupa su edad y aseguran que tienen todas las ganas para estar en la U. Solo piden una cosa para adaptarse: tiempo.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> La opinión</span><br/> Johan Cardona, estudiante de la U. Nacional, 15 años<br/> "En la universidad me he sentido normal, como los demás. La única desventaja es que todavía estoy muy inmaduro y no tengo disciplina en el estudio. En el colegio las cosas son distintas y por eso es duro el cambio".<br/><br/> Laura Betancur, alumna de la Escuela de Ingeniería, 16 años<br/> "Creo que llegar joven a la universidad tiene muchas ventajas como la posibilidad de seguir estudiando al culminar la carrera también la oportunidad de que se abran más puertas laborales. Pero sí es difícil adaptarse".<br/><br/> Sandra Taborda, alumna de la Universidad Nacional, 17 años<br/> "Varias personas me aconsejaron que descansara seis meses antes de empezar la carrera, pero no quise para no perder la rutina de estudio. Es rico entrar a la universidad joven, pero a veces sí me siento en desventaja".<br/><br/> David Santiago Bedoya, alumno de la U. Nacional, 17 años<br/> "Me siento feliz de empezar esta nueva etapa en la universidad, pese a que reconozco que tengo algunos vacíos. En el colegio aún esforzándose poco uno tiene grandes compensaciones, aquí es diferente, toca luchar más".<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Ayuda al lector</span><br/> Las Instituciones de Educación Superior buscan soluciones. Ante la llegada de alumnos tan jóvenes, las instituciones de educación superior tienen algunas estrategias:<br/><br/> • Sistemas de apoyo y acompañamiento.<br/> • Exigencia académica alta con el objetivo de que los estudiantes tomen conciencia de su responsabilidad.<br/> • Preparación a los docentes para ejercer una nueva docencia, más práctica. €¢ Asignaturas de nivelación y programas especiales.<br/> • Un papel más activo de las áreas de Bienestar Universitario, como asesorías y servicios sicológicos.<br/><br/>
El nuevo estudiante de Derecho, que tiene 17 años, se siente raro, desubicado.

A Juan Pablo Alzate, que ingresó de 16 años a Ingeniería Financiera en la misma institución, no le ha ido tan mal con la adaptación. Se encontró con algunos compañeros del Colegio Parroquial San Buenaventura y así pudo romper el hielo para luego conocer nueva gente.

Está contento de iniciar su vida universitaria de la que ya conoce algunos detalles, como que la cafetería de Derecho es la mejor o que los de Administración se cuadran con las niñas de Comunicación.

Pero hay algo que le preocupa: siente que sabe, pero el tiempo no le alcanza para terminar a tiempo los talleres.

Que la consientan como en el colegio, por ejemplo cuando por las mañanas les preguntaban cómo estaban y hacían una reflexión, es lo que más ha extrañado Andrea Restrepo en estos primeros días de clase de su carrera de Arquitectura en la Universidad Nacional.

Su compañero de pregrado, Johan Cardona, de 15 años, ya tiene un grupo de amigos con los que está todo el tiempo.

En el colegio sobresalía en las materias, pero en la universidad... "explican muy rápido y no alcanzo a copiar. Todavía estoy muy inmaduro en los aspectos de responsabilidad".

Para Laura Katherine Ruiz, que ingresó de 16 años a la Escuela de Ingeniería de Antioquia, los cambios del colegio a la universidad también han sido "un poco duros", desde aspectos como no usar uniforme hasta concientizarse de que ahora todo depende de ella.

Es cierto. En muchas instituciones de educación superior están llegando estudiantes cada vez más jóvenes, de 16 o incluso 15 años.

El promedio, sin embargo, se mantiene entre 17 y 18.

"Orgullo", "normal" y "súper bien" es como dicen sentirse estos estudiantes, quienes además creen que tienen muchas ventajas al culminar su carrera.

Por ejemplo, conseguir empleo más fácil, tener la posibilidad de continuar un posgrado aún estando jóvenes e incluso no salir tan "viejos" en caso de cambiar de profesión.


Las consecuencias
Para las instituciones el ingreso de estos alumnos también tiene sus implicaciones.

Berenice Huertas, directora de Gestión del Estudiante del Ceipa, señala que, en la mayoría de los casos, son jóvenes que debido a su inmadurez, son dispersos en las clases y no toman muy en serio su nuevo proyecto de vida.

Deserción temprana por falta de claridad vocacional y dificultad para la adaptación al sistema académico y metodológico de la universidad son otras consecuencias que menciona Clara Inés Sánchez, jefe de la oficina de Planeación Académica y Autoevaluación del CES.

"Muchos llegan sin tener claro qué es lo que quieren estudiar y lo hacen por moda, porque no hay matemáticas o porque sus compañeros de colegio estudiarán esa carrera", expresa Juan Carlos Céspedes, de la oficina de Comunicaciones de la Universidad de Medellín.

En otros casos, se presentan relaciones tensas entre estudiantes y docentes, por la inmadurez emocional de los primeros y la poca flexibilidad de los segundos.

Pero no todo es negativo. Para Giovanny Cardona, director del Proceso Docente en Esumer, los estudiantes más jóvenes tienen mayor motivación para usar las tecnologías, desarrollar actividades independientes y manejar el inglés. No obstante, es compleja la disciplina en el aula de clases.

En otros planteles, como en la Universidad Autónoma Latinoamericana, la percepción es diferente. Afirman que estos estudiantes entran con más compromiso.

A Santiago, Juan Pablo, Andrea, Johan y Laura no les preocupa su edad y aseguran que tienen todas las ganas para estar en la U. Solo piden una cosa para adaptarse: tiempo.

La opinión
Johan Cardona, estudiante de la U. Nacional, 15 años
"En la universidad me he sentido normal, como los demás. La única desventaja es que todavía estoy muy inmaduro y no tengo disciplina en el estudio. En el colegio las cosas son distintas y por eso es duro el cambio".

Laura Betancur, alumna de la Escuela de Ingeniería, 16 años
"Creo que llegar joven a la universidad tiene muchas ventajas como la posibilidad de seguir estudiando al culminar la carrera también la oportunidad de que se abran más puertas laborales. Pero sí es difícil adaptarse".

Sandra Taborda, alumna de la Universidad Nacional, 17 años
"Varias personas me aconsejaron que descansara seis meses antes de empezar la carrera, pero no quise para no perder la rutina de estudio. Es rico entrar a la universidad joven, pero a veces sí me siento en desventaja".

David Santiago Bedoya, alumno de la U. Nacional, 17 años
"Me siento feliz de empezar esta nueva etapa en la universidad, pese a que reconozco que tengo algunos vacíos. En el colegio aún esforzándose poco uno tiene grandes compensaciones, aquí es diferente, toca luchar más".

Ayuda al lector
Las Instituciones de Educación Superior buscan soluciones. Ante la llegada de alumnos tan jóvenes, las instituciones de educación superior tienen algunas estrategias:

• Sistemas de apoyo y acompañamiento.
• Exigencia académica alta con el objetivo de que los estudiantes tomen conciencia de su responsabilidad.
• Preparación a los docentes para ejercer una nueva docencia, más práctica. €¢ Asignaturas de nivelación y programas especiales.
• Un papel más activo de las áreas de Bienestar Universitario, como asesorías y servicios sicológicos.

  • Fuente:

Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.