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Maratón Regional Latinoamericana de Programación 2010

      
<p> Quién diría que un medicamento como la Loperamida Clorhidrato 2 mg podría ser el remedio frente a los problemas algorítmicos, a las elaboradas computaciones y a los demás trajines provocados por el lenguaje de la programación.<br/><br/> Pues bien, es el caso del equipo de estudiantes de <a href=https://estudios.universia.net/colombia/estudio/eafit-ingenieria-sistemas target=_blank>Ingeniería de Sistemas </a>de <a href=https://estudios.universia.net/colombia/institucion/universidad-eafit-bogota target=_blank>EAFIT</a>, quienes tomaron este nombre (el del medicamento) para su grupo de competencia y ahora le apuestan a grandes metas en la escena internacional, y más cuando se encuentran a la espera de ser seleccionados para clasificar a la gran final mundial de programación que se realizará en Egipto en 2011.<br/><br/> El grupo lo conforman Nicolás Hock Isaza, Sebastián Arcila Valenzuela y Alejandro Peláez Roldán.<br/>  <br/> Y si están en ese lugar de privilegio fue porque participaron, junto a otro equipo de la Universidad, en este caso Provincia Express, en la <a href=https://noticias.universia.net.co/en-portada/noticia/2010/10/30/652896/univalle-campeon-maraton-latinoamericana-programacion.html target=_blank><strong>Maratón Regional Latinoamericana de Programación</strong></a>, en la que la representación de Loperamida ocupó el segundo lugar. Provincia se ubicó en el puesto 34 entre un conglomerado de más de 150 equipos nacionales y otros provenientes de Venezuela.<br/>  <br/> Y si el equipo que alcanzó el segundo lugar asumió ese nombre fue por una situación anecdótica. Sucede que los tres estudiantes tuvieron que cambiar el nombre del grupo y cuando lo decidían vieron que en una mesa había un frasco de antidiarreico, por lo que decidieron buscar su composición química para adaptarla como nombre. Con este singular suceso nació Loperamida Clorhidrato 2 mg.<br/><br/> Lo que esperan </p><p><br/> El haber llegado a este segundo puesto implica una ventana potencial para participar en el prestigioso evento informático <strong>ACM-ICPC World Finals </strong>(Association for Computing Machinery – International Collegiate Programming contest), espacio auspiciado por IBM que busca premiar entre 150 equipos provenientes de todo el mundo al mejor conjunto de <strong>programadores informáticos</strong>.<br/>  <br/> “La idea es quedar entre los primeros 50, teniendo en cuenta que es ya de por sí una muy buena posición, dado el nivel avanzado de otros competidores que, como los rusos, resuelven problemas mucho más complejos en la materia”, apunta Nicolás Hock Isaza, uno de los integrantes del equipo.<br/>  <br/> Desde hace dos años este grupo ha sido preparado por el profesor Juan Guillermo Lalinde, pues como los deportistas, estos programadores entrenan diariamente de 6:00 a 9:00 p.m. El método: los tres integrantes del equipo se reparten temas específicos que posteriormente desarrollan.<br/>  <br/> La final del certamen, que se realizará en marzo de 2011 en Egipto, premiará con becas estimadas en más de 10.000 dólares a los primeros tres ganadores de la competencia, pero para Alberto Restrepo Velásquez, docente del Departamento de Informática y Sistemas, el solo hecho de figurar significa la apertura de nuevas oportunidades de trabajo e investigación con representantes de prestigiosas instituciones universitarias mundiales.<br/>  <br/> Para mediados de este mes se darán a conocer los seleccionados para aspirar por el título en la ciudad de Sharm el-Sheik.<br/>  <br/> La competencia en la que estuvieron<br/> Según Nicolás Hock, un problema fácil toma nueve minutos resolverlo, pero cuanto más avanzado se encuentra el curso de la competencia se presentan desafíos algorítmicos que pueden tomar hasta tres horas.<br/>  <br/> En el ACM – ICPC (por su siglas) la idea es que en cinco horas se resuelvan 11 problemas. Una muestra de la magnitud y el nivel de exigencia cognitiva que requiere la competencia es que pocas veces los equipos logran resolver la totalidad de los ejercicios.<br/>  <br/> De igual manera, en opinión del docente Alberto Restrepo, la preparación ha sido simple teniendo como premisa que, por más de dos años, los estudiantes han trabajado continuamente en la resolución de problemas algorítmicos y de programación avanzada.<br/>  <br/> Por otra parte, Nicolás comparte la fórmula esencial que le ha permitido al equipo llegar a estancias tan lejanas.<br/><br/> “El estrés se debe controlar, pues este tipo de trabajo se realiza siempre bajo presión y con un tiempo límite para lograr los objetivos. Otro es la claridad, porque cada intento son en promedio 20 minutos que se ganan o se pierden. Lo otro es la capacidad de abstracción y modelación, entendiendo esta última como la representación de un sistema real, proceso o teoría, con el que se pretende aumentar su comprensión”. </p>

Quién diría que un medicamento como la Loperamida Clorhidrato 2 mg podría ser el remedio frente a los problemas algorítmicos, a las elaboradas computaciones y a los demás trajines provocados por el lenguaje de la programación.

Pues bien, es el caso del equipo de estudiantes de Ingeniería de Sistemas de EAFIT, quienes tomaron este nombre (el del medicamento) para su grupo de competencia y ahora le apuestan a grandes metas en la escena internacional, y más cuando se encuentran a la espera de ser seleccionados para clasificar a la gran final mundial de programación que se realizará en Egipto en 2011.

El grupo lo conforman Nicolás Hock Isaza, Sebastián Arcila Valenzuela y Alejandro Peláez Roldán.
 
Y si están en ese lugar de privilegio fue porque participaron, junto a otro equipo de la Universidad, en este caso Provincia Express, en la Maratón Regional Latinoamericana de Programación, en la que la representación de Loperamida ocupó el segundo lugar. Provincia se ubicó en el puesto 34 entre un conglomerado de más de 150 equipos nacionales y otros provenientes de Venezuela.
 
Y si el equipo que alcanzó el segundo lugar asumió ese nombre fue por una situación anecdótica. Sucede que los tres estudiantes tuvieron que cambiar el nombre del grupo y cuando lo decidían vieron que en una mesa había un frasco de antidiarreico, por lo que decidieron buscar su composición química para adaptarla como nombre. Con este singular suceso nació Loperamida Clorhidrato 2 mg.

Lo que esperan


El haber llegado a este segundo puesto implica una ventana potencial para participar en el prestigioso evento informático ACM-ICPC World Finals (Association for Computing Machinery – International Collegiate Programming contest), espacio auspiciado por IBM que busca premiar entre 150 equipos provenientes de todo el mundo al mejor conjunto de programadores informáticos.
 
“La idea es quedar entre los primeros 50, teniendo en cuenta que es ya de por sí una muy buena posición, dado el nivel avanzado de otros competidores que, como los rusos, resuelven problemas mucho más complejos en la materia”, apunta Nicolás Hock Isaza, uno de los integrantes del equipo.
 
Desde hace dos años este grupo ha sido preparado por el profesor Juan Guillermo Lalinde, pues como los deportistas, estos programadores entrenan diariamente de 6:00 a 9:00 p.m. El método: los tres integrantes del equipo se reparten temas específicos que posteriormente desarrollan.
 
La final del certamen, que se realizará en marzo de 2011 en Egipto, premiará con becas estimadas en más de 10.000 dólares a los primeros tres ganadores de la competencia, pero para Alberto Restrepo Velásquez, docente del Departamento de Informática y Sistemas, el solo hecho de figurar significa la apertura de nuevas oportunidades de trabajo e investigación con representantes de prestigiosas instituciones universitarias mundiales.
 
Para mediados de este mes se darán a conocer los seleccionados para aspirar por el título en la ciudad de Sharm el-Sheik.
 
La competencia en la que estuvieron
Según Nicolás Hock, un problema fácil toma nueve minutos resolverlo, pero cuanto más avanzado se encuentra el curso de la competencia se presentan desafíos algorítmicos que pueden tomar hasta tres horas.
 
En el ACM – ICPC (por su siglas) la idea es que en cinco horas se resuelvan 11 problemas. Una muestra de la magnitud y el nivel de exigencia cognitiva que requiere la competencia es que pocas veces los equipos logran resolver la totalidad de los ejercicios.
 
De igual manera, en opinión del docente Alberto Restrepo, la preparación ha sido simple teniendo como premisa que, por más de dos años, los estudiantes han trabajado continuamente en la resolución de problemas algorítmicos y de programación avanzada.
 
Por otra parte, Nicolás comparte la fórmula esencial que le ha permitido al equipo llegar a estancias tan lejanas.

“El estrés se debe controlar, pues este tipo de trabajo se realiza siempre bajo presión y con un tiempo límite para lograr los objetivos. Otro es la claridad, porque cada intento son en promedio 20 minutos que se ganan o se pierden. Lo otro es la capacidad de abstracción y modelación, entendiendo esta última como la representación de un sistema real, proceso o teoría, con el que se pretende aumentar su comprensión”.


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