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Debemos combatir la deserción estudiantil

      
Debemos combatir la deserción estudiantil
La deserción es un gran reto para las universidades. Fuente: Flickr. Autor: Arkangel.
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Las Instituciones de Educación Superior acogen a personas que quieren hacer realidad todos los sueños que han venido cultivando a través de sus historias de vida, las de sus familias y comunidades, por tal razón «la responsabilidad que tienen estas instituciones es grande, pues se trata de proyectos de vida de personas, además de el deber que tienen de aportar al derecho fundamental de la educación», afirma Caroline Walker, psicóloga y Coordinadora del Centro de Orientación y Acompañamiento Académico de Estudiantes (COAE) de la Universidad Pedagógica Nacional.

Actualmente uno de los principales problemas que enfrenta el sistema de educación superior colombiano concierne a los altos niveles de deserción académica en el pregrado, especialmente en los primeros semestres, por varios motivos, entre ellos que los estudiantes no se sienten satisfechos con el programa que escogieron, la falta de recursos económicos para continuar con los estudios y las dificultades académicas. Por ello, existen diversas actividades que las Instituciones de Educación Superior (instituciones técnicas, tecnológicas, universitarias y universidades) llevan a cabo a través de los Centros de Orientación y Acompañamiento estudiantil, con el fin de disminuir los factores que influyen en la deserción universitaria y motivar a las personas a que continúen sus procesos educativos.

Una de las actividades que realiza el COAE para promover la permanencia estudiantil y el éxito académico son los talleres de orientación vocacional para aspirantes que desean estudiar en la UPN, que se hacen pensando en los proyectos de vida académicos y profesionales, como rutas a largo plazo, además, estos procesos no solo cuentan con la participación de psicólogos de los Centros de Orientación, sino «también con la participación de otros agentes, tales como docentes, egresados, estudiantes, directivas, etc. Esto nos permite ampliar el abanico de recursos didácticos para trabajar con los aspirantes, a la vez que contribuye a los procesos de autoevaluación de las Instituciones Educativas», afirma Caroline.
 
 
La educación profesional: parte del proyecto de vida

Según la psicóloga
Caroline Walker, el proyecto de vida de cada persona empieza a tejerse desde antes de la concepción, a partir de los sueños de sus padres y familiares, pues «la creación de un espacio para pensar acerca del bebé y las oportunidades infinitas de este ser son la base del proceso de orientación vocacional, las cuales se verán enriquecidas a lo largo de su desarrollo».

Así mismo, durante el colegio se afianzan las vocaciones, pues la escuela ofrece inmensas posibilidades de aprendizaje, a través de los juegos, el intercambio con las artes y las ciencias, pero especialmente mediante el liderazgo solidario de los educadores que facilitan el desarrollo individual y grupal de los niños, niñas y jóvenes, pues «cada espacio de formación se va especializando progresivamente, de manera que es posible ir estableciendo áreas y núcleos del conocimiento de especial interés, destrezas y aspectos por fortalecer y desarrollar, para cada estudiante» explica Caroline.

Caroline afirma que las personas que aspiran a ingresar a una IES traen consigo una serie de historias interesantes acerca de las razones que los llevaron a escoger una profesión, «vivencias que son sumamente ricas y que entran en diálogo con las de los educadores», es allí donde los psicólogos de los Centros de Orientación y Acompañamiento Estudiantil facilitan el aprendizaje y apoyo mutuo, orientado al desarrollo vocacional y profesional.

El Ministerio de Educación Nacional (MEN), las Instituciones de Educación Básica, Media y de Educación Superior deben trabajar en conjunto para disminuir los porcentajes de deserción por medio de programas, espacios y herramientas de trabajo que permitan favorecer el acceso a la universidad, la permanencia y graduación. En principio, cada institución cuenta con sistemas de información y autoevaluación, diseñados por el MEN que, en términos de Caroline, «nos permiten llevar a cabo caracterizaciones estudiantiles, útiles para desarrollar programas de prevención integral de acuerdo con las singularidades de nuestros estudiantes».

Estos procesos de autoevaluación hacen posible observar, por ejemplo, las condiciones socioeconómicas de los estudiantes y sus familias, datos que son útiles para diseñar programas de apoyo financiero. Además, si se observan asignaturas de especial dificultad o situaciones complejas tales como la repitencia, sepueden llevar a cabo labores de acompañamiento académico como nivelación y refuerzo; por otro lado, pueden visibilizarse estrategias integrales de apoyo en beneficio de la inclusión de Poblaciones Diversas y retroalimentar los programas de bienestar, a través del seguimiento a los beneficiarios de actividades de promoción de la salud, cultura, deporte, etc.

Otras herramientas de gran relevancia para llevar a cabo procesos de caracterización de la problemática, con el fin de generar nuevas estrategias, son los exámenes SABER, del ICFES, «los cuales son de gran utilidad, durante el proceso de transición del colegio a las IES, para explorar las áreas de mejor desempeño académico y su correlación con los planes de estudio de las carreras que se desean estudiar; y de manera similar, frente a la proyección laboral, son útiles para analizar fortalezas y oportunidades de desarrollo», explica la psicóloga.

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